Nicoletta – Capítulo VI



Nicoletta capítulo VI es un cuento de la colección cuentos de mentiras de nuestra escritora Liana Castello. Sugerido para niños a partir de nueve años.

VI – Llevando a Hotdog a casa

Nicoletta salió de su casa rápidamente, no veía la hora de llevar a Hotdog con Doña Elisa y terminar con ese tema del perrito.

No era fácil llevarlo con la correa, a Hotdog le habían vuelto las ganas de jugar e iba de un lugar a otro y hacía correr a la niña quien parecía una bandera flameando tras un perrito travieso.

-¡Basta Hotdog, sé buen perro, estamos yendo a casa!-Insistía la niña, pero el perrito parecía no escuchar, iba y venía de un lado a otro de la vereda.

De pronto, pasó una moto a toda velocidad. Sabido es que a muchos perros les gusta perseguir vehículos y correr detrás de ellos vaya a saber uno por qué. Hotdog la vio y salió disparado, Nicoletta no pudo retener la correa en su mano y el perrito escapó detrás de la moto.

-¡Hotdog, ven ven aquí, por favor no me hagas esto! ¡Vuelve, vuelve por favor!-gritaba Nicoletta desesperada.

La niña corrió por dónde había desaparecido la moto, del perrito ni noticias. Seguía llamándolo sin éxito. Intentó con el nombre que ella le había puesto, no fuera cosa que al perrito le gustase más ese nombre o ya se hubiese acostumbrado a él, pero nada.

Se sentó en el umbral de una panadería y se puso a llorar. Realmente estaba en un problema, había perdido al perrito de Doña Elisa ¿Y si nunca lo encontraba? ¿Y si Doña Elisa de verdad sufría del corazón y la noticia le hacía mal? ¿Qué hacía? ¿Volvía a su casa y le decía a su mamá que había perdido al perrito? ¿Cómo había llegado hasta ahí? Muchas preguntas y una sola respuesta: mentiras.

La niña lloraba sin consuelo. Don Cosme, el panadero escuchó su llanto y salió a ver qué estaba sucediendo.

-¿Qué pasa niña, te has perdido?-preguntó dulcemente. Nicoletta lloraba demasiado y era un tanto difícil entender qué decía.

-Yo no, sniff, se me perdió el perrito ¡buaaaaaaaaaaaa! Vino una moto y entonces… buaaaaaaa se fue, salió corriendo… sniff

-A ver pequeña, intenta calmarte así puedo entenderte: ¿Alguien que conducía una moto se llevó tu perrito?

-No, no buaaaaaaaaaaaaa… no es mi perrito y ninguna moto se lo llevó buaaaaaaaaaa

-Bueno a ver, vamos de nuevo se te ha perdido un perrito ¿Si o no?

-Si, pero no es mi perro, es el perro de Doña Elisa buaaaaaaaaaaaaa

-¿Cuál de todos ellos? ¿Doña Elisa es la anciana que tiene muchos perros verdad?

-Si buaaaaaaaaaa se me perdió su perro salchicha buaaaaaaaaaa

-¿Y cómo se llama el perro salchicha de Doña Elisa?

-Hotdog siff, no no perdón, Nico, se llama Nico, ay no no me equivoqué se llama Hotdog.

-Niña entiendo tu angustia pero decídete ¿se llama Nico o se llama Hotdog? será más fácil encontrarlo si sabemos su nombre.

-Hotdog se llama, estoy segura-contestó la pequeña secándose las lágrimas.

-¿Y por qué le dices Nico entonces?-preguntó ya muy confundido Don Cosme.

-Es una larga historia, pero no tengo tiempo de contársela ahora ¿me ayuda a buscar a Hotdog por favor?

-Si por supuesto, espera que cierro la panadería y te acompaño ¿no prefieres llamar a tu mamá?

-No gracias Don Cosme, créame que no, prefiero que usted me ayude si puede.

Don Cosme cerró la panadería y comenzaron juntos a recorrer las calles del barrio preguntando a uno y a otro si habían visto al perrito salchicha. Lo llamaban en voz muy alta por ambos nombre, por las dudas, pero nada de nada.

