Nicoletta – Último capitulo


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Nicoletta  – Último capitulo es uno de los cuentos de mentiras de la escritora Liana Castello sugerido para niños a partir de nueve años.

Capítulo IX – La verdad

Nicoletta volvió callada y triste a su casa. Se encerró en su habitación, se sentó en la cama y pensó en cómo había hecho para llegar hasta allí.

Al día siguiente debía dar una clase con un perro que no le pertenecía, al cual le había cambiado el nombre, que escuchaba perfectamente y que no era de raza alemana. Tendría que pedirle nuevamente el perrito prestado a Doña Inés, quien dicho sea de paso estaba perfectamente del corazón, le diría tenía que hacer otro trabajo de ciencias naturales ¿le creería la anciana? Tal vez sí, pero su mamá seguro que no, además no le permitiría entrar a su casa nuevamente con Hotdog, mucho había costado ordenar el comedor y aún seguía lamentando la pérdida del florero.

¿Cómo había hecho para llegar tan lejos? Había hecho pensar a la pobre Doña Inés que sufría del corazón, a su molesta compañera que discriminaba perritos con sordera, a su mamá que le había tenido que hacer un favor a Doña Elisa, cuando en realidad había sido al revés, a su maestra que era poco menos que una heroína.

¿Cómo salir de tanto lío, de tantas cosas que no eran tales? No sería fácil, pero la sensación que tenía no era placentera y no le gustaba lo que había hecho.

Se dio cuenta que todo empezó con una mentira en apariencia chiquita y luego las cosas se habían complicado demasiado. Eso le hizo entender que no hay mentiras chiquitas o inocentes o blancas, sólo hay mentiras. No siempre le había ido bien con sus exageraciones, pero esta vez le había ido peor, había caído en su propia trampa y de ella debía salir, tal como había entrado, solita.
¿Qué hacer? No era fácil desandar semejante camino de enredos y engaños. ¿Cómo volver atrás?

Algún modo debía haber.

Pensó, pensó y pensó y lo único que venía a su mente era una sola palabra: verdad. Nicoletta reflexionó y se dio cuenta que para mentir había que ser creativa en cierto modo, pero que para ser sincera había que ser valiente y decidió serlo, tal vez, por primera vez en su vida.

Debía empezar por lo más difícil: ir a hablar con la pesada compañerita. Ya imaginaba su cara cuando ella le dijese que le había mentido que Nico era Hotdog, que además era un perro prestado y común, corriente y que escuchaba a la perfección. Pensó que si la burla de su compañerita era el precio que tenía que pagar para salir de tanto enredo, estaba dispuesto a pagarlo.

Fue a la casa de la niña y cuando ésta le abrió la puerta, Nicoletta poco menos que recitó todas sus verdades y mentiras sin casi darse tiempo a respirar y con los ojos cerrados para no ver la cara que pondría la desagradable compañera. Cuando terminó de hablar, primero respiró y luego abrió los ojos. Para su sorpresa, María Pía no tenía cara de querer burlarse, sólo le preguntó por qué le había mentido.

-Para que no me molestases más, para hacerte callar de alguna manera. Sé que no fue la mejor, fue la única que se me ocurrió.

-No es la primera vez que me dicen que fastidio a los demás, a veces no puedo evitarlo, como tú con las mentiras. Supongo que a ambas nos es difícil cambiar ciertas cosas. ¿Cómo harás mañana en el colegio, llevarás al perrito?

-No sé, la verdad no sé, debo hablar con mi mamá y con Doña Elisa, tengo que decirle que su corazón está perfecto.

Saludó a la compañerita quien ya no le resultaba desagradable y fue a la casa de Doña Elisa.

-¡Hola niña qué oportuna tu visita! –saludó con cariño la anciana-Perdona pero no recuerdo tu nombre ¿necesitas otro perrito?

-Soy Nicoletta Doña Elisa y no gracias necesito decirle algo.

-Bueno dime pero no te demores estoy en problemas.

-Si es por su corazón, no se preocupe, está perfecto. Yo le dije a mi mamá que usted sufría del corazón para que no me retase, le pido disculpas.

-¿Disculpas por qué? –preguntó la anciana que ya había olvidado lo dicho por Nicoletta.

-Por mentir respecto a la salud de su corazón, no estuvo bien.

-Ah bueno, no me acordaba de eso no importa ya niña. Ahora me preocupa otra cosa ¿Sabes qué pequeña? He dejado a Hotdog en una veterinaria para que lo bañasen y no recuerdo con cuál ¿podrías ayudarme a buscarlo? Hay muchas en el barrio.

Nicoletta estaba feliz de poder ayudar a Doña Elisa, no sólo porque ayudar es siempre un placer, sino porque sentía que ya era hora de portase bien realmente.

Fue a su casa a pedirle permiso a su mamá pensando en cuánto se alegría de saber que haría una buena acción, pero la mamá no le creyó. Esa es otra de las cosas que suceden cuando se miente, se pierde la confianza de los demás y eso es muy triste.

Nicoletta supo que la única manera de recuperar la confianza de su mamá era contarle todo, desde el principio al fin, con puntos y comas, con y sin acentos, con la verdad y sin exageraciones.

No estaba orgullosa de lo que había hecho, pero había aprendido mucho en el camino, se había equivocado, sabía que había estado mal, pero también sabía que podía cambiar y empezar a caminar el camino de la verdad.

La mamá entonces le permitió a Nicoletta salir a buscar a Hotdog y no sólo eso, la acompañó. Lo encontraron pronto limpito y perfumado y contentas se lo llevaron a Doña Elisa, quien ya había olvidado que le había pedido ese favor a la niña.

Todo estaba en orden o casi todo, aún faltaba ir al colegio al día siguiente y explicar que no podría dar esa lección de cómo comunicarse con un perro que no escuchaba.

La mañana siguiente se levantó un tanto nerviosa, pero convencida que la única manera de empezar de nuevo era aclarar todas las confusiones y aclararlas con la verdad.

No fue fácil explicarle a su maestra su larga lista de mentiras, no fue fácil sentir que lejos de ser la heroína que su maestra creía, era una niña que mentía.

Sin embargo, la maestra comprendió y valoró el gran gesto de Nicoletta porque para decir la verdad muchas veces hay que tener valor y para aceptar que uno ha mentido mucho, más valor se necesita todavía.

La vida de Nicoletta cambió y mucho, se hizo amiga de la niña molesta, pudo llevar a su casa a jugar a Hotdog cada vez que quiso, se ocupó de anotarle las cosas a Doña Elisa para que no las olvidara y eso hizo de ella una niña más feliz.

Sin embargo, de todas las cosas que Nicoletta ganó en este camino la más valiosa sin dudas fue conocer el valor de la verdad, que resultó ser por lejos, lo mejor que le pudo pasar y esto sin exagerar.

Fin

Todos los derechos reservados por Liana Castello

Nicoletta  – Último capitulo es uno de los cuentos de mentiras de la escritora Liana Castello sugerido para niños a partir de nueve años.

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Capítulo VIII

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