Los muertos que no se han ido es un cuento de la colección cuentos de fantasmas de nuestra escritora Raquen Eugenia Roldán de la Fuente, para adolescentes…

Algunas anécdotas de apariciones y de fantasmas pueden remitir a una supuesta presencia espiritual, al ánima en pena de alguien que vivió y dejó algún pendiente sin resolver, lo cual para muchas personas –podemos llamarles escépticas o podemos llamarles racionales– es demasiado difícil de creer.

Pero, en realidad, la mayoría de las veces que se habla de estas presencias sobrenaturales pueden considerarse más bien desde otra perspectiva, clasificándolas como otro tipo de fenómenos, quizá menos inverosímiles.

Me explicaré un poco mejor.

Hace algunos años tuve la maravillosa oportunidad de trabajar en el Museo Poblano de Arte Virreinal, el cual fue, durante más de trescientos años, desde el siglo XVI hasta 1917, uno de los hospitales más importantes de la ciudad de Puebla, el Hospital Real de San Pedro. Muchas de las personas que visitaban el museo, y algunos de los que trabajaban ahí, decían ver o escuchar presencias que no tenían explicación, de seres que no estaban ahí.

Como siempre me ha gustado escribir cuentos, esas historias pronto llamaron mi atención para escribirlas. El director del museo alguna vez indicó que no habláramos de fantasmas porque espantábamos a los visitantes; no nos costó mucho trabajo convencerlo de que a la mayoría de las personas les gusta asustarse un poco oyendo estas historias.

Luego, él mismo nos hizo saber lo que pensaba: nada de eso es cierto, es la sugestión y la imaginación de las personas. Y también ahí debí disentir; yo soy muy miedosa y si fuera sugestión, le dije, seguramente ya habría visto a todos los fantasmas de los que me han hablado, y no ha sido así: no he visto ninguno.

Pero no tengo por qué asegurar que una persona sea inestable mentalmente e imagine cosas, y mucho menos que las invente, cuando al día siguiente de ver un aparecido renunció al trabajo.

También supe de algunas historias contadas por mi abuelita, a quien conocí y tengo en la más alta consideración como persona estable y madura. Mi opinión personal, aunque no pretendo asegurar nada, es que los fantasmas existen y tienen alguna explicación lógica y racional, aunque hasta el momento no se haya encontrado cuál es.

Es probable que la explicación sea algo parecido a esto: en el lugar en el que una persona vive algo muy intenso, donde sufre, donde siente un gran temor o una gran alegría, cuando la persona se va de ahí algo queda de esa emoción flotando, por decirlo así, en el ambiente. Y no cabe duda que la muerte es algo muy intenso, uno de los momentos más intensos en la vida de una persona y al que la mayoría de nosotros tememos.

El último momento de la vida no es cualquier cosa; por eso, quizá, es que tantos fantasmas se relacionan con los muertos. Pero no son los únicos, pues hay presencias, a veces, de personas que no murieron en el lugar donde se les ve, se les oye o se les siente; el momento de nacer, el traicionar a una persona y más aun, el ser traicionado, son otras situaciones muy intensas.

Esas emociones, podríamos llamarles con un término de moda, “las vibras”, son percibidas como fantasmas por algunas personas especialmente sensibles.

Fin

Relato sugerido para adolescentes, jóvenes y adultos

De la serie “Sueños, voces y otros fantasmas”

Los muertos que no se han ido es un cuento de la colección cuentos de fantasmas de nuestra escritora Raquen Eugenia Roldán de la Fuente, para adolescentes…

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