Monstruos y ventanas

niño durmiendo

Thiago aseguraba ser un niño valiente sin temor a los monstruos ni fantasmas que le inventaban los adultos.

Pero siendo tan pequeño aun, era claro que al entrar en su habitación para dormir, en la oscuridad todo se podía imaginar. No había porque temerle a los fantasmas y monstruos, ya que este no era su intención y fueran mencionados de manera equivocada.

Las luces en la habitación de Thiago le jugaban con formas y colores, todo menos para causar temor. Thiago, pensando lo contrario, temblaba bajo su manta; valiente como se definía, pero miedoso como se veía, decidió enfrentar para conocer y dejar de temer.

Thiago, bajo su manta confundido, pero no asustado.

–Thiago- se escuchó a lo lejos. La ventana ahumada en la habitación parecía llamarle.

-¿Sí?-

-Hola-dijo la voz chirriante- -Soy tu tan temido fantasma nocturno y de toda tu vida. Solo soy tu ventana.

-¡Ahora ven por acá!- dijo otra voz lejana.

-¿Puerta?- Pregunto Thiago confundido

-No, aquí dentro. Soy el silencio y la oscuridad, aquí no hay duendes ni nada más, deja de temer niño, nada te va a suceder.- dijo un tanto arrogante.

Thiago dejo por vez primera en su vida la puerta abierta del armario, aquella a la que tanto miedo le tenía.

-¡Niño!-Gritaron desde la repisa.

-¿Si? -aquí no hay brujas ni monstruos, simplemente soy la Luna que te cuida de noche. Debajo de su cama, dentro del armario, detrás de las cortinas y en la repisa, nada, no había fantasmas ni monstruos, ni brujas ni duendes.

Thiago sonriente volvió a su cama, comprendió al fin que todo miedo era su imaginación, ya nada le causaría temor, al fin podía volver a dormir sin mentir como el niño valiente que ahora es.

Fin

Autora: Imelda Verdugo

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