Tatiana, la ranita rebelde


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Tatiana, la ranita rebelde. Bibiana Emilia Posso, escritora colombiana. Cuento espiritual para niños.

Tatiana era una ranita muy rebelde, solo quería pasar horas enteras junto al computador de su casa.

Su mamá doña Josefina estaba muy triste pues no encontraba la fórmula para que su hija dejará el vicio que tienen las ranitas de este tiempo.

Todas las tardes le decía:

-Hija sal a jugar como las demás ranitas, ve al parque juega a las escondidas o tangara o dedica un rato para practicar algún deporte, tanto computador te va hacer daño.

Pero ella hacía oídos sordos y seguía chateando, facebuseando, o viendo cualquier página absurda o jugando toda clase de video-juegos, así se la pasaba tardes enteras y tenía pocos amigos. Pero un día le dio un terrible dolor de cabeza y la tuvieron que llevar de urgencias a una clínica.

Allí pasó varios días y le reconocieron un tumor en la cabeza, como le daban unos terribles dolores le suministraban unos medicamentos para calmarle el dolor, que le producían sueño.

Una noche mientras dormía soñó con el creador de la vida, y este le mostró todo lo que se había perdido de disfrutar, lo maravilloso que era sentir el aire fresco al jugar en los parques, lo grandioso que es hacer amigos y compartir con ellos, lo fascinante que es leer un buen libro debajo de un árbol, tanto se había perdido, pero ahora no podía retroceder el tiempo, estaba tan arrepentida y solo quería despertar para pedirle perdón a su mamita y al creador.

Tal vez era demasiado tarde y ahora no sabía qué hacer, pensó que lo único que le quedaba era orar, para que el creador le concediera un milagro.

Para fortuna de ellas, así sucedió y una mañana que tenía una cita con su médico, éste se quedó asombrado porque sin explicación alguna el tumor había desaparecido.

La vida y Dios le daban una segunda oportunidad, qué Tatiana estaba dispuesta a aprovechar, por eso ella dejaría su rebeldía atrás, para disfrutar de todas las cosas grandiosas que El creador de la vida ha puesto en nuestras vidas.

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Fin

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