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Coco 🐶 Quiero que sepa que siempre lo amaremos, y esperamos que él nos ame también…

Por Francisco Javier Arias Burgos.

«Comparto con ustedes un sencillo relato sobre la amistad entre humanos y animales».

Francisco Javier Arias Burgos

En el relato titulado «Coco» del autor Javier Arias, se despliega un tierno y entrañable cuento de amistad entre un joven llamado Emanuel y su querido perro, Coco. A pesar de las travesuras y pequeñas tristezas que acompañan a su relación, el amor y la conexión entre ellos se manifiestan de manera conmovedora. Emanuel encuentra a Coco en circunstancias especiales, un cachorro que cojea y emite un suave chillido en lugar de ladrar. Con determinación y cariño, Emanuel adopta a Coco, dando inicio a una relación que florece en una amistad única.

«Coco» es una narración que encapsula el poder del cariño, la paciencia y la lealtad en las relaciones humanas y entre animales, llevando al lector a un mundo de afecto sincero y vínculos entrañables que seguramente encenderán el deseo de descubrir los detalles completos de esta conmovedora amistad.

Al concluir, si la enternecedora historia de Emanuel y Coco ha capturado tu interés, comparte tus emociones y pensamientos en la sección de comentarios (✍️), brinda una valoración mediante estrellas para permitir que otros también se sumerjan en ella (⭐), y difunde este conmovedor relato entre tus amistades, especialmente con aquellos niños que aman los animales. Además, puedes descar el cuento en formato PDF y compartirlo por medio de Whatsapp, Telegram o correo electrónico (🙏). ¡Agradecemos tu disposición para compartir y contribuir a que esta historia llegue a más corazones!

Coco

Yo creo que este perro tan lindo y al que quiero tanto no debería llamarse “Coco” sino “Loco”. Se esconde en todas partes cuando quiero jugar con él, me muerde por bromear cuando le da la gana, no me hace caso y se come mi sánduche cuando lo dejo en la mesa. Pero lo amo. Coco está conmigo desde hace unos meses y en este corto tiempo ha sabido robarme el corazón porque me mira con amor, se mantiene a mi lado y me da buenas sensaciones.

Coco - Cuento de amistad entre un perro Chihuahua y un niño

No sé si él se enamoró de mi cuando me vio la primera vez o fui yo quien se enamoró de él. Era pequeñito como una moneda de cincuenta centavos, cojeaba de la pata derecha, no ladraba como los otros perros, sino que chillaba suavemente, como pidiendo un abrazo. Miré a mi mamá sin decirle nada, pero ella entendió ahí mismo que yo quería tenerlo.

– Emanuel -me preguntó-, ¿Usted quiere llevarse ese perrito?.

No necesité responderle ni pedirle permiso. Con su pregunta estaba diciéndome que sí.

– Pero usted sabe que si se lo lleva para la casa tiene que encargarse de él. Yo no tengo tiempo para pasearlo ni alimentarlo, y mucho menos para estar con él todo el tiempo. Usted verá si se siente capaz de cuidarlo -me advirtió.

Abracé a mi mamá, le di un beso alegre, casi lloro de felicidad. Y el cachorro como que entendió la situación porque también la miró con mucho amor y agradecimiento. ¡Iba a tener un hogar!

– ¿Y qué nombre va a ponerle? -quiso saber mi mamá.

La pregunta me cogió por sorpresa, porque en verdad no lo había pensado.

Los perros de mis amigos tienen nombres que no son para animales: Daniel, Teresa, Roberto, Maluma y otros nombres que no me gustan. O los llaman Luna, Galleta, Negro, Mona… yo quiero que mi amiguito se llame distinto. Le pido a mi hermano Marvin que me ayude a encontrarle uno bien bonito, que sea diferente y único, pero a él no se le ocurre ninguno, aunque en el fondo su deseo es que el nombre lo invente yo.

– Bautízalo tú -me sugiere sonriendo.

