Espanto, un monstruo amigable y un abuelo corto de vista

Por Liana Castello. Cuentos cortos sobre la amistad

Espanto, un monstruito amigable es la historia de amistad entre un monstruo que buscaba hacerse de amigos y un abuelo al que su corta visi贸n le permiti贸 conocer un ser muy especial que lo escuchaba y con el cu谩l pod铆a conversar largas horas, cosa que ya no pod铆a conseguir con su familia. Es una hermosa historia de la escritora argentina Liana Castello, recomendada para ni帽os y ni帽as de todas las edades. Cuentos de monstruos para ni帽os.

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Espanto, un monstruito amigable

Espanto, un monstruo amigable y un abuelo corto de vista

Dicen que hab铆a un pueblo en el que s贸lo habitaban monstruitos. Un pueblo peque帽o y alejado de los otros pueblos.

Dicen tambi茅n que sus habitantes ten铆an diferentes tama帽os y eran de muy distintos colores, pero todos muy feitos y monstruos al fin.

Era un pueblo solitario, nadie lo visitaba, ni siquiera se deten铆an aunque m谩s no fuera por un ratito cortito.

Sus habitantes no eran monstruos malos, sino picarones.

Vaya a saber por qu茅 raz贸n hab铆an nacido con esas largas narices o pelos hasta los pies; cabezas gigantes o patas tan altas como rascacielos.

Por naturaleza les gustaba asustar. En realidad, como no llegaba ning煤n extra帽o, se asustaban entre ellos. Mucho miedo no les daba en rigor de verdad, pero peor era aburrirse como hongos.

En el pueblo hab铆a un monstruito llamado Espanto. No era lo que se dice bonito,聽pero s铆 vistoso. Era de color verde fluorescente y ten铆a una trompa parecida a la de un elefante, pero m谩s finita. Ojos saltones y patas flacas y largas.

Espanto era diferente al resto, no disfrutaba de asustar a nadie, ni siquiera a sus vecinos. Viv铆a esperando que alguien pasara por all铆 para conocer gente y hacerse amigos, pero esto parec铆a algo imposible.

Espanto se daba cuenta que nadie se animaba a visitar el pueblito. El no quer铆a que le temieran, sino que lo quisieran. Deseaba tener amigos, ni m谩s, ni menos. Parec铆a algo dif铆cil para alguien de color verde fluo, trompa similar a la de un elefante y ojos saltones.

Sabiendo que nadie llegar铆a, un d铆a parti贸 de su pueblo en busca de personas a quienes ofrecerles todo lo que su coraz贸n ten铆a para dar.

Todos le dijeron que estaba loco, que nadie le prestar铆a atenci贸n, es m谩s, que saldr铆an corriendo al verlo.

Un problema a resolver era que en el pueblo de los monstruitos no se saludaban con un 鈥渉ola鈥, sino con un 鈥渂uuu鈥. Espanto sab铆a que no ser铆a una buena forma de acercarse a alguien, sin que saliera corriendo.

A煤n as铆 parti贸. Con una mochilita a cuestas y el firme prop贸sito de no dejar escapar ning煤n 鈥渂uuu鈥, emprendi贸 su viaje en busca de amigos.

En el聽primer pueblo que visit贸 no le fue muy bien que digamos.

La primera persona que vio fue una mujer que colgaba la ropa de una soga en su jard铆n. Tal fue el entusiasmo de Espanto, quien en el apuro por saludar, se olvid贸 de su prop贸sito y le sali贸 un 鈥渂uuu鈥 largo y sostenido. La pobre se帽ora sali贸 corriendo, revoleando las medias y calzones por todo el jard铆n.

In煤tiles fueron los intentos del monstruito por convencer a la pobre se帽ora que ven铆a en son de paz y que s贸lo buscaba su amistad.

Desilusionado y con la cabeza gacha fue a visitar otro pueblo.

Esta vez, se encontr贸 con unos ni帽os que jugaban en la plaza del pueblo, fue tal la alegr铆a de Espanto que sali贸 corriendo a su encuentro con los brazos extendidos. El pobre monstruito s贸lo quer铆a abrazar a los peque帽os, pero ninguno de ellos pens贸 eso.

