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Las estrellas y la pequeña Elizabeth

Las estrellas y la pequeña Elizabeth. Miguel Angel Ramos Inga, escritor peruano. Cuentos espirituales. Historia de una niña que perdió a su madre.

Elizabeth era una niña muy colaboradora, sociable, risueña, y también muy pequeña.

Tan pequeña, que a veces sus compañeritos y compañeritas se burlaban de ella, pero eso a ella no le importaba, porque su mami siempre le decía:

– Mi peke Eli, no hagas casos de las burlas de los demás, tú eres mi peke, mi gran amor, y tienes un inmenso corazón y graciosa y dulce sonrisa, nunca permitas que alguien te lo quite.

– Pero a veces me molestan tanto que no me hace tanta gracia, más bien me enfada.

– Entonces Yo iré a conversar con la maestra, tú no te preocupes y sigue sonriendo mi peke, tu sonrisa nunca debe borrarse, tu sonrisa es mi felicidad y mi vida.

La madre nunca pudo ir a conversar con la maestra. Sucedió un hecho luctuoso, un accidente camino a casa apagó su vida. Eli y su padre se sintieron abandonados y conforme pasaban los días la tristeza crecía cada vez más, eso sobre todo afectaba a la pequeña Elizabeth. Una tía vino a cuidar a Elí, mientras padre trabajaba.

El dolor era inmenso y ella ya no quería ir a estudiar, aún cuando su padre había conversado con la directora del colegio para que dejaran de molestar a la pequeña Elizabeth.

Pasaron los días y la pequeña Elizabeth, dejó de tener hambre y andaba mirando el cielo por su ventana. Hasta que se enfermó y quedó postrada en cama por un largo tiempo… Una noche de fiebres y pesadillas, la pequeña Elizabeth se puso tan mal que tuvieron que llamar al doctor, éste solo atinaba a menguar su fiebre y le decía al padre:

– No hay una cura externa para la depresión y la melancolía, es algo que aun la medicina no puede resolver… Su padre que oraba a su esposa, expresó: –

Elí, Elí, Elí… por favor recupérate, escúchame Elí, por favor alíviate…

En los sueños de la pequeña Elizabeth, estaba ella junto a la ventana mirando las estrellas, recordaba que su madre quien le decía que existen distintas estrellas y que solo algunas personas se parecen a esas distintas estrellas:

– Sólo algunas personas luchan por alcanzan el cielo infinito. Sólo algunas iluminan la vida a otras. Sólo algunas tienen luz propia. Sólo algunas fugan en busca de su libertad. Solo algunas están muy cerca de nosotros. Sólo algunas son tan inmensas que es difícil imaginar que existen. Sólo algunas están juntas, como una comunidad verdaderamente unida, única, y ejemplar Sólo algunas al terminan su vida nos dejan un vacío inmenso e irreemplazable. Eli, Eli, mi peke Eli, tu vida es como esa estrella que su existir ilumina la vida a otras y si se va dejaría una vacío tan inmenso que a papi dejaría de ser feliz para siempre.

– Pero Yo quiero estar contigo y quiero que papi sea feliz.

– Mi peke, Yo siempre estaré con ustedes, somos como las estrellas que siempre estarán juntas, aun cuando no estoy físicamente, desde ese cielo infinito los observo. Si de verdad quieres a papi sea feliz nunca lo dejes ni lo descuides.

– Entonces siempre estarás con nosotros.

– Como en estos momentos estoy con ustedes y conversando contigo. Ya no te sientas triste, papi te espera para que el vuelva a sonreír y seamos felices.

Elizabeth por fin comprendió que su mami tenía razón, no estaba sola ni mucho menos abandonada. Había personas que siempre estarían con ella, mami desde el cielo como una estrella que ilumina su vida y papi desde la tierra que está muy cerca de ella.

Madre le dejó un último mensaje “Alcanzar un sitial, como las estrellas, en ese cielo infinito es sólo para algunas personas que luchan en la vida terrenal. Si quieres alcanzarme lucha tú también ahí de donde estés y con quienes estés pero nunca busques un pretexto tonto para alcanzar ese cielo infinito porque no se te lo concederá ese privilegio

La pequeña Elizabeth empezó a despertar aliviada y sonriente y dijo: tengo hambre. Su padre la abrazo y agradeció a dios su recuperación.

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Fin

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