La gran expedición de las hadas

La gran expedición de las hadas

La gran expedición de las hadas

La gran expedición de las hadas (Un año después de “Una aventura fuera del bosque”) Julieta Roel, escritora argentina. Cuentos infantiles. Cuentos de hadas.

Capítulo 1: “Una gran noticia”

Era muy temprano por la mañana. Alguien llamó a la puerta de la casa – árbol de Florcita Silvestre, quien, bostezando, se levantó, se peinó rápidamente y voló escaleras abajo.

Sin embargo, al abrir la puerta no había nadie allí. Estaba por cerrarla, cuando vio que en el suelo había una hermosa hoja un poco más pequeña que ella. Cuando intentó levantarla, Flor se sorprendió al notar que la hoja no pesaba. La entró y la colocó sobre la mesa de ramitas secas que tenía en su casa. La bonita hoja comenzó a brillar cada vez con más intensidad a la vez que un mensaje aparecía sobre ésta.

Flor lo comprendió. Era un mensaje mágico de la reina Corona Real. La hoja brilló tanto que Florcita tuvo que cerrar los ojos. Brilló un poco más todavía y se apagó. Flor abrió los ojos y cuidadosamente se acercó a la hoja en la que ahora se leía un mensaje escrito con una hermosa letra que decía:

“Querida hada Florcita Silvestre: Como ya sabrás, cada otoño un grupo de hadas salen del bosque en busca de semillas, flores, plantas y frutos para pasar el invierno. Ya que demostraste tanta valentía en tu aventura fuera del bosque, me encantaría que este año participaras de la expedición a pesar de ser todavía tan joven. El resto te lo contaré en mi palacio. Cuando puedas venir te estaré esperando. Mi dirección es: tercer pino Mis saludos Reina Corona Real”

¡Flor estaba contentísima! Esa era una oferta muy especial, ya que sólo las hadas de la realeza y las que conocían muy bien las afueras del bosque podían participar de la expedición. Florcita Silvestre estaba por salir volando hacia el palacio de la reina Corona Real o, como las hadas le decían, “Corona”, cuando se dio cuenta de que, además de ser muy temprano, todavía estaba en pijama y no había desayunado.

Desayunó y luego subió a su habitación y se vistió con sus mejores galas, un hermoso vestido de pétalos de violeta bordado con tela de araña, unos zapatos haciendo juego y un bonito chal de tela de araña. Más tarde, Flor miró su reloj de cáscara de nuez y notó que todavía era temprano, así que se puso a practicar: primero practicó como saludar a Corona, después, como debía sentarse (si es que se sentaba) y más tarde practicó su sonrisa frente al espejo, se peinó, bajó volando las escaleras y se dirigió hacia el palacio de la reina.

Florcita Silvestre estuvo poco tiempo volando ya que no tardó en ver el inmenso pino de Corona. La copa del árbol se perdía entre las nubes. Había hadas aquí y allá volando emocionadas y trayendo y llevando canastas, carretillas y otras cosas para la expedición. Nerviosa, Flor llamó a la puerta del hogar de la reina. Una tímida hada pelirroja le abrió la puerta y al enterarse de quién era le sonrió simpáticamente y le pidió a Florcita que la siguiera. Lila, (así se llamaba el hada) condujo a Flor hacia la enorme habitación de la reina, quien allí estaba, leyendo un libro titulado:”Alas mágicas, como cuidar tus alas”.

Flor recorrió la habitación con la mirada. Una gran cama de pétalos de jazmín adornada con seda de tela de araña se ubicaba en el medio de la habitación. A un costado había un ropero hecho con madera de abedul y a su lado se encontraba un bonito escritorio del mismo material. Corona levantó la vista de su libro y les sonrió.

Lila se retiró a seguir con su trabajo y la reina le dijo a Flor

–Ven, pasa¬¬-. Florcita se acercó.

Se sentía como en un sueño. Corona le señaló una bonita silla, Flor se sentó. Corona le explicó cómo sería la expedición: la semana entrante, a las seis y media, todas las hadas que participarían de la excursión se reunirían en el Roble. Allí todas juntas desayunarían. Luego tomarían las canastas y las carretillas especiales (son especiales porque son livianas, ya que tienen que llevarlas volando) y más tarde emprenderían el viaje a las afueras del bosque.

La Reina le dijo que sólo llevara su mochila con algunas cosas. Luego, Flor se despidió de Corona agitando rápidamente su mano y con un “Gracias”. Cuando salió se sentía súper contenta. Estaba dando saltos de alegría cuando una hoja de un árbol cercano cayó sobre ella. Cielo, una amiga de Florcita, vio lo ocurrido y la ayudó a levantarse.

Flor le agradeció y se sacudió el vestido. Ese otoño estaban cayendo muchas, quizás demasiadas hojas, lo que es muy peligroso para las hadas, ya que, como le había sucedido a Flor, podían ser aplastadas. Pero rápidamente se olvidó del tema y voló en dirección a su casa. ¡Los días no pasaban más para Flor!

Capítulo 2: “Llegó el día”

Después de mucha ansiedad, el día por fin llegó. Florcita se despertó ¡a las cinco de la mañana! Se puso una remera de pétalos de girasol y un pantalón de hojas secas. Tomó su mochila y la llenó con muchas cosas, algunas eran útiles como por ejemplo: una soga, alimento, abrigo y otras cosas y otras no eran útiles como por ejemplo: un cepillo, un paraguas, un pincel y otras cosas. Luego se peinó y, una vez estuvo lista se dirigió hacia el Roble.

