Regadas con el agua del amor




Por Martiniano Acosta Acosta. Cuentos de amor

I. REGADAS CON EL AGUA DEL AMOR
II. ¿Por qué se rompen los hilos del amor?
III. ¿La constancia vencerá al final?
IV. Los amigos le decían que no regara esa flor.
V. ¿Se aplica en el amor el refrán: la constancia vence?
VI. Finalizo mi relato.

Regadas con el agua del amor

Regadas con el agua del amor - Cuento de amor

¿Por qué se rompen los hilos del amor?

Los hilos del amor se rompieron por falta de acuerdos, por discrepancias. Carlos no se echó a morir sino que su decisión fue levantarse todas las mañanas antes que el sol colmara los rincones del patio para regar con el agua del amor los retoños de rosas blancas. Y solo dejaría de hacerlo el día en que Roxana se devolviera por el mismo camino de recodos y llegara iluminada por la luz del amor.

¿La constancia vencerá al final?

Y así empezó todo: se dirigía, con un balde de agua, al patio sembrado de árboles frutales, bordado de una grandeza verde, en el que también había un jardín especial sembrado de retoños que serían rosas blancas. Los regaba con la dedicación de eterno enamorado y con paciencia de monje.
Los amigos le decían que no regara esa flor

Mientras el agua caía en los troncos, por la calle pasaba Evelis, gritándole:

– “Carlos, esas flores ya no retoñan, no seas tonto. Nunca te van a prender.”

– “¿Por qué dices eso, Evelis?”

– “Porque las rosas blancas no se cultivan por estos terrenos. Tú bien sabes que en este rincón del mundo solo se cultivan mangos y rosas rojas.”

– “No me importa, Evelis. Tengo fe que sí pegarán y estarán florecientes para cuando Roxana regrese a casa.”

Mientras Evelis seguía su camino, murmuraba frases sobre la terquedad de Carlos.

Al rato, pasaba Alberto y veía que Carlos regaba con la misma paciencia los retoños de rosa blanca:

– “¡Carlos!”

– “Buen día, Alberto.”

– “Te he dicho que eso no retoñará nunca, no te pegará nunca.”

– “Ya me lo han hecho saber varias personas. Pero a ti ¿qué te hace pensar así, Alberto?”

– “Mi experiencia, Carlos. Ellas se siembran en junio o enero y tú la sembraste en abril.”

– “No importa, abril es primavera para nosotros y para cuando Roxana regrese a casa y a mi corazón, las rosas ya estarán floridas.”

Alberto terciaba su mochila y caminaba pensando en ese hombre terco, laborioso, con el cultivo de sus rosas blancas en un terreno inapropiado.

Así, fueron pasando amigos y vecinas, y la telaraña del tiempo se fue tejiendo y ellos seguían indicándole que esa planta no se le puede echar agua en exceso porque se marchita que, por lo menos, debería recibir seis horas de luz.

Fin de esta historia de amor

Un año después, continuaban pasando sus amigos y vecinas pero, esta vez, incrédulos entraban a la casa de Carlos porque veían un resplandor de luz blanca iluminando aquella casa y querían ser testigos de algún extraordinario hecho: encontraron a Roxana, muy sonriente, sentada en la hierba verde y observaron asombrados que ella sostenía entre sus manos un hermoso ramo de rosas blancas.

14 de octubre de 2019.
Santa Marta, cerca del mar.

Otros datos sobre Martiniano Acosta Acosta

  • Educar Editores publicó la novela infantil: “Marco y el Círculo verde” (2010).
  • “Danzarinas del Fuego”, Sindicato de Educadores del Magdalena (Edumag, 2011).
  • “Antología del cuento Magdalenense” (2018).
  • “Felinos II”, libro de cuentos, editorial Unimagdalena, (2018).
  • “Historias perversas para contarte”, cuentos, Editorial Unimagdalena”, (2018).
  • “Hilando Esperanzas”, Antología poética del caribe Colombiano (2019), Instituto Cultural Iberoamericano.
  • Especial Cuento Caribe II, víacuarenta, Revista de Investigación, Arte y Cultura, Biblioteca Piloto del Caribe, Barranquilla, (2019)

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