Doña abejita preguntona 🐝 “Saber sí, criticar para molestar a otros no, ayudar y vivir la vida con gusto”.

Por Gustavo Arencibia Carballo. Ilustraciones: Trinidad Quintana Perlingieri. Cuentos educativos para niños.

Doña abejita preguntona es un cuento educativo sobre la curiosidad para mejorar el saber y el conocimiento sobre las cosas, del escritor cubano Gustavo Arencibia Carballo. Es un cuento recomendado para niños y niñas en edad escolar, y adolescentes.

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Doña abejita preguntona

Doña abejita preguntona - Cuento
Doña abejita preguntona – Ilustración: Trinidad Quintana Perlingieri

Era una abejita que siempre andaba y andaba volando por el bosque, aunque de vez en vez iba a cerca de las casa de los vecinos, pues le gustaba mirar y mirar a las niñas y los niños correr y gritar por los caminos de tierra, con muchas plantas y flores a los lados.

Abejita preguntona no era así porque ella lo quisiera, era así porque ella era tremendamente curiosa y le encantaba saberlo todo, de las flores de los niños del sol y de los árboles muy grandes del camino.

Todo le interesaba a esta curiosa abejita que siempre quería saber más. Hasta las estrellas les encantaban pero ya en la noche el sueño la vencía y solo hacia acumular ansias tremendas para el nuevo amanecer.

Algunos niños la entendían y contestaban sus preguntas de querer saberlo todo, más otros niños con poco vuelo imaginativo, solo la miraban serio cuando ella cerca de ellos les preguntaba cosas con sus ¿zum? o ¿zum zum? o porque ¿zum? etc. Era muy divertido, pero solo para ella y los que mirándola alegres, le respondía con frases cortas o risas y más risas, y muchos juegos.

Un día, un lagarto que siempre la veía pasar desde una gran rama de la mata de mango le dijo para que lo oyera la abejita al pasar:

– “Mira quien va ahí, de nuevo la chismosita que todo lo quiere saber” –y rio con feas carcajadas y grandes bocanadas, que lo hacían sacudirse todo, moverse mucho con sus gran cola y casi cae de la rama.

Y la abejita que lo oyó, lo miro con el rabillo de unos cuantos de muchos ojos, y molesta dio varias vueltas en círculos para virar sobre el verdoso carmelita lagarto, pero finalmente siguió su camino para no llegar tarde a la cita con los niños que hoy regresarían a la escuela. Después de todo era lo más importante.

Pero más tarde, cuando ya descansaba de su día de tantas faenas, flores y néctares variados, de alegrías, recordó y pensó en aquel molestoso lagarto que no teniendo nada por hacer se metió con ella creyendo que lo que él veía desde su rama era siempre la verdad. Creía el gran lagarto que solo su verdad era absoluta y real, majaseando sin nada productivo por hacer y pendiente de todos y todo lo que veía.

Mucho pensó y pensó la abejita y casi media dormida, y despierta, se quedó dormida contra el pétalo de la flor de calabaza donde le gustaba dormir fuera del panal. Ella decía que todos los días no son para el panal y soñó, dormitó, y se dijo entre sueños – todos los días no son para no hacer caso a ese feo lagarto molestoso de todos los que pasan volando por la mata de mango y los lindos romerillos de los alrededores.

Lindos romerillo y azucenas, y ahí se fue el sueño a mejores lugares sin los fieros, grande ojos de lagarto molestoso.

Al otro día al despertar, se rio y trato de a poco recordar su lindo sueño entre girasoles y azucenas del campo, allí cerca y de pronto recordó sus pensamiento por culpa del molestoso lagartijón.

– “Jajajaja” -rio la linda Abejita preguntona de sus propios pensamientos y recuerdos de la noche anterior, y sin querer, poco a poco una idea le comenzó a rondar creciendo y formándose entre sonrisas en pleno vuelo, una proyección virtual de lo que sería o pensaba hacer cuando ese molestoso la tratara de molestar de nuevo.

Porque la vida es hermosa y a la vez simple, pero algunos la complican con comentarios y feas observaciones sobre lo que ellos creen es la verdadera vida y no es más que aquello que ven desde su rama. Creen ver una vida y no comprenden que la visión desde un mismo lugar siempre es mala para opinar, es como los colores del arcoíris, dependen de dónde vives o sentado debajo de algún árbol o solo volando zummmm como la abejita preguntona.

La vida hecha de colores para disfrutar y no para criticar a ninguno de los colores todos, todos son lindos en sus ocasiones o solo como querríamos mirarlos cada uno de nosotros mismos.

