Milagro de Navidad

Milagro de Navidad

Milagro de Navidad

Milagro de Navidad. Mercedes Martínez Rubio “Morimó”. Cuentos de Navidad.

La abuela “Asunción” era una mujer menuda, enjuta, fuerte de carácter, con manos huesudas como sarmientos, llenas de callos por años de trabajo duro, pero muy tierna, paciente, con sus tres lindas nietas de cuatro, seis, y ocho años. ¡¡Las adoraba!!

Por las noches mientras las nenas dormitaban, hacia unas preciosas muñecas de trapo para regalar el día de “Navidad”. Eran pobres de solemnidad, solo disponían lo justo para comer o poco más. Pero a pesar de todo aquella familia compuesta de seis miembros sabia ser feliz, aprovechando lo escaso que la vida les otorgaba.

Era una noche gélida, hacia viento persistente, pero subió despacio por la escalera de caracol a la buhardilla, saliendo directa a la pequeña terraza que daba sobre el tejado. En ese instante vio una gata coqueta con cascabel dorado y una lazo rojo al cuello, pestañeando=coqueteando con un gato exageradamente dandi, que le hacia el currucucús=cortejándola sin cesar, vestido de chaqué y sombrero de copa. Al verla los dos salieron corriendo por patas, con miaus morronguiles, poniendo distancia y tejadillos por si acaso recibían algún escobazo. Después observó el humo efímero de los vecinos sobre los tejados, haciendo volutas o bucles impregnando las tejas de hollín, o subiendo con desgana holgazán muy alto. Salía por las chimeneas de los últimos rescoldos en las hogueras casi exangües, y a punto de pernoctar junto a sus moradores.

Llevaba en un costado del cuerpo una cesta de mimbre plena de ropa, de la que metódicamente empezó sacando prenda por prenda, mientras que por su nariz se le caía la guinda=mocoquillo por el frío. Así mismo fue sujetando aquellos ropajes en la única cuerda que había cruzando aquella terraza, con pinzas de madera. Las ropas estaban desgastadas por el uso, algunas bastante desgajadas, pero limpias, ya que las había lavado a mano ella misma para que duraran más. De este modo fue tendiendo calcetines con tomates=agujeros, jerséis de lana desgastados con bolas, pantalones descoloridos con muchos sietes, camisas y sudaderas zurcidas, u otras prendas raídas por el estilo.

Una vez toda aquella ropa vieja secara, ya las recosería zurciendo, doblando, guardando, con mucho esmero y cariño.

Antes de bajar de nuevo miró al cielo, ante sus desgastados y ancianos ojos apareció el precioso fulgor de las estrellas colgadas de la bóveda del universo, e inconscientemente pidió en aquel instante un deseo a “Papá Noel”. ¡¡Ay Papito querido!! Musitó suspirando, como me gustaría me regalaran un lindo collar de perlas, no sé cómo conseguirlo.

Los progenitores de las nenas trabajan todas las noches, incluso festivos hasta el amanecer. La abuela “Asunción” cuidaba de los tres tesoros durmientes, haciendo de “yaya-canguro” hasta el regreso de sus padres. Metódicamente fueron pasando los días lentamente, y la víspera de “Navidad” ocurrió… algo inusitado.

Por aquellos días antes del 25 Diciembre “Papá Noel” llamó por su smart phone a “S.Lorenzo”. Oye colegui le dijo, me tienes que hacer un favor. Cualo, gustoso “S.Lorenzo” preguntó. ¡¡Ajá!! ¡¡Bien!! No te preocupes, es pan comido para mí. Después colgaron los dos y se fue con el turbo directo a la cocina.

Allí se puso un delantal de colorines naranja fosforito muy cantoso, mismamente el mismo, sacó de la despensa mogollón=cuantiosas cebollas vestidas de muchas capas, provisionándose de un enorme cuchillo bien afilado, y sobre una tabla de madera peló picando las cebollas.

Los efluvios cebollísticos alcanzaron sus ojos, estos empezaron a lloriquear tanto que al lagrimar fueron saliendo montones de estrellas llamadas “Perseidas o lágrimas de S. Lorenzo” (Esto ocurre en el mes de Agosto, pero como los milagros también existen… ocurrió uno más alterando los tiempos).

Cuando terminó de llorar copiosamente, colocó aquel llanto especial y espacial en el interior de un sobre de burbujas, así no se escapará ninguna colocándose otra vez en el cielo nocturno. Mas tarde envió sus estrellas “Perseidas” por correo urgente y con acuse de recibo a su compadre “Papá Noel”.

Jajajajajaja… divertido soltó el “Papito Noelio” al ver el sobre repleto de estrellas. ¡¡Si que ha llorado mi amigo “S.Lorenzo” esta vez!!

De este modo pues amiguitos, llegó la noche del 24 a la madrugada del 25 de Diciembre. “Papá Noel” repleto su saco mágico de regalos, subió a su trineo vestido de rojo arrastrado por sus renos, con “Rodolfo” a la cabeza como guía principal, iluminando la noche con su intermitente nariz roja. Volaban muy alto, dejando igualmente una gran estela alargada llamada la “Vía Láctea”.

Dejó regalos, muchos presentes, sorpresas, ilusiones para todos los niños e incluido obsequios para mayores.

Cuando la abuela “Asunción” subió a la terraza para recoger la ropa seca… vio asombrada dentro de los calcetines, ofrendas de ensueño para sus nietas, y sin saber cómo llegaron hasta allí sus muñecas de trapo. Pero… al quitar el último calcetín que pendía de la cuerda, observó que este brillaba insólitamente. ¡¡Uf!! Pesaba una barbaridad. Lo mejor fue al mirar en su interior, había una nota rosa que decía… para la abuela “Asunción”, agasajo exclusivo de “Papá Noel y S.Lorenzo” el lacrimoso.

Con lágrimas también de emoción pero no por cortar cebollas, la yaya “Asunción” sacó un precioso collar de estrellas llamadas “Perseidas”, aquello quitaba el hipo de cuajo, dando energía inusitada a sus años. Bajó las escaleras dando saltos, flipando a sus familiares, incluido al ratón que dormitaba en la buhardilla, que despertó asustado dentro de su lata de sardinas donde ponía made Espain.

Esa tarde se arregló como una quinceañera, luciendo cuerpo serrano, pavoneándose cual pava, ya que en su cuello lucía el regalo deslumbrante de “Papá Noel”, más su colegui “S.Lorenzo” el llorón de estrellas “Perseidas”.

Niños nunca dejéis de soñar, ya que los sueños… también pueden hacerse realidad. ¿Por cierto… habéis escrito ya vuestra carta a Papá Noel…? No dejar de hacerlo, a veces es olvidadizo y hay que recordárselo un poco.

Aquí os dejo pensando… y con la fantasía soñando.

¡Oh… Oh… Oh… FELIZ NAVIDAD mis lindos pequeños!

Fin

 

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