La ratoncita envidiosa

La ratoncita envidiosa

La ratoncita envidiosa

La ratoncita envidiosa. Bibiana Emilia Posso, escritora colombiana. Cuento sobre la envidia.

Andrea era una ratoncita que trabajaba en una fábrica de confección y producción de calzado, cuyo dueño y gerente era Camilo, quién desde hacía varios meses estaba preocupado por la baja producción; que había en el departamento de en el cuál trabajaba nuestra amiga mencionada.

El gerente los había distribuido por departamentos de la siguiente manera: Los de diseño del calzado, los de corte del material, los de costura, los de control de calidad, atención al cliente y por último los de distribución del producto.

Todos los departamentos son importantes en una empresa porque conforman un todo, pero el departamento de corte, era imprescindible, puesto que estaba situado en la mitad, cosa que a ella no le importaba, llegaba mal humorada con todos, hablaba mal del jefe e incluso de sus compañeros, no se preocupaba sino por lo de ella misma, con tal de terminar rápido e irse a casa, no era dada a hacer favores, solo se limitaba a criticar ,vivía pendiente de los demás y se ponía envidiosíma cuando a alguien le iba bien y sobresalía, ella nunca ayudaba a los demás cuando se presentaba un problema.

Por todo esto los malos rumores llegaron donde Camilo, y él pudo darse cuenta de la actitud de nuestra ratoncita, para con sus compañeros.

El gerente decidió buscar una solución, así que se la paso pensando toda la tarde y se dijo: Si despido a Andrea, probablemente por su forma de ser no encuentre empleo rápido y la pobre tenga que pasar necesidades, y para completar sus hijitos algún día crezcan y terminen odiándome, él tenía un gran corazón era un ratoncito, muy bueno, así que después de tanto pensar se acordó de una amiga que tenía y se llamaba Ana María y era psicóloga, ella sería la indicada para ayudarlo a solucionar este problema, el busco en su agenda el número del celular y la llamo.

Camilo reunió a los trabajadores de este departamento y los citó para el sábado, les comento que era para una integración y que era de carácter obligatorio. Ese día se hizo la reunión con la psicóloga Ana María, ella les enseño la importancia de trabajar en equipo y todos los beneficios que la unión puede lograr. Para finalizar el taller los invitó a realizar una dinámica, así que citó a 4 parejas de ratoncitos y los dividió en grupos de 2.

El primer grupo se llamó los líderes y el segundo los triunfadores, luego los invito a hacer una fila y atarse con una sola cuerda, después de atados, el líder de cada grupo debería tomar una cuchara y sin ayuda de las manos transportar pimpones de un lugar a otro, ganaría el equipo que logrará reunir más pimpones.

La competencia inició y Andrea como siempre, no sabía sino transpirar envidia, así que dijo, esto ya es de nosotros porque esos no son más que una mano de mediocres, perdedores, solo tienen que hacer lo que yo diga y ya.

Y empezó sin ni siquiera haberse tomado la molestia de idear una estrategia, ella los tiraba muy duro y caminaba muy rápido, hasta que sin darse cuenta y como todos no podían ir al ritmo de ella, terminaron yéndose al suelo, uno encima del otro, fueron el hazmerreír de los demás ratoncitos, que no paraban de reír ante semejante evento tan gracioso.

El segundo equipo formado por una ratoncita muy querida de nombre Mariangel, que era muy cariñosa, muy solidaria y muy buena compañera, por tal motivo esta líder si se ingenió una estrategia, que la transmitió con amor y respeto, ella le dijo a sus compañeros, vamos a hacer una cosa para que no se arme desorden vamos a caminar despacio cuando yo de la orden, y si en algún momento alguien está cansado avisa, segundo si alguien necesita ayuda su compañero de atrás lo ayudara, así iniciaron y poco a poco guiados por su líder, los Triunfadores fueron los grandes vencedores.

La prepotente y envidiosa amiga, había aprendido la lección y muy avergonzada, le pidió disculpas a su jefe y a sus demás compañeros y les prometió de ahora en adelante que antes de pensar en el bienestar de ella, pensaría en los demás. Por eso mis queridos lectores, nunca hay que olvidar que el peor defecto es la envidia y que este nunca nos lleva a nada bueno, que el trabajo en equipo es la mejor salida, y que la unión hace la fuerza.

Fin

 

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