Las tres historias que no son historias es uno de los cuentos de fantasmas de la escritora Raquel Eugenia Roldán de la Fuente para adolescentes y jóvenes.

La primera de las tres historias que no parten de una anécdota relatada por alguien es Yo también escuché la campanilla.

Esta historia surgió porque, cuando trabajaba en el museo, nos explicaron que en la época en que era hospital, como las salas eran tan grandes, cada enfermo contaba con una campanilla para llamar cuando necesitaba algo; nunca, que yo sepa, nadie escuchó sonar una campana inexistente, pero como ya tenía escritas unas dos o tres historias sobre los fantasmas de ese lugar, me surgió la idea de inventar un toque de campana imaginario y un fantasma que lo produjera.

La segunda historia es Los fantasmas no se dejan retratar, y la historia de cómo surgió este cuento es más bien divertida. Una de mis amigas que trabajaba ahí efectivamente tomó la fotografía; ella era, por decirlo así, “la fotógrafa oficial” del museo y es la protagonista de mi cuento.

Ella recordaba que alguien había pasado corriendo, por lo que la fotografía salió movida, y al revelarla le llamó la atención que parecía un fantasma. Nos lo dijo en broma: “¡Al fin! ¡Lo logré! ¡Capturé un fantasma con mi cámara!”, y me sugirió que escribiera un cuento.

Todos sabíamos que no era un fantasma, pues ella nos contó cómo había ocurrido, pero no faltó quien se lo creyó y asegurara que tenía que ser un fantasma. “Si no fuera –dijo con enorme convicción–, ¿por qué luego vuelve a tomarla y ya no sale nadie?” La respuesta era obvia: mi amiga no quería que saliera nadie; cuidó de que no pasara nadie para tomar esa parte libre, vacía de personas, así que no tenía por qué salir nadie en las siguientes.

En la discusión, alguien dijo: “Si luego de tomar la fotografía varias veces, asegurándose de que no pasara nadie, saliera el ‘fantasma’, el asunto sí sería sospechoso”. “Ahí está mi cuento”, me dije. La tercera historia inventada es El sombrero que ya no estaba. En este caso, se trata de una narración escrita para un taller de cuento en el que me dejaron como tarea escribir sobre un hombre, ya grande, el cual es despedido del trabajo y, algo muy importante, usa sombrero.

Teniendo como ya para entonces tenía escritas algunas historias de fantasmas, para mí fue natural escribir la historia como aparece en esta serie; además, en muchos de mis cuentos, sobre todo los que he escrito para niños, los personajes y/o los narradores son más bien las cosas que las personas, como en este caso es el sombrero.

Fin

Las tres historias que no son historias es uno de los cuentos de fantasmas de la escritora Raquel Eugenia Roldán de la Fuente para adolescentes y jóvenes.

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