La rosa que no quería florecer


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La rosa que no quería florecer. Bibiana Emilia Posso, escritora colombiana. Cuento espiritual.

En un jardín muy hermoso había toda clase de flores hermosas como: Las Amapolas, claveles, begonias, orquídeas, margaritas, jazmines, girasoles, azucenas, dalias y por supuesto las rosas, en fin la lista era interminable.

Y justo en un rinconcito era el sitio de una clase de rosas de color fucsia, pero bueno lo curioso de este hermoso sitio es que todas las flores se sentían orgullosas de su colorido y belleza, todas menos una, que se negaba a salir de su capullo.

Entonces los rumores no se hicieron esperar, algunas flores empezaron a opinar, como las azucenas que decían que tal vez había nacido enferma, otros como los girasoles creían que era una flor muy tonta, todas tenían un comentario diferente, hasta que cansada de tantas habladurías una rosa de la misma clase que aquella florecita rebelde, quién era considerada muy sabia al fin le pregunto:

– ¿Cuál es la causa de tan drástica decisión? La pobre rosita le contestó con profunda tristeza:

– Acaso ustedes no se han puesto a pensar que de nada vale ser tan hermosa y colorida, si al final siempre terminan de la misma manera, en un bote de basura, después de haber sido obsequiadas en un bello ramo, sólo somos la atracción por unos pocos días. Luego nos olvidan y nos dejan morir.

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La anciana y reseca Rosa le contestó:

– No te equivoques no somos sólo belleza y colorido, no es esa la única esencia que el Creador nos ha dado, si es verdad que muchas cualidades son efímeras, pero las importantes perduran. Mi estimada amiga, tan bien nos prefieren por las deliciosas esencias que dejamos en el aire, pero lo fundamental es que a través de nosotras transmiten los mensajes más bellos y el sentimiento más majestuoso que es el amor.

Además no somos nadie para ir en contra de los designios de Dios, él es el único dueño de nuestra existencia, ten presente que no todas las personas son iguales, así como todas las flores no son iguales. Siempre habrá quien se deje vislumbrar solo por la belleza, y quienes entiendan cual es nuestra verdadera esencia. Es de sabios no ocultar las virtudes que El creador nos ha regalado, aún cuando algunos no valoren lo realmente importante y duradero. De nada sirve que te ocultes y ocultes tu belleza porque siempre la voluntad de Dios se hará, deja todo en sus preciosas manos y el todo solucionará.

La mañana siguiente el capullo decidió abrirse y el sol con su esplendor la hizo sobresalir entre todas las flores del jardín con gran imponencia y belleza. Y al pasar un niño muy humilde la cortó con mucha alegría, para regalársela a su madrecita que estaba cumpliendo años, él no tenía nada más para regalarle, por eso dijo en voz alta;

-Sólo esto te obsequiaré con todo mi amor, porque tú te lo mereces.

Ahora había entendido cuál era el motivo de su existencia y estaba orgullosa de ser algo más que hermosura, conocía la verdadera razón por la cual debía mostrarse tal como El padre Celestial la Había creado.

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Fin

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