El lunar de Garuja


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El lunar de Garuja

La bruja Garuja tenía un lunar.

Un lunar circular.

Un lunar súper mega hiper espectacular.

Un lunar de color marrón bombón.

La bruja Garuja adoraba su lunar.

Su lunar circular.

Su lunar súper mega hiper espectacular

Su lunar de color marrón bombón.

Todas las mañanas, la bruja Garuja, al mirarse al espejo, pensaba:

-¡Qué bonito lunar! ¡Qué lunar tan circular! ¡Qué lunar tan súper mega hiper espectacular! ¡Qué precioso lunar de color marrón bombón!

Una mañana, al mirarse al espejo, Garuja descubrió que su lunar, su lunar circular, su lunar súper mega hiper espectacular, su lunar de color marrón bombón, ya no estaba. Se había esfumado. Había desaparecido.

Garuja buscó el lunar por toda su cara, se levantó el flequillo, se bajó el labio, se miró los dientes y hasta hurgó dentro de su nariz… pero el lunar no estaba.

Luego buscó el lunar en su cuello, en sus piernas, en sus brazos, bajo los sobacos y entre la pelusa del ombligo… pero el lunar no estaba.

Buscó el lunar en el bolsillo derecho, después en el izquierdo, dentro de sus zapatos, bajo las diez uñas de las manos y las diez uñas de los pies… pero el lunar no estaba.

-¡Ayayayayayay! -lloraba la bruja Garuja- ¿dónde está mi lunar, mi lunar circular, mi súper mega hiper espectacular lunar, mi lunar de color marrón bombón?¡Ayayayayayay!

Garuja buscó en la cama, bajo la cama, detrás de la cama, al lado de la cama… pero el lunar no estaba.

Luego buscó el lunar fuera de casa, alrededor de casa, bajo la casa, al lado de su casa… pero el lunar no estaba.

Buscó el lunar sobre el caparazón de una mariquita pequeñita, bajo la pata de un búho melenudo, en la trompa de un elefante elegante… pero el lunar no estaba.

-¡Ayayayayayay! -lloraba la bruja Garuja- ¿dónde está mi lunar, mi lunar circular, mi súper mega hiper espectacular lunar, mi lunar de color marrón bombón? ¡Ayayay ayayay!

Al verla tan triste, la mariquita se acercó y le dio uno de los lunares negros de su caparazón, y la mariposa le regaló una mancha roja de sus alas, un pequeño ciervo le dejó una de sus manchas blancas y su amiga, el hada Granada, le regaló una pequeña estrellita dorada.

Y así uno por uno, todos los habitantes del bosque, le dieron un precioso lunar, un lunar circular, un súper mega hiper espectacular lunar…

Fin

 

El lunar de Garuja. Lecturas para niños de primaria. Historias para aprender. Literatura infantil y juvenil, cuentos que no pasan de moda.

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