Vendiendo el alma al diablo

Cuentos del diablo

Vendiendo el alma al diablo es uno de los atrapantes cuentos del diablo escrito por Alberto Suárez Villamizar sugerido para adolescentes, jóvenes y adultos.

¡Talán,talán!

Las campanas del viejo reloj de la iglesia del pueblo marcaron las 11:30 p.m.

Es hora de salir y emprender el camino. A pesar de haberse preparado, no deja de sentirse nervioso. Se sirve un vaso de ron el cual consume de un solo golpe para llenarse de valor. Sigilosamente abre la puerta y sale a la calle, la cual se encuentra solitaria y oscura a esta hora. Se dirige al “callejón de las Marías” el cual debe cruzar para tomar el camino hacía el cerro el “azufral”, llamado así por los olores que algunas noches se sienten venir de allí. Se detiene un momento para verificar que no sea seguido ni observado por nadie, pero solo logra sentir el eco de su propia jadeante respiración

Cuenta con el tiempo suficiente para llegar a la cumbre del cerro, la cual debía alcanzar hacia la medianoche de acuerdo a las instrucciones recibidas, ya que es la hora apropiada para obtener su cometido: invocar al diablo para negociar con él y obtener su ayuda para solucionar su problema……

Todo empezó aquel día..

-Hola Ricardo , ¿ Cómo estás? Tanto tiempo sin verte.

-Bien, Juan, he estado retirado de la ciudad. Me desempeño como alcalde de un pequeño municipio. ¿ y tú qué haces, sigues trabajando en la construcción?

-Sí señor, sigo tratando de mantenerme con algunos pequeños trabajos. ¿Por qué Ricardo, tienes algo que ofrecerme? ¿Me podrías ayudar en algo?

-Ahora mismo estamos interesados en construir el puente sobre el rio Frio, a la entrada del pueblo, tú tienes experiencia en esa clase de trabajos y podrías hacer esa obra.

Decídete, te vas al pueblo y te encargas de eso.

-Gracias Ricardo, alistaré mis cosas y me iré al pueblo para adelantar esa obra, por su magnitud es una gran oportunidad para logar unas buenas ganancias y mejorar así mi situación. Pronto estaré por allá.

Desde ese momento Juan se dedicó a terminar algunos trabajos que tenía en la ciudad para poder desocuparse e ir a adelantar la construcción de aquel puente. Veía ahí la gran oportunidad para mejorar su situación económica. Una vez terminados los trabajos reunió todo su dinero y se dirigió al pueblo a iniciar la obra ofrecida..

A pesar de su empeño y dedicación las cosas no le resultaban favorables, el estado del tiempo le dificultaba la consecución de los materiales, y las constantes lluvias impedían el fácil acceso al lugar de la obra. El tiempo estaba pasando y no veía progresar la construcción de tan anhelado puente. La situación era preocupante: algunas veces la corriente del rio le arrebataba los materiales que había aprontado y otras veces los derrumbes no le permitían acceder a la obra y debía regresar al pueblo. Estaba arriesgando su capital de trabajo, todo cuanto había logrado ahorrar con mucho esfuerzo.

Una tarde que se encontraba en la cantina del pueblo, debido a la lluvia que desde tempranas horas caía sobre la región, escuchó los comentarios de unas personas del pueblo que se encontraban en una mesa cercana:

-Sí, de esa manera fue como Don Vicente obtuvo tantas tierras y ganado, él le vendió su alma al diablo, y éste lo llenó de riqueza., igual hizo Manuel el que fuera dueño de los buses de la flota.

-¿Pero cómo lo hicieron? Preguntó uno de los contertulios.

-Sencillo – respondió uno de los más conocedores del tema- suben al cerro el “azufral” a la medianoche y llaman al diablo y ofertan su alma a cambio de dinero o lo que le quieran pedir, en ese sentido dicen que el diablo es muy complaciente. Claro que hay que tener valor para enfrentársele

-Yo jamás haría eso- dijo uno de los presentes.

-Yo tampoco- respondió otro- No quiero condenarme al infierno ni por todo el oro del mundo.

– Pero algunos lo hacen y gozan su vida, agregó otro más.

Juan, que en silencio escuchaba los comentarios, no lo pensó dos veces, buscaría le pediría ayuda al diablo

-¡Diablo!,… ¡diablo!…..¡diablo! – gritó Juan cuando el reloj de la iglesia marcó las 12 de la noche.

–¿Qué quieres amigo? Fue la respuesta que obtuvo de una figura negra que se confundía con la oscuridad de la noche y expelía un fuerte olor a azufre.

Llenándose de valor y con voz temblorosa Juan respondió:

-Quiero que me ayudes a construir el puente sobre el rio Frio. Me estoy arruinando por el atraso de la obra, y de no cumplir con el plazo de la entrega va a ser peor mi situación.

– No te preocupes-repuso el diablo- dame tu alma y te ayudaré.

-Trato hecho- dijo Juan- respirando algo más tranquilo.

Desde el día siguiente el diablo estuvo trabajando durante las noches, alistando materiales y construyendo la obra. Se empezaron a ver los resultados y el rendimiento fue bastante bueno. Ahora si sería posible entregar el puente en el tiempo convenido.

Ya faltaba muy poco para terminar la construcción cuando Juan sintió remordimiento de lo que había hecho al vender su alma al diablo. Cuando fue a buscar al padre

Francisco, el sacerdote del pueblo, quien era especialista en exorcismos, para contarle lo ocurrido. El padre Francisco practicó una ceremonia y liberó a Juan de su pacto con el diablo.

El diablo al darse cuenta de la traición de Juan, en la noche se dirigió al puente e intentó derribarlo, pero ya era demasiado tarde el concreto se había endurecido lo suficiente como para poder resistir la furia del diablo, solo uno de sus muros sufrió una leve torcedura, la cual no ocasiona problema para su uso, y solo sirve de recuerdo para algunas personas que en voz baja comentan lo sucedido.

En aquel pueblo dicen que desde ese entonces el diablo jamás volvió aparecer en las noches sin luna en el cerro el “azufral”, tampoco sus habitantes han vuelto a sentir aquellos olores que dieron nombre a ese lugar.

Fin
Cuento sugerido para adolescentes, jóvenes y adultos

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Vendiendo el alma al diablo es uno de los atrapantes cuentos del diablo escrito por Alberto Suárez Villamizar sugerido para adolescentes, jóvenes y adultos.

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