El hada Chifulina


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El hada Chifulina

El hada Chifulina no quiere trabajar ¡Se cansó, se agotó! Siempre entre los libros y corriendo para todos lados, que el cuento de la Cenicienta, que el de la Bella Durmiente, que otro que no se acuerda…Merece un descanso, está segura.

Saca un pasaje de avión para hadas. Es un avión transparente y musical. Se va al mar. Descansa sobre la arena. Tiene anteojos de sol…así nadie la conoce y le pide que saque la varita mágica. Como es hada, nada en el mar como si se deslizara.¡Qué tranquilidad! A los pocos días se aburre de tanta arena y tanto mar…

Decide ir a la montaña a esquiar. Saca otro pasaje en el avión transparente y musical de las hadas. Se compra ropa para la nieve. Con los esquíes y las antiparras nadie la reconocerá ni le pedirá que trabaje con su varita mágica…

Como es hada se desliza por la nieve como si bailara…¡Qué emocionante! Rápidamente se aburre de tanto esquiar, buscará otro lugar para descansar…

Entonces va a la gran ciudad. Entre tantos aviones del aeropuerto no se nota que ha llegado un avión transparente y musical. Chifulina baja de él y sale a recorrer la ciudad en un automóvil de alquiler…Nadie percibe que es un hada. Hay mucha gente en la ciudad. Todos están apurados…

Chifulina sale a caminar, mira las vidrieras y no encuentra zapatos de cristal, bonetes brillantes o vestidos para hadas…Resuelve ir a un cine, pero allí pasan un filme con tiros y ruidos que la asusta. Cree que la ciudad tampoco es para ella…

Elige tomarse unos días en el campo…No necesita pasaje de avión…Da dos o tres golpes de varita mágica y al instante vuela hacia el lugar. Los sembrados, los árboles, los pájaros, las vacas, las ovejas y los cerditos traviesos son algo nuevo para ella. Toma leche recién ordeñada, junta los huevos de las gallinas, anda a caballo… ¡Y se aburre totalmente!

Regresa al País de las Hadas. Tarda unos días, no hay pasaje en el avión transparente y musical. ¡Llega agotada y su varita mágica, también! Se va a dormir a su cama de espuma. Necesita descansar de tanto paseo y decidir qué hará de ahora en adelante.

Al otro día suena su teléfono, dorado y con forma de cisne encantador. Le ofrecen una tarea fascinante: trabajar como hada en teatro y en televisión para alegrar a los niños… ¡La propuesta le parece espectacular! Al poco tiempo, Chifulina es un hada muy ocupada, muy famosa y totalmente feliz.

Fin

 

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