Creyendo que ven铆a a asustarlos, corrieron a煤n m谩s que la se帽ora del primer pueblo, se soltaron de las hamacas, salieron volando de los sube y baja. No hubo ni帽o que no escapase gritando de la plaza. Dicen que por mucho tiempo, nadie volvi贸 a ella.

Espanto sigui贸 su camino a煤n m谩s triste de lo que ya estaba. Esta vez no hab铆a sido el 鈥渂uuu鈥 lo que hab铆a asustado a los ni帽os, sino 茅l mismo. De todas formas, tantas eran las ganas de tener un amigo que no pensaba bajar los brazos.

Lleg贸 al siguiente pueblo.

Encontr贸 a un ancianito quien, como pod铆a, pintaba el cartel de bienvenida. Don Jos茅 ten铆a puestos unos lentes con los vidrios partidos y era evidente, por los trazos del cartel, que su vista no era buena.

鈥 鈥溌ola muchacho!鈥 鈥揹ijo el anciano para sorpresa de Espanto, quien no pudo articular palabra.

鈥 鈥淭e ves algo p谩lido 驴Te sientes bien?鈥 鈥揷ontinu贸 el abuelito.

鈥 鈥淪i鈥 gracias鈥︹ 鈥揷ontest贸 t铆midamente Espanto.

鈥 鈥淧ues, deja ya de mirarme muchacho 隆Ni que fuera un monstruo!鈥 鈥揳greg贸 Don Jos茅.

鈥 鈥淣o fue mi intenci贸n caballero鈥 鈥搑eplic贸 el asombrado monstruito鈥 鈥渆s que no ha salido corriendo al verme y eso me resulta extra帽o.鈥

鈥 鈥溌縔 por qu茅 habr铆a de salir corriendo jovencito? Convengamos que tu nariz en un poco prominente, te noto un poco p谩lido y tus piernas son demasiado delgadas, pero en fin, defectos tenemos todos.鈥

Espanto no pod铆a creer no s贸lo que Don Jos茅 no se hubiera asustado, sino que parec铆a muy entusiasmado en entablar conversaci贸n.

鈥 鈥溌緿e d贸nde vienes jovencito? Estimo que de lejos seguro, no tienes buen color y tus ojos est谩n un poco saltones, se nota que est谩s agotado, puedes descansar aqu铆 y hacerme compa帽铆a mientras pinto鈥 鈥揹ijo el anciano.

Pasaron toda la tarde conversando.

Se sintieron muy a gusto uno con el otro. Don Jos茅 no paraba de hablar y Espanto no dejaba de escuchar.

Lleg贸 la noche. Espanto ayud贸 al abuelito a juntar sus pinceles y pinturas. Don Jos茅 deb铆a volver a su casa.

鈥 鈥淰en conmigo muchacho, no te caer谩 nada mal algo caliente para comer.鈥

鈥 鈥淣o gracias Don Jos茅 no tengo hambre, nos vemos ma帽ana鈥 鈥揷ontest贸 Espanto.

鈥 鈥溌縑es porque tienes ese mal semblante y las piernas tan flacas? Debes comer鈥 鈥搃nsisti贸 Don Jos茅.

鈥 鈥淥tro d铆a, le prometo que ser谩 otro d铆a 驴Nos veremos ma帽ana?鈥 -pregunt贸 el monstruito muy ilusionado.

鈥 鈥淎qu铆 estar茅 muchacho, ya has visto, ese cartel da mucho trabajo, a煤n no lo termino.鈥

Los nuevos amigos se despidieron.

Espanto decidi贸 que pasar铆a la noche all铆 y esperar铆a al d铆a siguiente para ver a su amigo, no quer铆a arriesgarse a ser visto por alguien que se asustase.

Por su parte, Don Jos茅 lleg贸 a su hogar m谩s que feliz. Hac铆a mucho tiempo que nadie lo escuchaba con atenci贸n. Todos en su casa estaban demasiado ocupados para conversar con 茅l y por eso el anciano se iba todas las tardes a pintar una y otra vez el mismo cartel.

