El duende que bien no veía

El duende que bien no veía

El duende que bien no veía

El duende que bien no veía. Liana Castello, escritora argentina. Cuentos de Navidad.

Un duende muy joven era Adalberto y además, apuesto, coqueto y esbelto.
Todos comentaban lo bien que lucía, mas era sabido que bien no veía.

Un buen par de lentes se negaba a usar, aunque así las cartas mal podía mirar.
El duende creía que usar anteojos no lo ayudaría siendo tan buenmozo.
Nos traerá problemas tal coquetería –preocupado, Santa, decía y decía.
Temo que Adalberto cometa algún error –volvió a decir Santa con mucha razón.
Pronto los problemas se hicieron presentes, para Adalberto y los demás duendes.
Leía las cartas pero no entendía lo que cada niño en ellas pedía:
¡Veo que este niño pide una muñeca! -dijo sorprendido el duende a su amigo.
¡Ponte lentes ya! No dice muñeca, lo que pide el niño es la bicicleta.
Hay una niñita que pide autitos. …¡Pues no dice autitos, dice vestiditos!
Y mira este abuelo ¡Pide un sonajero! No es un abuelo, es un pequeñín que se llama Leo.
Un día cansado de tantos errores, Santa reunió a todos los duendes lectores:
No usar anteojos es una necedad que pone en peligro esta Navidad.
Llamen a Adalberto, hablemos con él, si bien le explicamos, lo sabrá entender.
Con mucha paciencia y con mucho amor, todos le explicaron cuál era su error.
Adalberto tenía un gran corazón y entendió que todos tenían razón.
Fue al oculista y se compró anteojos y aun con ellos se sintió buenmozo.
Porque comprendió que ser apuesto no es más importante que hacer lo correcto.
Desde ese día ya no hubo errores, leyendo las cartas, no hubo discusiones.
Y cada pedido salió tan perfecto que Adalberto así amó su nuevo aspecto.

Fin

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