Coleccionista de calaveras II

Coleccionista de calaveras

Coleccionista de calaveras

Coleccionista de calaveras II. Mercedes Martínez Rubio (Morimó), escritora española. Cuento de Halloween. Ilustración de Elizabeth Segoviano.

“Dorotthy” con sus hijas “Johanna” y “Cristine”, terminaron la cena con una apacible charla.

Se habló de todo un poco, pero lo que más, cómo iban las cosas en la universidad. Entre tanto distraídamente “Cristine” desmigajaba un pequeño trozo de pan que aún quedaba en la panera, dejando sobre el mantel pequeñas migajas esparcidas.

Su madre hizo una propuesta a las chicas, vayamos al salón, degustemos un cafetito. Así empezaron desfilando con perezosos pasos hacia la estancia, el cansancio de las chicas era evidente, madrugaban mucho. Pero solicitas antes de salir de la cocina “Johanna y Cristine”, dijeron.

¿Mamá quieres que antes de salir ayudemos? No queridas mías respondió su madre, ya lo haré mañana. De tal modo las tres departieron en el salón ampliando su conversación de cocina, exponiendo nuevas inquietudes. Hasta que “Cristine” se levantó para dirigirse de nuevo hacia la cocina, tenía muchísima sed.

No pasó ni un suspiro, a la par se escuchó un grito sobrecogedor, que paralizó la sangre de madre y hermana. Reaccionando “Dorotthy” salió corriendo a la cocina en ayuda de su hija.

Al irrumpir allí dentro, un segundo grito más terrorífico se escuchó con potencia. “Joahanna” quedó petrificada en su asiento sin poder reaccionar, intentando sacar vitalidad. Pero volvió a clavarse en su poltrona. Otros dos gritos desaforados, volvieron a escucharse. Su mente pensó mi madre y hermana me necesitan, haciéndola reaccionar.

Al tiempo levantándose como un muelle, y salir de bólido para la cocina. Al llegar… su grito horripilante, fue el más contundente. Se escuchó durante toda la manzana, que delimitaba su casa con el vecindario. Sobre la mesa más frescas que una lechuga, se daban un festín tres orondas cucarachas disfrazadas de calaveras, comiendo migas de pan y calabaza de “Halloween”.

Celebrando el ágape, haciéndoles cortes de manga. ¡Toma… morenas! ¡Toma… chilladoras!.

Fin

 

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