Promotor de lectura. Tal vez la sociedad perdería la extraña oportunidad de compartir unos minutos de lectura.

Por Pablo Rodríguez Prieto. Cuentos cortos para jóvenes y adultos

Hay una frase muy conocida del físico teórico Stephen Hawking que dice: “La vida sería trágica si no fuera graciosa“, y es lo que seguramente intenta decirnos el autor de “Promotor de lectura“, Pablo Rodríguez Prieto con esta corta historia en la que busca el lado menos desgraciado, o dicho de otra forma, más positivo de esta penosa situación. Es un cuento que recomendamos para adolescentes y adultos.

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Promotor de lectura

No sé si sea dicha o desdicha la que tenemos, los que viajamos frecuentemente en transporte público por las calles de la ciudad. Lo cierto es que nos permite, por lo menos a quienes agudizamos ciertos sentidos, ver diferentes cuadros humanos vivos y reales.

Promotor de lectura - Cuento para jóvenes y adultos

Ayer viajaba absorbido por mis asuntos en uno de los asientos de un microbús, cuando subió un “joven” ya no muy joven, que de inmediato comenzó a repartir a todos los que estábamos allí, una copia de un recorte periodístico. Yo que ya lo había visto hace algún tiempo a este personaje “trabajando”, opté por no recibirle la copia a pesar de su insistencia.

Culminada esa tarea se ubicó detrás del chofer y con pose de maestro de escuela, con el cuello erguido y la mirada por encima de todos repetía la frase entrecortada y gangosa “ea”.

Dos señoritas que subieron en el trayecto también recibieron la copia respectiva y fueron instadas a obedecerle. Trataron de ignorarlo, pero él insistió: “ea”, se dio un paseo por todo el microbús instando a todos con la misma interjección: “ea, ea” mientras con el dedo índice señalaba la hojita repartida.

Me sorprendió bastante que la mayoría de los pasajeros en realidad lo entendiera. Todos se pusieron a leer. En realidad, casi todos, siempre hubo alguien que al quedarse dormido no acataba la orden y fue zarandeado para que comenzara a leer.

Me puse a pensar entonces. En un país donde somos flojos para la lectura, un hombre con estas limitaciones pone a leer a todo un grupo humano congregado circunstancial e indistintamente. Imaginemos lo que podría suceder si alguna autoridad, supongo vinculada al sector educación, podría lograr si se promoviera o masificara este buen hábito planificadamente a través de políticas públicas adecuadas e incentivar que los jóvenes lean y no solo vean los libros en escaparates de librerías.

Volviendo a nuestro cuadro humano representado durante este viaje, tras un tiempo prudente y calculando que todos ya habían terminado de leer, comenzó a recoger las hojitas y extender la mano con expresión lastimera de mendicidad.

El titular del recorte de un periódico de hacía muchos años atrás hacía referencia que el “joven” que nos acompañaba había quedado “mudo” en un accidente ocurrido en un vehículo de transporte público precisamente.

Las monedas que recibía eran ralas y de escaso valor. De repente, en un acto que no pude entender bien, un confuso incidente llevó a nuestro “promotor de lectura” rodando hacia la puerta del vehículo. Más de un acomedido pasajero lo ayudó a levantarse mientras emitía un sonido desafinado, a la vez que se sobaba el cráneo.

El asunto cambió radicalmente y quienes hacía solo unos minutos le mezquinaban monedas ahora eran generosos. Tres minutos después del incidente, descendió este “joven” con un buen puñado de monedas de mucho más valor.

Un hombre destinado a sufrir accidentes en transporte público o teatro ensayado en la escuela de la calle. Cualquiera que haya sido el caso, bajó llevando entre las manos una buena cantidad de monedas en pocos minutos de “trabajo”.

Pensé, si este hombre hablara… caramba, seguro que no ganaría esa cantidad de dinero. Pero, tratando de ser razonables, talvez nuestra sociedad perdería la extraña y rara oportunidad de compartir unos minutos de lectura. Lo cual sería más cruel aún. Así es la vida pues.

Fin.

Promotor de lectura es un cuento del escritor Pablo Rodríguez Prieto © Todos los derechos reservados.

Sobre Pablo Rodríguez Prieto

Pablo Rodriguez Prieto - Escritor

“Soy un convencido que la lectura hace que los seres humanos seamos empáticos, con lo que se puede lograr un mundo más amigable y menos conflictivo. Sueño con un mundo mejor que el que tenemos hoy.”

“El Perú es un país muy rico en paisajes y destinos turísticos, con innumerables regiones y climas muy variados. Yo nací en Pucallpa, una ciudad de la región Ucayali en la selva. De niño, por el trabajo periodístico de mi padre radicamos en muchas otras ciudades, esto enriqueció mi espíritu de usos y costumbres muy disimiles que posteriormente se traducen en mi trabajo literario.

Mis inicios fueron escribiendo crónicas que las repartía entre mis amigos sobre experiencias locales que las denominaba “Crónicas de la calle“. Prefiero escribir cuentos, pero e incursionado en novela corta y poesía. Soy casado y tengo tres hijos quienes son mis mayores críticos. Cuando ellos eran niños jugaba a escribir sus ocurrencias diarias y casi siempre fueron desechadas, aún cuando guardo esas historias en mi memoria.”

Actualmente Pablo vive en Lima y desarrolla actividades vinculadas a las artes gráficas, tiene una imprenta familiar y en sus horas libres escribe de a poco.

Puede verse parte del trabajo literario de Pablo en https://pablorodriguezprieto.blogspot.com/

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