Marina y las vainillas


Por Alicia Lidia Prack. Cuentos infantiles cortos

A veces la vida tiene situaciones que no las podemos explicar con la razón. En este caso, Marina y las vainillas cuenta una breve historia en la cuál una niña se comunica con su abuelo ya fallecido a través de un simpático animalito. Es un cuento corto de la escritora argentina Alicia Lidia Prack.

Marina y las vainillas

Marina y las vainillas - Cuento corto

Marina mojó la vainilla en el chocolate y alzando el brazo hizo un dibujo en el aire.

– «¿Qué estás haciendo?» -pregunté con la vista fija en esa punta marrón.

– «Magia» -y se la metió en la boca.

– «¿Con una vainilla?»

– «Sí, pero cuando la mojo en la taza, no es más una vainilla, es una varita.»

– «¿Y qué magia hace?»

– «El zorzal que viene a nuestra casa le lleva vainillas al abuelo.»

Su abuelo se había ido para siempre cuando Marina empezaba primer grado. Ella tomó esa realidad usando de modo natural, el mecanismo de defensa más cercano al dolor, en estos casos. El cielo.

Hoy regresó de la escuela con un compañero. Matías quería ver ese acto de magia. La tarde cálida propició una merienda en el jardín.

Desde la cocina yo miraba la danza de las vainillas y sonreía.

El zorzal, a horario, aterrizó sobre el césped un poco más lejos que de costumbre.

Marina extendió su mano para que la vea el mensajero. Esperó con paciencia. El ave acató la orden dando cuatro saltitos.

Al quinto brinco tomó el trocito de vainilla y voló hacia el cielo.

Marina y Matías aplaudieron como locos por el éxito de la magia.

El zorzal cumplió su misión. Yo estaba segura. Me lo dijo un aleteo a la altura del corazón.

Fin.

Marina y las vainillas es un cuento corto que nos envió su autora, la escritora Alicia Lidia Prack, a través de nuestro formulario de publicación.

Sobre Alicia Lidia Prack

Alicia Lidia Prack es argentina, casada, dos hijos y un nieto de casi tres años. Escribe desde siempre. El primer libro que leyó de pequeña fue «Una chica a la antigua» de Louisa May Alcott, con el que aprendió a sumergirse en la lectura. Tiene un libro manuscrito terminado de su autoría, con casi trescientos cuentos y aspira a presentarlo a alguna editorial, algún día. Algunos de esos relatos se publicaron en tres antologías en las que participó.

Hizo radio, produjo y condujo sus propios programas de variedades. Sabe mucho de cine, de actores, algo de pintura y pintores. Además de escribir, también elabora cuadernos artesanales de costura copta, dibuja, mantiene una pequeña huerta en el fondo de su casa, colecciona caleidoscopios, abanicos, miniaturas, recortes de periódicos, recicla todo lo que puede antes de tirar algo como desecho.

«Amo la música de los ’80 y los ’90. También la clásica y la flamenca. Amo cocinar para su familia. Amo a los animales, en especial a los caballos. Me enojan mucho las injusticias, y sobre todo, el bullying. Soy de lágrima fácil, sueño todo el tiempo, y no paro de escribir.

Todo en este orden, quedando mucho más por contar.»

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