Luces en la oscuridad

Luces en la oscuridad

Luces en la oscuridad

Luces en la oscuridad. Danny Vega Méndez. Escritor panameño. Cuento sobre la envidia. Cuentos infantiles.

En una laguna iluminada por el resplandor de la luna, se asomaba una pequeña y tímida luz parpadeante.

Es Doña luciérnaga, la cual junto a sus compañeras alumbran todo el lugar, llevando luz a todo el que necesite.

Don Lagarto y Don Sapo son los más feos del lugar, y quisieron hacerles una mala jugada a las pequeñas brillantes, pues no soportaban que ellas alumbraran de noche porque sentían que la noche podía esconder lo feo que eran. Así que las invitaron a un banquete para poder acabar con ellas.

No obstante, las Garzas se dieron cuenta del plan de los feos y, como buenas bochinchosa que son, le contaron a las Luciérnagas todo lo que sabían. Temerosas pensaron que sería su fin.

-Tranquilas porque aunque seamos diminutas, podemos volar y aún más: podemos alumbrar.

-Sí -Dijo una escéptica- pero ellos son más grandes.

-Nosotras somos más fuertes. ¿Y saben por qué? Porque nuestra verdadera fuerza viene de adentro -Dijo Doña Luciérnaga, la cual dio ánimo y comenzó a tramar un plan.

Al llegar al lugar convenido, estaba Don Sapo que se le hacía agua la boca pensando que el banquete sería para él. Sin embargo, las Luciérnagas venían a oscuras, solo alumbradas por pequeñas antorchas.

-¿Qué hacen con esas antorchitas? -Pregunto Don Lagarto.

-Es que como no comemos lo mismo que ustedes, por eso decidimos traer nuestra propia cena.

Y así, hicieron la mueca de haberse comido todas las antorchitas, alumbrando de inmediato sus colas.

Fue tal el asombro que Don Sapo pensó en la indigestión que le daría cuando se comiera a las luciérnagas. Y hasta Don Lagarto pensó que todas juntas podrían quemarlo y a él le gusta asolearse pero no quemarse.

-Perdone mi imprudencia- Dijo- pero de pronto me he sentido muy mal.

Y Don Sapo se fue alejando dando fuertes y largos saltos. A su compañero no le quedó otra que sumergirse en el agua a esperar que la luz del fuego interno de las luciérnagas desapareciera.

Por ello, las luciérnagas vuelan bajo, tratando de alumbrar los rostros de los malvados Don Sapo y Don lagarto que se esconden para que nadie los vea de noche. Pero no pueden, porque a cada lugar que vayan siempre se encontrarán con una come fuego.

Fin

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