– “Jajajajaja” –volvió a reír alegre sin preguntarle a los niños como sería el día, este que ya volaba mirándolos y viéndolos correr en juegos.

Una tarde soleada pero de esas que no sabes si lloverá o solo es el señor tiempo divirtiéndose un poco, salió la abejita a ver la salida de los niños de la escuela, cosas de gran agrado para ella, pues si es verdad algunos salían cansados otros en puro juego y risas, listo para el regreso a la casa, después de un día de clases.

Buscando el camino más corto, volaba por el lado opuesto de la mata de mangos pero ya con muchas hojas cayendo pudo ver al molestoso allí de nuevo engordando y perdiendo en tiempo mirando a todo lo que le pasaba por el lado, pero sin motivación, sin querer gastar energía y solo pensando en él y nada más que en él.

La Abejita se le acercó por detrás y zum zum el lagarto al sentir el típico zona trato de virarse y poder sus orbitales grandes ojos, pero casi no lograba su objetivo por la gordura ociosa y una gran hoja de mango que cayó por instantes sobre él antes de seguir su camino a tierra.

Ella en sus lugar lo miro paciente hasta que el logró media, casi vuelta para mirarla con su ojos grandes.

– “Que de nuevo a chismosear”.

– “No de ninguna manera, voy a saludar, a aprender y a mover mi cuerpo con la alegría de vivir en este jardín sin ambicionar otros que…” -hizo pausa y respiró profundo – “Pero usted no comprende, pues solo su mundo este mirar y criticar”.

– “¿Qué dices niña?” –todo se retorció en sus rostro con el pañuelo rojo que entraba y salía de molesto.

– “Eso señor, eso” –con leve sonrisa entre sus zum altos y bajos- “Ahora mismo está molesto con todo porque le caen las hojas a montones y no comprende el cambio de estación, ahora mismo casi se cae porque está gordo y no baja de ese gajo a caminar y ver este jardín lleno de flores, ahora mismo…”.

– “Pero como te atreves tu tan chismosa que todo quieres saberlo y…”.

– “Saber sí, criticar para molestar a otros no, ayudar y vivir la vida con gusto, no molesto y
malhumorado como siempre lo veo” -zum zum-.

– “Pero…”.

Dos Polímitas en ramas abajo que vieron todo rieron a carcajadas y un Gorrión que había quedado observando esa conversación de abejita y lagarto, rio también con muchas ganas por la lección de alegría que daba la abejita al molestoso lagarto.

Entonces la abejita dio dos vueltas sobre sí misma riendo contenta y zum zum zum, y dijo de volada:

– “Señor hasta luego, se me van mis amiguitos, ya casi nos dan la salida de la escuela”.

Mata de mango del jardín florido

Zummmmmmmm y voló más rápido que nunca, rápido de la mata de mango del jardín florido a la escuela de sus amigos, los niños, ignorando a esa vida que no quiere vivir de alegrías y saberes naturales.

Fin.

Por Gustavo Arencibia Carballo, 21 de agosto de 2021, la Habana. Todos los derechos reservados.
Ilustradora: Trinidad Quintana Perlingieri, 15 años. Tortuguitas, provincia de Buenos Aires,
Argentina.

Sobre Gustavo Arencibia Carballo

Gustavo Arencibia Carballo - Escritor

Gustavo Arencibia Carballo es un escritor cubano, nacido en La Habana en 1953. Es Licenciado en Bioquímica, graduado en la Universidad de La Habana, Doctor en ciencias en el Uso, Manejo y Preservación de los Recursos y Maestro en Ciencias del Agua, graduado en el CIBNOR, México.

Como escritor tiene publicado el libro titulado “Cuentos del Barrio mío“, libro de cuentos como resultado del primer premio en el concurso estatal de literatura del Instituto subcaliforniano de Cultura, Baja California Sur, México, 2005. Este libro de cuentos tiene una segunda edición en 2019 por la editorial de Cuba CITMATEL en formato de libro digital y en 2021 se publica en México la tercera edición, por la Editorial Unas Letras.

Además tiene un libro de poemas publicado en Colombia en el 2011 titulado “El amor y el agobio” (ISBN: 978-958-46-0656-3). Ha participado en varios concursos de literatura nacionales e internacionales. Tiene varios libros sin publicar como “Cuentos de este tiempo y otros espacio” de ciencia ficción presentado en el concurso el 13 de marzo de la Universidad de La Habana (1980), “Cuentos y poemas para niñas y niños“, poemario “Dispersa Lejanía” (2017), “A tu lado ahora” (2019) y otros en preparación.

Ha escrito para diferentes medios de comunicación como periódicos revistas y páginas web, con artículos de opinión y escritos de sus libros publicados o en preparación.

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