El polvo mágico

El polvo mágico.  Cuento con moraleja
Tunka era un viejo brujo a quien nadie visitaba.
Un día, invitó a su pequeño laboratorio en la montaña a Luis, el hombre más rico del pueblo.
Cuando llegó, le habló de su gran descubrimiento. Se trataba de un polvo mágico que duplicaba lo que quisiera. Ya había preparado diez de ellos. Luis le pidió que probara lo que decía y le dio una moneda de oro. Para su asombro, unos instantes después de echarle el polvo, las monedas eran dos.
Una vez que se pusieron de acuerdo en el pago, Tunka le entregó un sobre. No llegó a explicarle de qué se trataba, ya que cayó muerto tras un fuerte golpe en la cabeza. Luis no iba a permitir que otros accedieran a la sustancia mágica, y con lo que tenía, era suficiente. Dejó el sobre, tomó la caja con los polvos, y se fue. Luego de vender todos los bienes, juntó sus monedas de oro. Les echaba el preparado y se duplicaban. Muy inteligente, cuando le quedaban sólo dos porciones, se dio cuenta de que duplicando el mágico elemento, su fortuna sería interminable y sería dueño del mundo entero. Pero, cuando los juntó, no sólo se esfumaron, sino que desapareció hasta la última moneda de oro que había. Después de esperar horas sin novedades, se dirigió al laboratorio del brujo.
Maldiciendo porque lo había engañado, abrió la puerta. Cuando vio el sobre, pensó que ahí encontraría la solución.
Pero el escrito decía: “Nunca juntes dos polvos mágicos. Si lo haces desaparecerán, junto a los metales que se encuentren alrededor”
Fin
Cuando arriesgas todo por ambición puedes ganar…   o perderlo todo
 
El polvo mágico. Cuentos con moraleja, cuentos cortos con mensajes y valores. Lecturas para niños de primaria. Reflexiones para toda la familia.

¡Clic para calificar esta entrada!
[Total: 0 Promedio: 0]

Por favor, ¡Comparte!



1 pensamiento en “El polvo mágico”

  1. es un cuento muy interesate ya que deja una buena moraleja y es verda hay veses que nos arriesgamos pensando k sacaremos mucho pero sin darnos cuenta nos vamos con las manos vacias , no arriesguemos lo mas por lo menos

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *