Días de radio

Días de radio. Jasmín Guillen, escritora venezolana. Cuentos para padres.

Eran los últimos días de entrega del informe y la realización del programa radial. Realmente, me gustaba la materia; sin embargo creía que debía prepararme más en literatura. Tenía muy presente, que eran cuatro novelas, tres obras teatrales y tres libros de poemas y se debía obtener lo máximo posible, PORQUE SIEMPRE EL CIELO ES EL LIMITE.

Además, el Ministerio de Educación de mi país, pedía buenas calificaciones para poder ingresar. Mi compañera y yo llegamos al estudio de grabación; pero como coincidió con una revuelta social, tuvimos que salir de la Universidad, desairadas. Bajamos por la calle y yo iba maquinando, cómo imponerme a lo negativo. Alguien me ayudó o lo hice sola. Pensé venimos preparadas para entrevistarnos en un estudio de grabación, así que porqué no vamos al ente supremo, EL MINISTERIO DE EDUCACION. Así se lo sugerí a mi compañera y a ella le pareció bien. Así que tomamos una camioneta, y nos dirigimos allí. Nuestra profesora de Radio, trabajaba en ese lugar. Entramos muy solemnes y apelamos por la cordialidad y el buen trato. Cuando señalamos el nombre de nuestra profesora, nos trataron maravillosamente, como si nos conocieran. Mi amiga manejaba, los códigos de radio y todavía posee una voz excelente, además ser muy inteligente, ya que obtuvo la máxima calificación de nuestra graduación.

Ella presentó el proyecto, estaba redactado en primera persona. Yo se lo había sugerido, ya que quería más convicción, más veracidad y más entrega. Y fue así, el locutor con una voz melodiosa y años de experiencia. A mí me preguntaban por la música y todas me parecían bien. Solamente al final, dije mi criterio. El locutor si impuso su experiencia y decía -no me quedó bien el parlamento y a repetir. Mi amiga hacia correcciones en el papel, porque después deberíamos presentarlo. Era la época, de los cassetes y allí nos llevamos nuestro tesoro. Mi amiga iba a corregir la diferencia entre lo auditivo y lo escrito. En verdad, le dábamos gracias a Dios. El día que tuvimos que presentar el micro de radio y el informe, fuimos el 5 grupo en participar. Algunos de nuestros compañeros tuvieron que cancelar gran cantidad de dinero, por el trabajo.

Nosotras nos veíamos unas a otras y cuando se iba acercando nuestro turno, mi amiga me dijo que yo comentara la parte anecdótica (ya que cuando me pongo a hablar, soy espontánea; tanto que pareciera que estoy en el patio de mi casa). Ella referiría lo programado, lo establecido. Y así pasó, conté lo ocurrido, previo a la realización del micro y ella explicó detalladamente su estructura. Así que la profesora, procedió a escuchar lo sonoro y a revisar lo escrito. Después de escucharlo, explicó los rasgos positivos y allí finalizó. Continuó con el otro grupo, le dio las correcciones y su calificación. Y la nuestra brillaba por su ausencia. Miré a Elimar y enseguida me levanté y le pregunté la calificación; y me dijo – para qué me la preguntan si saben que tienen la máxima calificación. Abrimos los ojos grandemente y supimos que nuestro esfuerzo había sido recompensado. Sin embargo, siempre estaban las hienas esperando por la carroña, faltaría tiempo para que tuvieran protagonización. Realizarían sus actos y después salieron al mundo exterior a estrellarse. Pero eso es otro cuento, donde prevalece la constancia y los valores de familia. Para concluir, es de señalar que mi amiga se ha desempeñado con gran éxito en la radio del país y yo he vivido de la literatura. Cada una feliz a su modo. Reviviendo recuerdos y haciendo otros para el futuro. Porque no hay nada mejor que los recuerdos.

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Fin

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