Lo pensé muchos días. No sé por qué se me ocurrió que ese perrito debería llamarse así como lo llamé; tal vez era por su color, por su forma, por su olor particular. Les dije que se llamaría «Coco«.

Creo que ellos saben la respuesta. El coco es una de mis frutas preferidas.

Entre «Coco» y yo hay una especie de energía que nos une. Él es pequeño y yo también; a los dos nos encanta jugar y hacer bromas, los dos somos curiosos e inquietos, nos gusta dormir, hacer pereza, nos encanta que nos mimen. Y somos muy inteligentes, aunque yo no debería decirlo porque suena a inmodestia. Poco a poco, así como yo, ha aprendido a hacer las cosas correctamente: ya no se orina en cualquier parte ni muerde los muebles ni los zapatos de mi mamá; Coco intuye que así será más querido de lo que es.

No crecerá mucho porque es un chihuahua, una raza pequeña. No necesito que sea grande ni que infunda miedo. Me basta con que sea mi amigo y que me quiera como yo a él. Que confíe en mí, que corresponda al respeto y el amor que le tengo, que sea un buen animal. Sé que aprenderá muchas cosas y que me enseñará otras tantas.

Algunas deberé aprenderlas por mi cuenta: cosas como asearlo y alimentarlo, llevar la bolsa para recoger sus desechos cuando me da a entender que necesita salir, cuánto tiempo dedicarle sin descuidar mis estudios, qué límites ponerle.

Coco ya es un miembro más de la familia. Ha traído alegría a nuestra casa, será tratado como uno más de nosotros, tendrá derechos y deberes, estará contento o triste, crecerá conmigo. Algún día nos separaremos, debo admitirlo, porque es el curso de la vida. Pero quiero que sepa que siempre lo amaremos, y esperamos que él nos ame también.

Mi amiga Melanie tiene muchos deseos de conocerlo porque le divierten las travesuras de mi amiguito. Ella también tiene un amor incondicional por una compañerita orejona y de ojos saltones que adoptó hace poco. Quiere que mi camarada sea su amigo.

No sé cómo reaccionará Coco cuando le presente a «Luna«, la compinche de mi amiga Melanie.

«Luna» es una conejita blanca y tan inquieta e inteligente como él, igual de cariñosa y bromista. Tal vez lleguen a quererse como Melanie y yo, aunque es obvio que no podrán formar una pareja. A lo sumo serán buenos amigos y se entenderán bien, espero. No sería la primera vez que dos animales de especies tan diferentes tengan una bonita amistad: he visto muchos casos que nos dejan asombrados, como el de un león y una cebra, o un gato y un ratón, que forman unos lazos de amistad que las personas envidiarían. Los animales tienen conductas que los humanos quisiéramos tener.

Mas, conociendo a «Coco» como creo que lo conozco, sé que acogerá a «Luna» sin ningún problema.

Ya veremos.

Fin.

Coco es un cuento del escritor Francisco Javier Arias Burgos © Todos los derechos reservados.

Sobre Francisco Javier Arias Burgos

Francisco Javier Arias Burgos - Escritor

Francisco Javier Arias Burgos nació el 18 de junio de 1948 y vive en Medellín, cerca al parque del barrio Robledo, comuna siete. Es educador jubilado desde 2013 y le atrae escribir relatos sobre diversos temas.

“Desde que aprendí a leer me enamoré de la compañía de los libros. Me dediqué a escribir después de pensarlo mucho, por el respeto y admiración que les tengo a los escritores y al idioma. Las historias infantiles que he escrito son inspiradas por mi sobrina nieta Raquel, una estrella que espero nos alumbre por muchos años, aunque yo no alcance a verla por mucho tiempo más”.

Francisco ha participado en algunos concursos: “Echame un cuento”, del periódico Q’hubo, Medellín en 100 palabras, Alcaldía de Itagüí, EPM. Ha obtenido dos menciones de honor y un tercer puesto, “pero no ha sido mi culpa, ya que solo busco participar por el gusto de hacerlo”.

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