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Un trocito de chocolate 馃崼 Una costumbre que en cierto modo la defin铆a, tranquila, silenciosa, dulce, reconfortante para el alma.

Por Liana Castello. Cuentos de madres y chocolates.

A pocos d铆as de celebrarse nuevamente el D铆a Internacional de la Madre, el siguente cuento es un peque帽o homenaje para todas las mam谩s. Un trocito de chocolate, relata la historia de una madre golosa que cada noche disfruta de un peque帽o chocolate y c贸mo esa costumbre se convierte en un momento especial de conexi贸n entre la madre y su hija. Con el tiempo, la salud de la madre comienza a deteriorarse y tiene que ser llevada a una casa de reposo, donde la hija sigue visit谩ndola y compartiendo chocolates con ella.

El cuento explora temas como el envejecimiento, la p茅rdida y el valor de atesorar los momentos felices con los seres queridos. La historia culmina con un momento emotivo y especial que conecta a madre e hija de una manera muy especial. Es un cuento de la escritora Liana Castello, recomendado para adolescentes, j贸venes y adultos.

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Un trocito de chocolate

Mi madre fue siempre muy golosa. Desde que tengo memoria la recuerdo cada noche, saboreando un trocito de chocolate, su dulce preferido. Su d铆a era intenso, siempre estaba haciendo cosas, jam谩s descansaba. Recuerdo que de ni帽a pensaba c贸mo pod铆a hacer tantas cosas sin cansarse, sin decir basta. No ten铆a nunca un tiempo para ella, excepto por ese ratito m谩gico que se tomaba por la noche, antes de irse a dormir.

Un trocito de chocolate - Cuento

Se sentaba en un sill贸n y tomaba un chocolate peque帽o. Mientras lo iba saboreando cerraba los ojos y yo me imaginaba que so帽aba con otra vida, tal vez menos ocupada, tal vez m谩s feliz. No lo s茅, jam谩s lo supe.

Mi madre no se quejaba, pero yo intu铆a que en ese m谩gico momento de la noche mi madre imaginaba otra realidad.

Esa costumbre era tan de ella que en cierto modo la defin铆a, dulce, tranquila, silenciosa, reconfortante para el alma. Nunca olvidar茅 el recuerdo de esa imagen y el sonido del papel del chocolate que mi madre abr铆a cada noche, todas las noches.

Las pocas veces que la vi enferma, no s贸lo me daba cuenta por su rostro o la preocupaci贸n de mi padre, sino porque no com铆a ese trocito de chocolate. 脡se era para m铆 el principal indicio de que no estaba bien.

El mejor regalo que se le pod铆a hacer era por supuesto, un chocolate y lo m谩s bello era que tambi茅n le gustaba compartirlo conmigo. Lleg贸 un momento en que m谩s all谩 de un h谩bito propio de mi madre, se hab铆a convertido en un encuentro entre ambas. Entre bocado y bocado, nos cont谩bamos nuestras vidas, nuestros sue帽os y nuestras realidades.

El tiempo pas贸, yo hice mi vida, tuve mi hogar, mis hijos y mi madre sigui贸 con su vida y su rutina de color marr贸n y sabor dulce.

Mi madre envejeci贸 y comenz贸 a marchitarse, no por los a帽os, sino porque su salud se fue deteriorando. Hice todo lo que pude, siempre. Me resist铆a a llevarla a otro lugar, a obligarla a abandonar su hogar, as铆 como la memoria y la salud la iban abandonando a ella.

Lleg贸 un momento en que ya era imposible que viviese sola, yo no pod铆a abandonar por completo mi hogar y nunca encontr茅 alguien que la cuidase como ella merec铆a ser cuidada. Y entonces, la tuve que llevar a una casa de reposo, donde la atend铆an las veinticuatro horas y estaban pendientes de todo.

No me gust贸 hacerlo, sent铆 que le fallaba, que la traicionaba, pero a veces 鈥搈uchas en realidad- uno no hace lo que quiere, sino lo que la situaci贸n obliga a hacer.

Todos los d铆as iba a visitarla y no faltaba en mi bolsillo un chocolate para compartir. A veces la encontraba dormida y se lo dejaba para m谩s tarde.

Cuando se sent铆a con ganas de charlar, era para mi una fiesta compartir ese momento en el que parec铆a que el tiempo no hab铆a pasado y que ella segu铆a en su sill贸n de siempre.

Pero as铆 como los chocolates se derriten, se terminan o se ponen viejitos, la vida de una persona tambi茅n se va apagando.

Para mi tambi茅n hab铆an pasado los a帽os y si bien es cierto que uno va perdiendo cosas con ellos, tambi茅n lo es que se ganan otras, el valorar lo que se tiene y se ha tenido, el atesorar los momentos como si fuesen los 煤ltimos y el saber que porque todo o casi todo tiene un fin, hay que disfrutarlo.

Un d铆a como tantos llegu茅, le di un beso, me sent茅 a su lado y le pregunt茅 si quer铆a un trocito de chocolate.

No gracias -contest贸 sin mirarme y supe, sent铆 que ya no habr铆a retorno.

Su salud era cada vez m谩s precaria, como su memoria, como perdida era su mirada y como inexorable su final.

No me resign茅, cada d铆a cuando iba a visitarla, le ofrec铆a chocolate. Ya casi no se daba cuenta de ese mimo, de ese gesto de amor que significaba esa golosina, pero ella merec铆a que yo se lo siguiera ofreciendo. Era como un homenaje a tantos a帽os de dulce compa帽铆a que ella me hab铆a dado.

Otro d铆a, uno especial, me sorprendi贸 pues me contest贸 que si, y lo sabore贸 con los ojos cerrados, como hac铆a cuando era joven, y lo compartimos conversando felices como tantas otras veces.

Me fui feliz y 茅se fue el 煤ltimo d铆a que la vi con vida.

Mi madre muri贸 al d铆a siguiente y no pude despedirme, o en realidad s铆. Hoy creo que ella volvi贸 a conectarse conmigo ese d铆a para decirme adi贸s a nuestra manera y a su modo, un modo dulce y tranquilo.

Hoy soy yo la que todos los d铆as come un trocito de chocolate. Tambi茅n cierro los ojos y no imagino otra vida, imagino a mi madre acompa帽谩ndome y compartiendo conmigo este hermoso ritual de amor.

Fin.

Un trocito de chocolate es un cuento de la escritora argentina Liana Castello 漏 Todos los derechos reservados.

Sobre Liana Castello

Liana Castello - Escritora

芦Nac铆 en Argentina, en la ciudad de Buenos Aires. Estoy casada y tengo dos hijos varones. Siempre me gust贸 escribir y lo hice desde peque帽a, pero reci茅n en el a帽o 2007 decid铆 a hacerlo profesionalmente. Desde esa fecha escribo cuentos tanto infantiles, como para adultos.禄

Liana fue, durante varios a帽os,聽directora de contenidos del portal EnCuentos. Junto con este sitio, recibi贸 la聽Bandera de la Paz de Nicol谩s Roerich聽y se convirti贸 en聽Embajadora de la Paz en Argentina.

Si quiere conocer m谩s sobre la escritora聽Liana Castello, puede leer su biograf铆a聽Aqu铆.

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