Guille y Pablo. Pablo no va al colegio, se queda en casa


Imprimir Imprimir

Por Conchita Bayonas. Cuentos educativos

Guille y Pablo. Pablo no va al colegio, se queda en casa. Conchita Bayonas, escritora española. Cuento infantil educativo. Historias de abuelos y nietos.

Pablo no va al colegio, se queda en casa

Guille y Pablo

Hoy Pablo no ha ido al colegio porque está malito. Sus papás le han llevado a casa de sus abuelos porque ellos se tienen que ir a trabajar. Muchos abuelos cuidan de sus nietos cuando estos están enfermos.

Ha llegado muy contento, porque hoy le toca a él quedarse en casa. Hace unos días tuvo que ir a clase, mientras veía como su hermano Guille, que tosía mucho, se quedaba tan a gusto con los abuelos. Su mamá le ha dicho a su abuela que le controlen la fiebre y que si le sube mucho la avisen. Pero ha tenido suerte y cada vez que le han puesto el termómetro, ha marcado 36,5º.

Para Pablo, el termómetro, es un suplicio. Es tan nervioso, que eso de estar un ratito con el brazo quieto, para que no se le caiga, no le gusta nada en absoluto.

-Pablo, no te muevas tanto -le dice la abuela-; vas a romperlo y no vamos a saber si tienes fiebre o no. Por fin Pablo se tranquiliza y espera a que se lo quiten.

-¿Tengo febrie?

-No se dice febrie, se dice fiebre, pero tranquilo que no tienes -le dice su abuela.

Se ha pasado todo el día preguntando y pidiendo cosas.

-¿Cómo se hace un nudo? ¿Cómo se pelan las zanahorias? así hasta cien preguntas

Luego se ha espabilado más todavía, ha abierto los cajones de la cocina y vuelta a empezar:

-¿Para qué sirve este martillo de madera?

-Es para ablandar la carne

– ¿Y esto?

-Para batir los bizcochos.

Así media mañana; luego se ha cansado y ha querido dibujar. Los abuelos tienen en un armario, debajo de la televisión, un verdadero arsenal de lápices, rotuladores y ceras para pintar, folios y además muchas láminas para que las copien y luego las coloreen.

Pablo se pone a dibujar pero todavía no sabe copiar bien. Hace muchos rayajos en el papel y cuando termina pregunta:

-Abuela esto ¿qué parece? La abuela se queda pensando y dice:

-Un árbol. Él se queda satisfecho, pero hubiera dado lo mismo que le hubiera dicho que parecía un hipopótamo, porque solo son rayas de colores.

¿Me haces un gormiti para que lo pinte de colores? Es que es muy difícil para mí. Yo soy pequeño todavía

Entonces a la abuela se le ocurre una cosa:

-¿Tu sabes calcar?

-¿Eso qué es?

-Ven, te voy a enseñar como enseñé a tu hermano.

Entonces van a por folios y cogen también la lámina en la que está el gormiti dibujado.

-Vamos a calcar en la ventana.

Le sujeta la lámina sobre el cristal con cinta adhesiva y encima le pone el folio en blanco, luego van repasando despacito el dibujo con un lápiz. Pablo se pone contentísimo viendo lo bien que le sale su dibujo.

Le gusta mucho comer en casa de sus abuelos, porque también están su tío José Miguel y su tía Paloma. Pablo mira el plato y se le pasan las horas muertas. Tiene que darle la comida su abuelo.

-Pablo, todavía eres muy pequeño. Aunque ya llegues al lavabo, no sabes comer solo-, le dice su tío José Miguel intentando que se anime y coja la cuchara pero como está malito no tiene hambre.

-Bueno por lo menos tómate un yogurt, que tiene mucho calcio.

-¿Qué es el calcio, abuela?

-Es el alimento que necesitan los huesos para estar fuertes.

Parece que le ha convencido porque se lo ha tomado todo.

Pablo no ha ido al cole, pero no ha perdido el día: ha aprendido muchas cosas, a calcar apoyado en el cristal de la ventana, a hacer un nudo y que el calcio es estupendo para los huesos.

Fin.

http://www.laabuelaatomica.blogspot.com

Puedes seguir leyendo: Cuentos Clásicos en Encuentos

Guille y Pablo. Lecturas para niños de primaria. Historias para aprender. Literatura infantil y juvenil, cuentos que no pasan de moda.

Imprimir Imprimir