Les cont贸 sobre su nuevo amigo y c贸mo se hab铆an entendido desde un principio. Les dijo que seguramente no se encontraba bien de salud por su aspecto, pero que era muy agradable.

鈥 鈥淪i est谩 enfermo鈥 -dijo su hija- 鈥渄ile que venga la pr贸xima vez contigo y veremos en qu茅 lo podemos ayudar.鈥

El d铆a siguiente amaneci贸 diferente tanto para el anciano, como para el monstruito.

Uno ten铆a alguien que lo escuchaba y prestaba atenci贸n y el otro, alguien a quien ofrecerle su amistad y que no se asustaba por su aspecto.

No bien termin贸 de almorzar, Don Jos茅 鈥損inturas en mano- se fue a la entrada del pueblo a pintar una vez m谩s el cartel. Ansioso lo esperaba su amigo.

鈥 鈥淧erdona si te parezco entrometido, pero 驴has pensado alguna vez en hacerte una cirug铆a de nariz muchacho?鈥 -pregunt贸 el abuelo鈥. 鈥淥tra cosa, no me has dicho tu nombre a煤n, 驴c贸mo te llamas?鈥

鈥 鈥淓s鈥 Es鈥. Espanto鈥 鈥揹ijo tartamudeando el monstruito.

鈥 鈥溌Edgardo? Lindo nombre jovencito. No tienes buena dicci贸n tampoco, pero bueno no es nada grave鈥 -coment贸 Don Jos茅.

As铆 pasaron unos d铆as y la amistad era cada vez m谩s fuerte.

Se encontraban cada tarde y conversaban hasta la noche. En el hogar del anciano se escuchaba tanto hablar del famoso Edgardo que todos quer铆an conocerlo.

鈥 鈥淟o traes hoy a cenar como sea, me muero de ganas de conocer a tu amigo鈥 鈥揹ijo la hija.

Don Jos茅 parti贸 鈥損inturas en mano nuevamente- a encontrarse con su amigo. Esta vez dispuesto a convencerlo de llevarlo a su casa.

鈥 鈥淣o es buena idea Don Jos茅, yo se lo que le digo.鈥

鈥 鈥溌縃igos? No, hijo, no habr谩 higos, no te preocupes y si hay, nadie te obligar谩 a comerlos. Si no vienes hoy tendr茅 que creer que me est谩s despreciando鈥 鈥揹ijo el abuelo, mientras pintaba el 谩rbol que se encontraba al lado del cartel y no el cartel mismo.

Era tal el agradecimiento y cari帽o que Espanto sent铆a por el abuelo, que a煤n sabiendo que no ser铆a bienvenido, acept贸 ir. No quer铆a que su amigo, el 煤nico que hab铆a logrado tener, sufriera por ning煤n motivo.

Lleg贸 la noche y emprendieron el camino hacia la casa del abuelo.

Era tal el miedo que sent铆a Espanto que temblaba como una hoja.

鈥 鈥溌u茅 hab铆as resultado flojo muchacho! Estamos en primavera y tiemblas como si la temperatura fuera bajo cero. Ya dec铆a yo que te alimentas mal. Ten este abrigo. Mi hija me lo da aunque sea verano, teme que me resfr铆e, pero a ti te hace m谩s falta que a mi.鈥

Espanto tom贸 el abrigo, no porque tuviese fr铆o precisamente, sino para taparse lo m谩s posible y que fuese menor el impacto al entrar en la casa.

No bien llegaron, Don Jos茅 abri贸 la puerta con tanta fuerza y entusiasmo que sin querer golpe贸 a Espanto y el abrigo que lo cubr铆a cay贸 al piso.

Los gritos no se hicieron esperar.

Los peque帽os se escondieron debajo de la mesa y se taparon con el mantel, tal fue el salto que peg贸 la hija del anciano que termin贸 colgada de la bombita de luz y meci茅ndose como si fuese un beb茅. El esposo, mientras tanto tom贸 un sart茅n con una mano y un palo de amasar con la otra para defender a la familia de semejante visitante.

鈥 鈥淧ero mira que has alegrado a la familia con tu visita querido Edgardo, mira el revuelo que has producido鈥 鈥揷oment贸 inocente Don Jos茅.