Allí ya había bastantes hadas. Una mesa se ubicaba en el centro de la sala. La reina estaba sentada a la cabecera de la larga mesa. Un hada le sonrió a Flor y le indicó una silla a su lado. Ella se sentó. Cuando todas estuvieron presentes, llegaron al árbol muchas hadas con elegantes bandejas. Les sirvieron el desayuno y todas empezaron a comer las delicias que les servían. Más tarde Corona les pidió que todas salieran de forma ordenada.

Una vez afuera la reina las separó en cinco grupos, cuatro de ellos llevarían las carretillas y el quinto grupo llevaría las canastas, que es lo que le tocó a Flor. Así pues, todas las hadas partieron hacia las afueras del bosque. Corona iba al frente, y todas la seguían. Ya estaban muy lejos del bosque y las hadas hablaban tan fuerte que no oyeron cuando la reina les dijo

-¡Paren!

Unas pocas hadas la escucharon y pararon, pero las demás siguieron volando. Hubo una confusión de choques y alas y todas terminaron cayendo en un lugar de pastos altísimos.

Capítulo 3: “Leer es importante”

Cuando se aseguraron de que todas estuvieran bien, Corona voló alto, pero no sabía dónde estaban. Sí, estaban perdidas. A Flor, al igual que a muchas otras hadas, les encantaba leer, pero la mayoría leía sobre flores, recetas o algo que les sirviera para la vida diaria, en cambio a Florcita le gustaba leer sobre cualquier cosa, y la semana anterior había leído un libro sobre la hora, el lugar y el sol. Allí decía que debías mirar al sol y acordarte cómo lo ves desde tu hogar.

De acuerdo a la posición de éste era dónde estabas, pero Flor no sabía cómo orientarse. ¡Entonces se acordó de que tenía el libro en su mochila!, feliz, lo sacó y se lo enseñó a la reina, quien observó las imágenes y le agradeció muchas veces. Leyó el libro rápidamente y en poco tiempo ya estaban caminando (porque estaban muy cansadas) en la dirección correcta.

Capítulo 4: “Un nuevo problema”

Seguían andando cuando de repente apareció un colibrí bebé que empezó a perseguir a las hadas, quienes, aterradas, buscaban lugares donde esconderse. Flor se acordó de que, hacía unos días, su amiga Fauna, a quien le encantan los animales, le había contado que a los pájaros, sobre todo cuando eran pequeños, les gustaba jugar a que los persiguieran o a perseguir a otros. Se lo comunicó a Corona, que estaba cerca de ella.

La reina le preguntó a Florcita si no era peligroso. Flor, no muy segura, le dijo que no creía que lo fuera. Junto con Corona, Flor salió volando a jugar con el pequeño pájaro, otras hadas se les unieron. Jugaron un largo rato hasta que el colibrí estuvo lo suficientemente cansado, y se dirigió a tomar una siesta.

Capítulo 5: “Flor al mando”

Corona se paró sobre una roca y les dijo a las hadas que, ya que Florcita Silvestre las había salvado, tanto cuando se perdieron como cuando se encontraron con el pajarito, quedaría al mando de la expedición. Flor estaba muy sorprendida: antes ni soñaba que iría a la búsqueda otoñal de alimento, ¡y ahora estaba al mando de la expedición! Las hadas volvieron a formarse una tras otra y Corona se hizo a un lado y con su brazo extendido, invitó a Flor a ir primera…

Capítulo 6: “Nuestras pequeñas amiguitas, las hormiguitas”

Flor se colocó a la delantera y siguieron volando hasta llegar a un bonito lugar con muchos árboles llenos de semillas, frutos y plantas que crecían al ras del suelo. Algunas hadas volaron hasta la copa y lo sacudieron suavemente, mientras las demás juntaban los alimentos que caían. Pero junto con ellos cayeron miles y miles de hojas que taparon la mayoría de las flores y frutos que las hadas necesitaban.

Corona ordenó que se detuvieran ¡una capa de diez centímetros de hojas lo cubría todo!!!! Juntas las hadas empezaron a quitar las hojas del lugar, pero igual seguían siendo demasiadas… Una joven hada que conocía mucho sobre animales se acercó tímidamente hasta Flor y le susurró una idea: ¡Podían llamar a las hormigas, ya que eran muy amigas de las hadas, para que las ayudaran! Entusiasmada Florcita gritó:-“¡Qué gran idea”! Y le pidió al hada que se lo dijera a la reina.

Una vez ella se enteró y aprobó la idea, el hada hizo un raro silbido y enseguida, cientos de hormigas acudieron para ayudar. Junto con las hadas lograron quitar rápidamente las hojas. Esto benefició a ambos, ya que las hadas necesitaban el lugar despejado y a las hormigas, las hojas les servían: las que no estaban secas, como alimento, y las demás como abrigo dentro del hormiguero. Las hadas juntaron los alimentos y volvieron al bosque.

Las carretillas, al igual que las canastas, estaban llenas, así que las hadas estaban cansadas pero felices.

Capítulo 7: “El regreso a casa”

Cuando llegaron era el atardecer, entonces se dirigieron hacia el Roble para merendar. Allí la reina las felicitó a todas por su gran trabajo y, cuando Flor estaba saliendo junto con el hada que las había ayudado con las hormigas, que se llamaba Sallie, Corona las detuvo y las felicitó especialmente.

Flor se sentía feliz y orgullosa. Cuando llegó a su casa tomó un relajante baño y descansó hasta el día siguiente. Y éste ha sido el fin de las aventuras para Flor, bueno, por ahora……

Fin

 

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