Las crónicas de Desiridia

Las crónicas de Desiridia. Elvis Eberth Huanca Machaca. Escritor peruano. Cuentos para padres. Historias de dioses y héroes.

El mundo está empezando a cambiar, mucho de lo que antes se vivió, se ha olvidado, y no queda hoy casi nadie que lo recuerde.

Todo comenzó en las lejanas tierras de los Elfos, se decía, que existía ahí, un misterioso poder, un poder tan grande que podía destruir a los propios Dioses.

Debido, a que el tiempo pasó, este poder se convirtió, en un cuento, un mito, y después en una leyenda. Todas las profecías, decían que la era del hombre pronto llegaría a su fin, pero nunca las escuchamos, simplemente solo las olvidamos, así como se olvida un momento de nuestras vidas.

El hombre jamás se dio cuenta de lo que pasaba, y sólo se dedicó a combatir contra otros hombres, tal como lo hicieron en el pasado, hasta el día en que llovió fuego del cielo, el día se hizo noche, y la Luna lloró sangre, un nuevo enemigo apareció sobre toda la tierra antigua.

Cuando esta maldad invadió al mundo, no hubo nadie que le pudiera detener, no habían alianzas en la tierra antigua, y la oscuridad sin forma ni voz, muy pronto atrajo a muchos seguidores, humanos que tenían el corazón más oscuro que el de la noche, y muy pronto las criaturas que siempre habían vivido en la sombra de la tierra, salieron de sus más profundos escondites.

Los monstruos y demonios, hicieron que los grandes ríos de Sinrah, que tan sólo ayer llevaban el agua más cristalina del mundo, hoy sólo llevaran la sangre de los inocentes. El viento de Lameh, que llevaba la canción de los elfos, hoy, llevaba el aroma de la muerte y el miedo.

El hombre estaba al filo de la destrucción, ya que el reino del caos había comenzado, y la era del hombre estaba llegando a su fin… Nuestro tiempo se estaba terminando, el viento traía los gritos de la guerra, pero, los héroes se alzan, para desafiar al destino. Los Dioses oyeron el clamor de los hombres, y una profecía nos fue revelada.

En un tiempo de caos y confusión, un gran guerrero aparecería, y esta persona le daría equilibrio al mundo, pero lo que los Dioses, nunca nos dijeron, fue si, este salvador nos daría paz, o nos hundiría más en el caos de la noche. En la tierra de Saramelej, un hijo del rey Adán, quien fuera el primer hombre que caminó por toda la tierra antigua, Caín, se levantó en armas, él era un hombre justo y famoso por sus sabios consejos, sin duda era del que hablaban las profecías.

Muy pronto, fue bendecido por los Dioses, los Dioses quienes habían estado en silencio durante tanto tiempo, respondieron a las suplicas del hombre, y dieron a Caín el arma definitiva, el arma de los Dioses, un arma que era capaz de acabar con todo lo que existiera, el portador de este poder era invencible, Sephiro, Sephiro era el nombre que los Dioses le dieron a este poder, que después de tanto tiempo de estar escondido, en las ruinas de Desiridia, su hora para actuar en esta era había llegado.

Los principales de toda la tierra antigua, se reunieron en la que fue un día la ciudad de los Dioses, Desiridia, los doce reyes principales del reino de los Humanos fueron llamados, los seis príncipes de la tierra de los Enanos también acudieron, los cinco monarcas del reino, de los misteriosos Elfos, también llegaron a las ruinas de este lugar. Melgazia, gran señor de los cielos, también respondió al llamado, Melgazia era el señor de los que se creían extintos Dragones.

Los dragones fueron los únicos que no habían olvidado las viejas profecías, por lo que se habían preparado para esta guerra. Samala el Señor de la noche, fue uno de los últimos en llegar, pero alguien sin invitación también vino a tan importante reunión, Crocoday general de las bestias… Y los grandes bosques de Lidian.

Por primera vez las razas de toda la tierra antigua, se habían reunido, ya no para combatir entre ellos, sino para formar una alianza que les de esperanza. La esperanza de que existiera un mañana. Caín, fue escogido como el líder de esta alianza, y muy pronto él le declaro la guerra a la nada. La nada, había consumido casi toda la tierra antigua, y lo poco que quedaba, era la única esperanza del mundo. Por fin había una esperanza, al fin los pueblos de la tierra antigua, le enseñarían al vacío, que ellos nacieron para quedarse. Las batallas fueron muy crueles, algunas de ellas duraban muchos días, y otras muchas semanas y meses.

Pero… la suerte parecía favorecer a la oscuridad, ya que poco a poco se extinguía el número de los hombres. En esta época, el día siempre era noche, y la noche era aún más oscura que antes, la derrota del hombre parecía sellada. Pero algo más pasó, algo que lo cambió todo, era bien sabido que Sephiro, encerraba los verdaderos deseos de los hombres, y que él se hacía más fuerte entre más deseos tuviera su portador.

El corazón de Caín, empezaba a confundirse, el dolor de vivir en una era de tanto dolor, terminaron confundiendo sus deseos, y muy pronto. El deseo de venganza y odio lo fue consumiendo. La batalla final entre la oscuridad y la alianza, tuvo lugar en las ruinas de Desiridia, la batalla duró mucho tiempo, en el clamor de la batalla, se escuchaban los sonidos de espadas chocando contra escudos, el sonido de las flechas cortando el cielo.

