Un reencuentro para siempre

Un reencuentro para siempre es uno de los interesantes cuentos de amores prohibidos escrito por Alberto Suarez Villamizar, un cuento sugerido para adolescentes, jóvenes y adultos.

La noticia publicada en la página judicial del periódico regional mostraba la fotografía de dos cuerpos sin vida tomados de la mano que yacían en el piso a la entrada de un centro comercial de la ciudad y cuya nota al pie de la foto decía:

“Abril 24 de 201… en la gráfica aparecen los cuerpos sin vida de una mujer llamada Grace….y un hombre de nombre Carlos…, quienes aproximadamente a la 4:15 pm del día de ayer fueron atacados en forma violenta por un individuo de nombre Sergio…, esposo de la occisa, quien en un ataque de celos dio muerte a las dos personas, siendo posteriormente detenido cerca al lugar de los hechos llevando en sus manos un arma de fuego y un teléfono portátil……”
“Nota de la redacción: omitimos los apellidos de las personas involucradas en los hechos por petición de sus familiares”.

Todo empezó desde aquel día que Carlos respondió la solicitud de amistad enviada por Grace través de las redes sociales:

– Hola Grace, mi número telefónico es……, comunícate cuando puedas.

Pasaron unos días y se estableció la comunicación entre los dos, reanudando un viejo intento de amistad que había nacido hacía muchos años cuando fueron compañeros de colegio, pero que debido a la juventud y timidez propia de la edad adolescente no había fructificado en una relación alguna. Luego de terminar los estudios de educación secundaria habían tomado caminos diferentes y cada uno había organizado su vida sentimental.

Grace contrajo matrimonio con un comerciante de la ciudad, quien le había conquistado hasta llevarla al altar. Pero pasados unos años la relación se había deteriorado aunque se mantenían unidos, seguramente por el compromiso y la crianza de los hijos.

Soportaba la situación sintiendo que su hogar era una farsa y que se había equivocado en la elección de aquel hombre como esposo. Sentimentalmente se sentía sola.

Por su parte Carlos había formado un hogar medianamente feliz, en el cual se presentaban ciertas dificultades económicas que poco a poco lograban sortear, en base a una buena relación con su pareja.

-Holaaaa – decía el mensaje aparecido en el teléfono de Carlos, quien se apresuró a responder:

-Grace ¿cómo estás? ¿Cómo te encuentras?

-Recordándote mucho, hace tiempo te envié mi solicitud de amistad. ¿Por qué tardaste en contestar? –

-No sabía qué situación tendrías sentimentalmente, si tienes un esposo, y no quise ocasionarte problemas en tu hogar. Han pasado tantos años- respondió Carlos.

– Mi hogar no existe, mis hijos ya salieron de casa y no cuento con el amor de un esposo. Creo que cometí un error al casarme con ese hombre. Siempre he pensado que fue a ti a quien siempre amé.

-Grace, pero en la época de colegio te busqué insistentemente, y tu huiste.

Seguramente si tuviéramos otra situación, es decir si estuviéramos jóvenes y solteros todo sería diferente.

-No importa, aun así quiero saber de ti.

Así continuaron comunicándose durante cierto tiempo, enviándose mensajes escritos a través de sus teléfonos móviles.

Ella con la ilusión de ver a quien consideraba el amor de su vida, soñando con el futuro a su lado, y así recuperar el tiempo perdido y no separarse de él, estar juntos para siempre. El amando un recuerdo y con la nostalgia de aquel amor que no había sido. Buscarían la manera de encontrarse y poder contarse sus vidas, logros y frustraciones cada quien por su lado hasta ese entonces. Sería cuestión de ponerse de acuerdo y esperar.

Hasta que un día apareció aquel mensaje en el teléfono de Carlos:

– Hola, me gustaría verte hoy.

– A mí también. Dime dónde nos podemos encontrar y a qué hora – Respondió Carlos

– Tú dirás ¿Qué te parece 4:15 pm a la entrada del Centro Comercial?

– Listo. Creo que estoy a tiempo de poder llegar.

– Entonces nos veremos.

La espera había terminado. Llena de alegría y emocionada por volver a ver al amor de su vida Grace se alistó rápidamente, y en su afán por llegar a tiempo olvidó su teléfono sobre la mesa del comedor……

Llegó sobre la hora y en cuanto divisó a lo lejos a Carlos corrió a su encuentro, le tomó la mano fuertemente….

¡Bang!…¡bang!….¡bang!…..¡bang!…

La pareja había sido alcanzada por los disparos de un arma que accionó un hombre que se ocultaba a corta distancia.

Una sonrisa de felicidad se dibujó en el rostro de aquella mujer, mostrando la satisfacción al lograr cumplir sus sueños. Esta vez ya no se separaría de ese amor imposible. Ahora estaban juntos para siempre.

Fin

Cuento sugerido para adolescentes, jóvenes y adultos

Un reencuentro para siempre es uno de los interesantes cuentos de amores prohibidos escrito por Alberto Suarez Villamizar, un cuento sugerido para adolescentes, jóvenes y adultos.

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