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Palabras mágicas

Palabras mágicas

Por Beatriz Teresa Bustos. Cuentos cortos

Hace mucho…Mucho tiempo, en un pueblito de nombre Muymuylejano llegó un circo. En ese lugar vivía Quienesquien, era el mago más famoso de la región.

Como el circo no tenía un acto de magia, el dueño fue a ver al mago Quienesquien, para pedirle que formara parte del espectáculo del circo. 
Pero lo que no sabía el dueño del circo, era que este mago, no hacía aparecer y desaparecer cosas o personas; su magia consistía en darle movimiento a las palabras que escribía sobre una hoja blanca de papel.
En la primera función, vino toda la gente de la región y llenó las plateas. Comenzó el espectáculo, sonaban las trompetas anunciado a Quienesquien, el público aplaudía, lo aclamaba.

Cuando el mago entro pidió que hicieran silencio, luego hizo poner tres enormes hojas blancas de papel sobre un inmenso pizarrón, después, levantó su mano derecha, mostrándoles que sólo tenía en ellas una carbonilla de las que se usan para dibujar.

En una hoja escribió bien grande la palabra MONO, en la otra la palabra PAYASO, y en la tercera hoja, la palabra MALABARISTA.

El público esperaba ansioso el acto de magia, el mago pide que los tambores comiencen a redoblar, entonces la palabra MONO empieza a danzar de aquí para allá sobre la hoja; se va desarmando, desarmando…y cuando deja de moverse el público admirado ve que ha dibujado la imagen de un mono. Y lo mismo sucede con la palabra PAYASO, y con la palabra MALABARISTA. 
Pero de repente el dibujo del mono cobra vida, salta de la hoja, se cuelga del trapecio y comienza a balancearse, el público aplaude emocionado y a la vez asombrado.

Cuando ya el mono esta en las alturas se arroja al vacío. La gente grita. El monito cae sobre la redes de seguridad y de allí se lanza sobre el vendedor de pochoclos y maníes…

El payaso animado por la algarabía reinante, también sale de la hoja blanca de papel y comienza a hacer piruetas, regala caramelos a los niños y flores a las abuelas presentes…

El malabarista, no quiso ser menos que el mono y el payaso, salió del la hoja de papel, sacó de sus medias a rayas, pelotitas, aros y pinos de malabares, pero mientras estaba haciendo su rutina estos se transformaron en cientos de mariposas y globos multicolores formando un cielo de colores bajo la carpa del circo.

Ese tarde de domingo fue inolvidable para todos, tuvo tanto éxito el acto de magia de Quienesquien, que cuando el circo se marchó, se lo llevo como parte de su espectáculo y el pueblo se quedó sin el mago de las palabras mágicas.

Pero por suerte en ese pueblo había muchos niños que descubrieron que en las palabras está la magia; aprendieron que ellas se pueden transformar en imágenes y las imágenes se pueden transformar en palabras.

Así, del pueblito de Muymuylejano, salieron los mejores magos de PALABRAS MÁGICAS.

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Y colorado y amarillo…Y amarillo y colorado… ¿No serás tú, uno de estos magos?