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Existió hace mucho tiempo en un pequeño pueblito un ciego, lo raro era que ese ciego siempre estaba feliz; La gente se preguntaba cómo podía ser feliz si no podía ver.

Después de mucho pensarlo un joven se lo pregunto y el ciego le respondió:

-Porque con el paso de los años he entendido que tengo una razón para estar triste pero tengo mil razones más para sonreír

Fin

Cuento infantil espiritual sugerido para jóvenes y adultos.

 

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