La Navidad de Pedro

Por Liana Castello. Cuentos de Navidad para niños

Quizás muchos demos por sentado que todos saben qué es la Navidad, sin embargo, niños como Pedro nunca tuvieron la posibilidad de conocer el verdadero sentir de la Navidad. La Navidad de Pedro es una hermosa historia de la escritora argentina Liana Castello que demuestra que Dios puede manifestarse, si así lo sentimos y buscamos, en las cosas más sencillas de la vida.

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La Navidad de Pedro

La Navidad de Pedro - Cuento

¿De qué se trataba la Navidad? Viviendo en la calle, comiendo lo que podía –que nunca era suficiente- y vistiendo ropa rota, era difícil contestar esa pregunta.

Para Pedro muchas cosas eran difíciles de entender: por qué él y su familia dormían bajo un puente, por qué no estudiaba, por qué revolvían los tachos de basura en busca de comida.

Cuando llegaba la época de Navidad una mezcla de sensaciones lo invadía: tristeza, asombro, dolor y sobre todo desconcierto.

Lo maravillaba ver la ciudad llena de luces, vestida de rojo, verde y blanco. Vidrieras con renos, duendes y un señor gordo y con cara de bueno que llenaba de regalos a todos los niños, menos a él.

¿Sería que la Navidad no era para todos?

¿Se trataría de dinero nada más? Había escuchado que se celebraba el nacimiento de un niño que había sido pobre, pero los brillos, los adornos, los arbolitos cargados de regalos, le hacían pensar que lo que había escuchado no era del todo cierto.

Caminaba por las calles deteniéndose en cada vidriera, en las jugueterías, en las confiterías que ofrecían unos panes altos y llenos de frutas que parecían exquisitas, pero que jamás había probado.

Le preguntó muchas veces a sus padres el por qué vivían como vivían y escuchó hablar de injusticia, de desigualdad de oportunidades, de mala suerte. También escuchó hablar de dolor, desilusión, frustración, tristeza y abandono. Y un día, decidió no preguntar más.

Recorría las calles mirando cada vidriera, cada luz, cada casa adornada y sentía los aromas de panes que se cocinaban. Muchas veces espiaba por las ventanas de las casas para conocer un poco más de algo llamado “espíritu navideño”, algo que bajo un puente y con hambre, desconocía por completo.

Pedro se preguntaba una y otra vez de qué se trataría realmente esa gran fiesta.

¿Sería sólo todo lo inalcanzable que podía ver? ¿Se trataba sólo de colores, adornos y sabores? Algo en su corazón le decía que no. Porque el corazón de Pedro no sabía de pobreza y para sentir no necesitaba dinero, ni ropa, ni siquiera comer bien y seguido.

– “Algo más tiene que haber” -pensaba el pequeño y estaba dispuesto a averiguarlo.

La víspera de Navidad Pedro vagó más que nunca por la calle. Caminó mucho, tal vez como nunca y de pronto, reparó en una construcción que tenía bien vista, pero a la que jamás se había animado a entrar: era una iglesia.

Iglesia sencilla en vísperas de Navidad

Su corazón no lo engañaba, algo le decía que ése era el día en que debía entrar a ese lugar que no vestía adorno ninguno, que era austero y hasta viejo, pero que tenía una belleza propia difícil de explicar.

No bien entró, encontró muchas respuestas a sus tantas preguntas: vio un pequeño muñeco que yacía en una especie de cuna pobre, muy pobre (y Pedro conocía bien la pobreza). No vio lujos, ni adornos, ni renos, tampoco al señor gordo con cara de bueno, sólo vio al niño pobre pequeño, tan pequeño como se lo había imaginado y casi real como del que tanto había escuchado hablar.

Y algo le dijo que sí, que ése era el niño pobre que iba a nacer.

Le sorprendió tanta sencillez, y tanta paz que nada tenían que ver con el bullicio típico de la ciudad en esa época. El niño en ese especie de catre, lo maravilló más, mucho más que los vidrieras y las luces.

– “Bienvenido” -escuchó el pequeño y se sobresaltó. No estaba muy acostumbrado a que le dieran la bienvenida- “¿Cómo te llamas?” –preguntó el párroco de la iglesia.

– “Pedro” –contestó el niño- “¿y él?” -preguntó Pedro señalando al pesebre.

– “Él se llama Jesús” -contestó sonriente el sacerdote.

– “¿Tienes familia? ¿Quieres decirles que vengan?”

Pedro no lo dudó, llevó a los suyos al cálido albergue de esa iglesia que sin lujos ni árboles de Navidad, honraban a un niño recién nacido.

Y mientras el sacerdote les contaba acerca de la Navidad, les dio de cenar y compartieron todos la mesa, con manjares sencillos, pero que para la familia fueron inolvidables.

Y en el abrigo de esa iglesia, en la calidez de esa mesa compartida, y en el cariñoso abrazo de ese sacerdote, Pedro y su familia aprendieron de qué se trataba la Navidad.

Y Pedro supo que siempre había tenido razón, que la Navidad era infinitamente más que luces y panes con frutas.

Un Niño Jesús a punto de nacer lo miraba feliz.

Fin.

La Navidad de Pedro es un cuento de la escritora Liana Castello © Todos los derechos reservados.

Sobre Liana Castello

Liana Castello - Escritora

«Nací en Argentina, en la Ciudad de Buenos Aires. Estoy casada y tengo dos hijos varones. Siempre me gustó escribir y lo hice desde pequeña, pero recién en el año 2007 decidí a hacerlo profesionalmente. Desde esa fecha escribo cuentos tanto infantiles, como para adultos.»

Liana Castello fue, durante varios años, Directora de Contenidos del portal EnCuentos. Junto con este sitio, recibió la Bandera de la Paz de Nicolás Roerich y se convirtió en Embajadora de la Paz en Argentina en 2011.

Si quiere conocer más sobre esta impresionante escritora, puede leer su biografía Aquí.

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La Navidad de Pedro, de Ricardo Acosta

Para acompañar este hermoso Cuento de Navidad, un tema homónimo de de Ricardo Acosta, artista de origen cubano, que luego estuvo viviendo por 25 años en Colombia y grabo unos sencillos que fueron éxito en todo el mundo.

Las obras de su propia autoría se identificaban con el estilo de la época. Algunos de sus más afamadas canciones son: Mentiría, Vete con el amor, Rosy, Motivos, Se deja de querer pero no se olvida, Quiero, y Te diré te quiero estuvieron compitiendo con los demás artistas de de los años 60 y 70 tales como: Roberto Carlos, Cesar Costa, Enrique Guzmán, Óscar Golden, Sandro, Piero y Leonardo Favio.

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1 pensamiento sobre “La Navidad de Pedro”

  1. Que bonito cuento, es una gran historia para compartir esta temporada con los niños. La Navidad que nos toca este año será sin duda muy diferente a las de años anteriores, pero mientras sigamos teniendo cuentos como este, no hay que lamentarnos. Gracias por compartir.

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