Nadie lo había visto y nadie sabía de él. Detenían a las motos que pasaban por si acaso Hotdog las hubiese perseguido a ellas también.

-Niña creo que debemos ir a la casa de Doña Elisa y decirle la verdad, está anocheciendo, en tu casa se preocuparán. Le diremos que mañana seguiremos buscando, ella entenderá no te preocupes-dijo Don Cosme tratando de convencer a la niña.

-No entenderá, he perdido a su perrito, ella me lo prestó, confió en mí y mire cómo le pago perdiéndole a Nico, quiero decir a Hotdog, eso me pasa por mentirosa, me lo tengo bien merecido.

-¿Por qué dices eso niña? No tienes cara de mentirosa ¿Has mentido? ¿Por qué? ¿Con qué cosas?-preguntó preocupado Don Cosme.

Nicoletta tenía vergüenza de decirle la verdad. No se animaba a contarle que todo había comenzado con una simple mentira para acallar a una niña metida que la había molestado y la había hecho sentir mal. Que luego todo se había complicado, pero que aún así, ella había seguido eligiendo no decir la verdad.

-Otro día le cuento si quiere, ahora prefiero ir a hablar con Doña Elisa, debo decirle que le pasó.

-Bueno me parece muy bien Nicoletta te acompaño-dijo amablemente Don Cosme.

-No gracias Don Cosme, debo enfrentar esto sola, es mi responsabilidad.

La casa de Doña Elisa no está lejos, le prometo que hablo con ella y voy rápido a mi casa, gracias por todo.

-De nada niña, espero que todo se solucione.

Nicoletta dobló hacia la casa de Doña Elisa y caminando esas cuadras que tenía hasta llegar, pensaba en Hotdog, en la niña molesta, en los destrozos del comedor, pero sobre todo en la pobre Doña Elisa y el disgusto que le causaría la noticia de la pérdida de su perrito.

En la esquina de la casa de la anciana vio algo que le llamó la atención. Era Hotdog corriendo a toda prisa y llevando ahora tras él a la molesta compañerita que ya no sabía cómo hacer para no soltarlo. ¿En qué momento la niña metida había encontrado a Hotdog? ¿Por qué lo estaba llevando a la casa de Doña Elisa?

-¡Ay Dios no lo puedo creer!-dijo Nicoletta y corrió cuánto le dieron sus piernas para interceptar a la niña y a Hotdog antes de la llegasen a la casa de Doña Elisa.

-¿Qué haces con mi perro?-preguntó Nicoletta

-Evidentemente no lo sabes cuidar bien, lo encontré en la plaza, te lo iba a llevar hasta tu casa, pero cuando tomé la correa, comenzó a correr hasta aquí, como si quisiera ir a otro lugar y no a tu casa-respondió la compañerita.

-Bueno ahora me lo devuelves, se me escapó tras una moto y yo sé cuidarlo muy bien para que sepas-dijo Nicoletta tomando la correa del perrito.

-¿Así? No me digas ¿Y por qué Nico quiere entrar a esta casa y no a la tuya? A ver explícame.

Ninguna de las dos niñas soltaba la correa del pobre perro que a esta altura de la situación estaba más que mareado y se prometía nunca jamás volver a correr tras una moto.

-Es que quiere mucho a Doña Elisa y yo lo traigo a jugar con los perros que ella tiene, es sólo eso y devuélveme ya a mi perrito.

-Te lo devuelvo, pero no entiendo ¿Cómo hizo para encariñarse con Doña Elisa tan rápido si sólo hace un par de días que lo tienes?

Por suerte para NIcoletta, llegaba la madre de la compañerita preocupada por su tardanza y se la llevó casi tan flameando como lo había hecho Hotdog. No hubo necesidad ni tiempo de dar explicaciones, lo cual fue un gran alivio para Nicoletta y para el pobre perro que no veía la hora de volver a la dulce paz de su hogar.

Continuará…

Todos los derechos reservados por Liana Castello

Nicoletta capítulo VI es un cuento de la colección cuentos de mentiras de nuestra escritora Liana Castello. Sugerido para niños a partir de nueve años.

Capítulo V 

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