Me dijo la luna que todos somos muñecos de trapo


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Me dijo la luna que todos somos muñecos de trapo

Me dijo la luna que todos somos muñecos de trapo. Kike el Duende, escritor español. Cuento infantil. Cuentos sobre muñecos de trapo. Cuentos sobre la luna.

Y es verdad. Es verdad porque una vez me corté y no sangré. -Sería un corte pequeño-, me dijo mi madre. Me dijo Luna que todos somos muñecos de trapo, después se fue.

Me quedé pensando sobre lo que me contó y ahora os lo cuento yo. Imagina que estoy sentada y a mi lado, en el suelo, una gran bola de lana.

¿Qué otra cosa me diría un sapo si no que, ¿puedes hacer ahora un muñeco de trapo?  Más tarde, si razón tenía, le daría un beso porque se lo merecía y así lograr lo que esperaba, convertirse en príncipe sin que mediara un hada.

Me encuentro sentada entonces ante esa gran bola de lana, y me apetece tener a alguien que me acompañe esta mañana, crearé así a un niño guapo y tendrá razón entonces el sapo que va a ser de trapo.

Primero cojo un botón para hacer el centro, ahí será el comienzo, pasaré el primer hilo y formaré el ombligo. Redondo y redondo, en espiral, metido o un poco salido.

Desde él, comienzo a coser, escojo trapos de colores, unos blancos otros negros, amarillos y rojillos. Cada color para un muñeco que primero dibujo sobre un papel y cuando termino de coserlos ya tengo formada la piel. No obstante no verás costuras porque al terminar se van borrando, tan solo queda una que ya te diré donde está, ve buscando.

Esa no se debe borrar por si hay que reparar, está en una parte muy delicada y si te vas tocando la encontrarás, de todas formas al final de la historia y, antes de que la luna esté acostada, te diré donde está situada.

Sigamos con el muñeco. Se llena el cuerpito de trapos que se le ponen tanto a los feos como a los guapos, también se meten hilos de cariños y las mejores sonrisas en bolitas de lanas y besos de brisas.

Cuando se termina el muñeco se cierra el cocido, os lo voy a decir ahora, no aguanto más, está un poco escondido, a veces por un flequillo o por cicatrices de pillo. Está en la frente y os diré como se encuentra, creo que Luna no miente.

Con la mano derecha tocar la sien izquierda, arrastrar suavemente las yemas de los dedos por la frente de izquierda a derecha, notaréis una raya vertical más o menos en el centro de la frente.

Esa es la costura de cierre de nuestro cuerpo. Imposible encontrar el hilo si lo buscas pero con el ombligo tenemos otra historia que ahora te digo. Si rascas un poquillo encontrarás el famoso hilillo, eso sí, tienes que estar convencido. No se te ocurra tirar por él porque te deshilacharás y en menos de nada desaparecerás.

En el suelo entonces encontraré una madeja de lana y un montón de trapos. Cuentos de gatos y sapos. De costuras y barcos. Me dijo la luna que todos somos muñecos de trapo, aunque, a deciros verdad, no sé si hacerle mucho caso. Quizás cualquier día le diré yo a ella que sus cráteres no son otra cosa que flanes de lata adornados con nata.

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Fin

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