鈥 鈥溌ap谩 es un monstruo! 驴No te das cuenta? 驴No ves su aspecto?鈥 -pregunt贸 la hija mientras segu铆a meci茅ndose y ya casi a punto de caer al piso.

鈥 鈥淪e que est谩 un poco desmejorado el muchacho, no es lo que se dice lindo tampoco, pero es mi amigo. Me escucha, conversamos. Hace tiempo no me sent铆a tan feliz y acompa帽ado por alguien.鈥

Mientras dec铆a esto, Don Jos茅 pasaba su brazo por la espalda de su amigo y le daba palmaditas. Espanto estaba mudo.

鈥 鈥溌縉o te das cuenta pap谩? 隆No es como nosotros!鈥 -grit贸 la hija y ah铆 s铆, cay贸 al piso redonda con la bombita en la mano.

鈥 鈥淭ienes raz贸n hija, no es como ustedes. Edgardo me escucha, me presta atenci贸n, le interesa lo que yo tengo para decirle, es un gran amigo y un mejor compa帽ero.鈥

Alg煤n tiempo pas贸 hasta que la familia depuso actitudes.

Los peque帽os salieron de debajo de la mesa, el yerno solt贸 el palo de amasar y el sart茅n y la hija se par贸, dej贸 la bombita en la mesada y ofreci贸 asiento a Edgardo.

Cuando todos se dispusieron a escuchar, cosa que no hac铆an habitualmente, comprendieron lo que parec铆a incomprensible.

Por extra帽o que pareciera, este monstruito nada ten铆a de malo, por el contrario, hab铆a hecho muy feliz a Don Jos茅. Cierto era que el anciano, con la poca vista que ten铆a y los lentes en p茅simas condiciones, no ve铆a realmente el aspecto de su amigo. De todas maneras, no le hac铆a falta cambiar de anteojos para ver lo que Espanto o Edgardo ten铆an en su coraz贸n.

Cost贸 un poco, pero no s贸lo la familia de Don Jos茅 se acostumbr贸 a la presencia de Espanto, sino el pueblo entero tambi茅n.

Gracias a la hermosa amistad que el monstruito y el abuelo manten铆an, todo empez贸 a cambiar.

Los monstruitos empezaron a salir del pueblo y recib铆an las visitas de pueblos vecinos. Ya no asustaban a nadie, excepto a ellos mismos, seg煤n ellos 鈥減ara no perder el h谩bito鈥.

Don Jos茅 conoci贸 a todos los habitantes del pueblo de su amigo, de ninguno se asust贸, s贸lo repet铆a sin cesar:

鈥 鈥淗ay muchacho 隆vaya que comen mal en tu pueblo! 隆Qu茅 desmejorados est谩n todos!鈥

Fin.

Espanto, un monstruito amigable es un cuento sobre la amistad de la escritora argentina Liana Castello 漏 Todos los derechos reservados.

Sobre Liana Castello

Liana Castello - Escritora

芦Nac铆 en Argentina, en la Ciudad de Buenos Aires. Estoy casada y tengo dos hijos varones. Siempre me gust贸 escribir y lo hice desde peque帽a, pero reci茅n en el a帽o 2007 decid铆 a hacerlo profesionalmente. Desde esa fecha escribo cuentos tanto infantiles, como para adultos.禄

Liana Castello fue, durante varios a帽os,聽Directora de Contenidos del portal EnCuentos. Junto con este sitio, recibi贸 la聽Bandera de la Paz de Nicol谩s Roerich聽y se convirti贸 en聽Embajadora de la Paz en Argentina聽en 2011.

鈥淩especto de los cuentos para ni帽os puedo escribir cortos y largos, en rima o prosa, lo que todos tienen como hilo conductor, es el mensaje que trato de transmitir. Siempre pienso en un valor para transmitir a la hora de escribir y esto puede ser a trav茅s de una historia corta o de un cuento largo.鈥

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2 comentarios en 芦Espanto, un monstruo amigable y un abuelo corto de vista禄

  1. Hola me encanto el cuento, quisiera saber el nombre de la autora. Soy practicante y me encantar铆a narran este cuento a una sala de 5, me lo me recomendar铆as? gracias y muchas felicitaciones

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