El grito de fieros guerreros alentando a sus huestes. Los gritos de los desesperados, sujetando muy fuertemente sus escudos. Las largas lanzas, atravesando las armaduras y carnes de sus víctimas… Justo en medio de la batalla, Caín se enfrentó a la oscuridad, a quien después de tanto esfuerzo, terminó derrotando, pero la oscuridad no podía morir, mientras que el miedo exista en el corazón, la oscuridad se haría más y más fuerte. Así que Caín la encerró dentro de su propio corazón.

La alianza había ganado, todos pensamos que la paz regresaría a toda la tierra antigua, el ejército de la oscuridad, se perdió junto con las cenizas de la batalla. Pero no todo salió bien, ya que cuando los Dioses le pidieron a Caín, que devolviera a Sephiro, él se rehusó, el corazón de los hombres es muy voluble, y más si se trata de alguien que vivió en la época del caos.

El caos y la oscuridad se apoderaron de Caín, el acabo con la vida del Dios que había creado a Sephiro, y cuando los miembros de la alianza trataron de quitarle este poder, el simplemente acabó con todos ellos, una nueva guerra comenzaba, el hombre volvería a marchar rumbo a otra guerra, una guerra contra la persona que un día los llevo a la victoria.

Caín se hizo del ejercito de la nada, y muy pronto tuvo muchos seguidores entre sus filas, Caín sabía que la existencia de los Dioses sería un problema, así que se dirigió a las montañas de Roam, hogar de los Dioses, en donde acabo con todos ellos, ni Elfos, ni Enanos, ni Humanos pudieron derrotarlo.

En realidad, desde un principio la nada que también era la oscuridad, había planeado todo esto, incluso su derrota. Quería un cuerpo fuerte, y era mejor si este cuerpo era de alguien amado por las personas del mundo entero. Melgazia, el señor de los Dragones, fue al encuentro de su nuevo enemigo, fue él quien dirigió la nueva Alianza, en el clamor de la batalla, cuando el Señor de los Dragones parecía ser el vencedor, Caín usó a Sephiro, y el Señor de los Dragones entregó su vida, para que sus hombres pudieran sobrevivir, Melgazia había muerto, y con él, su raza se destinaba al fin.

Pero sucedió algo que la nada no esperaba, Melgazia, el gran Señor de los Dragones, haciendo un último esfuerzo, logró arrebatar a Sephiro de las manos de Caín. Y la arrojó muy lejos, y Sephiro, fue a parar en las manos de Halcón, quien no era ni un príncipe ni un noble guerrero, era sólo un hombre común como todos los demás.

Halcón, levantó a Sephiro entre sus manos y con ella, atravesó las filas de Caín, y cuando llegó hasta el, atravesó su pecho. Y todo estaba consumado, la suerte había favorecido a los hombres, después de la batalla, todos se acercaron a Caín, le rodearon y le vieron sonreír, y Halcón le preguntó, el porqué de su sonrisa.

Caín respondió, ya nunca más los Dioses controlaran a los hombres, ni seremos títeres en sus manos, fue ahí cuando entendieron todos el amor de su héroe, quien dejó su orgullo para que la nada entre dentro del, la nada había nacido, por el dolor que los mismos Dioses causaban a los hombres. Todo lo hacía con la intención de librar al hombre de un destino premeditaro, Melgazia y los demás que cayeron, sabían que el sacrificio de sus vidas era lo único que podía salvar a su mundo.

Caín con sus últimas fuerzas, lo único que pudo hacer fue echarse a llorar, todos aquellos héroes tan fuertes no pudieron mas contener sus sentimientos ante el sacrificio de su héroe. Y de todos aquellos que entregaron sus vidas. Mirándolos Caín – dijo – no lloren, Estoy muy feliz que todo haya acabado, pero nunca podremos reparar todo el dolor que se ha causado. Menos mal, menos mal que existen hombres y seres como ustedes, pensé que mi mundo estaba en apuros, pero veo, que aun hay esperanza. Ahora nada puede matarme. Porque lloras, Halcón… Caín mirando a los demás les hablo: Dime… que crees tú que es la muerte, ¿Una espada atravesando tu corazón?.. No… ¿Una enfermedad que consuma el cuerpo?, tampoco… Un veneno que destruya tu sangre, menos, la muerte es cuando te olvidan, aunque yo muera, mis sueños jamás morirán, salvando la esperanza de los demás.

Halcón, con lágrimas en sus ojos, junto con todos los demás, le preguntaron, si su mundo se lo merecía. Si el mundo merecía tantos sacrificios. Algunas cosas si se lo merecen. Y esta si lo merece, yo no muero por sus manos, muero para salvar a mi país… Para salvar a mi mundo, y a todos los que viven aquí. Ya que este lugar nos pertenece a todos… Quisiera un poco más de tiempo, para reconstruir con estas manos tan fuertes que tengo mi mundo.

Después de que el Sol saliera, por primera vez después de tanto tiempo, los ojos de Caín se cerraron para siempre, pero su luz jamás se apagó, ni de todos aquellos que vivieron en esta época.

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Fin

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