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Don Andrés el hombre veloz

En un pueblito acalorado de los llanos venezolanos, vive Don Andrés, hombre inteligente, amable y educado. Es alto y delgado, con su barba peculiar a todos ha de saludar.

Proveniente de España por cuestiones de la vida que se quedaron atrás, a esta linda Venezuela con su familia vino a parar. Doña Norma era su esposa de apellido Esquivel, también vino su niñita que se le llama Raquel.

-Don Andrés ¿cómo está? – le decía mi mamá.

-Buenos días Doña Carmen. ¿Y Don luís, cómo está?

Después de un rápido saludo, se despedía Don Andrés. Al darnos cuenta ya iba muy lejos, qué rápido caminaba. En eso pasaba el día: en familia, en el taller, porque era Carpintero, Filósofo y estudioso.

Así pasó el tiempo, Raquel y Tatiana jugaban, mientras Don Luis y Don Andrés conversaban. Los temas eran muy amplios y aunque las horas pasaban, de charlar no se cansaban. Una tacita de café los acompañaba, mientras Doña Norma cocinaba.

Al cabo de muchos años, Doña Norma se enfermó, Maestra, amiga y madre, nos dejó un gran legado: una Escuela muy Especial, cuyo nombre ha de llevar, Norma Esquivel de Pérez tu nombre será inmortal. Desde el cielo brillarás y siempre te vamos a recordar.

Siguieron pasando los años y aquel hombre veloz, sus caminos retomó, Raquel siguió estudiando y mientras él trabajando, sus caminos iban forjando.

Fueron pasando los años, cuando Raquel decidió descubrir nuevos senderos, a viajar allá muy lejos, a tierras del Paraguay, donde amigos siempre hay. También tiene otra familia por parte de su mamá,

Don Andrés no ha de viajar, pues ama a su Venezuela, tierra cálida y hermosa, que hace tiempo lo cobijó.

Un manantial de saberes en su mente siempre lleva, el tiempo ha de pasar, pero su rápido caminar, nunca se puede olvidar.

-Allá viene Don Andrés, aún dice mi mamá- y al minuto ya ella dice:

-¡Mira lo lejos que va! – ¡Cuánta energía tiene el Don!- tenerla quisiera yo.

¿A dónde irá con tanta prisa? Siempre me preguntaba… es que el tiempo vale oro y no se puede perder. Para usted es mi cariño, mi amigo: Don Andrés.

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Fin

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