El fantasma Almita



El fantasma Almita es uno de los bellos cuentos de fantasmas para niños de primaria escrito por Blanca Carmona, un cuento sugerido para niños a partir de siete años.

El fantasma Almita vivía en una vieja estación de trenes de un pueblo llamado Alma, de allí salió su nombre.

Era un fantasma muy distinto, no le divertía asustar. Le gustaba tener amigos y jugar.

Se ponía muy triste cuando los niños se asustaban o alguien que lo veía salía corriendo despavorido.

Aquella noche, un señor pasaba por la vieja estación justo cuando el fantasma salía de un vagón abandonado.

La noche estaba muy oscura y enredó los trapos que llevaba de vestido, quedando colgado de la puerta del vagón.

El hombre lo vio, se persigno y grito “¡Alma de Dios!”. Y así corrió la voz por el pueblo y todos lo llamaron así.

Almita quería tener muchos amigos pero los niños le tenían miedo. Entonces se le ocurrió una idea: cuando los niños se quedasen dormidos, entraría en sus sueños.

Él podía hacerse invisible, así que sería fácil entrar en sus cabezas.

Eligió un grupo de niños muy activos, para formar un equipo de futbol sería difícil ya que tendría que ir un rato con uno y después con el otro, pero se divertiría toda la noche y los niños no sufrirían, mientras soñaban.

Así fue que el fantasmita Almita entraba por su cerebro y aparecía en sus sueños los niños y ellos jugaban toda la noche con él.

Al otro día las mamás los despertaban y no querían levantarse, así empezaron a faltar al colegio.

El grupo de niños estaba muy cansado. Iban a la escuela y se dormían en clase. Lo peor de todo era que los niños contaban los sueños y nadie les creía que habían jugado toda la noche con fantasmita Almita. Incluso había mamás que estaban muy preocupadas porque sus niños se habían vuelto sonámbulos y salían de la cama al patio a jugar y hablaban dormidos.

Fede se había hecho muy amiguito del fantasmita Almita y le contó lo que estaba pasando y éste le prometió que ésa sería la última noche que jugaría con ellos.

Llegó la noche y fue a casa de cada uno de sus amigos a jugar y también a despedirse.

La mamá de Fede se había acostado junto a su hijo para evitar que éste se levante sonámbulo y se quedó dormida .El fantasmita Almita llegó y entró en su sueño y empezó a jugar con ella sin darse cuenta que no era Fede, sino su mamá.

La señora se levantó de la cama salió al patio, tomó la pelota y la pateó y gritó ¡Gooool! Fede se despertó y salió a ver qué pasaba. Ahí vio a su mamá jugando con el fantasmita.

-¿Qué haces mamá? ¡Almita te has equivocado esa es mi mamá!-

El fantasmita Almita se agarró la cabeza

-¡Oh amiguito! ¿Y ahora qué hago?-

-¡Despiértala!

-No no puedo –

-¿Por qué?-

– Porque la programé hasta que vea la luz del día-

-Bueno voy a probar tirándole agua –

Llenó un jarro con agua y se lo arrojó a la cara, la mamá se despertó.

-¡Ven fantasmita explica esto a mi mamá!-

Almita explicó lo que sucedía y ahí la mamá le creyó a los niños.

Al otro día fue a la escuela y les contó el sueño a los otros padres.

Almita pensó que lo mejor sería jugar con otros fantasmas y desapareció.

Fin

Cuento sugerido para niños a partir de siete años

El fantasma Almita es uno de los bellos cuentos de fantasmas para niños de primaria escrito por Blanca Carmona, un cuento sugerido para niños a partir de siete años.

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