Dentro del mundo y pérdida en él, existe una alegre ciudad llamada PARTITURA que está formada por dos grandes barrios. El Barrio Clave de Sol y Barrio Clave de Fa, que se extiende a orilla del Mar Musical.

En ambos barrios viven distintas familias con distintos apellidos, como: Tiempo, Compás, Alteraciones, Silencios y Notas Musicales. Esta última está integrada por siete hermanos que heredaron sus nombres de sus antepasados:

– DO, de la abuela Dolores quien se quejaba de los olores.

– RE, del abuelo Renato que era muy ñato.

– MI, de la tía Micela conocida como Ela.

– FA, del tío Facundo que era iracundo.

– SOL, de la prima Soledad de quien no se conocía su edad.

– LA, del primo Lautaro que era un ser algo raro.

-SI, del tatarabuelo Silvio quien sobrevivió al diluvio.

La mayor parte del año lo pasan en el barrio céntrico porque el sol les da calorcito cuando van a estudiar al Conservatorio de Música.

Su casa es un pentagrama y dentro de él algunas duermen en los espacios y otras en las líneas. Y dentro del gran ropero guardan sus trajes que acostumbran intercambiar, por eso a veces tienen figura de redonda y otras de blancas, negra, corchea, semicorchea, fusa o semifusa. Pero cuando llega el verano se trasladan al otro barrio porque ya no disfrutan del sol necesitan el aire fresco del mar.

Al llegar, lo primero que hacen es cambiarse el nombre porque les da mucha risa cuando se confunden unas con otras. Durante las tardes, las muy picaronas van a la playa y sentadas en la arena bajo una gran sombrilla juegan al TA TE TI o construyen castillos de arena mientras cantaban canciones que aprenden en el Conservatorio.

Pero una tarde tranquila y soleada, pasó frente a ellas la batuta de un gran músico y director de orquesta, que al escuchar sus sonidos graves, medianos y agudos las invitó a jugar a la mancha. Jugando y jugando las fue tocando y ellas sonando y sonando fueron creando una hermosa melodía, dulce y placentera, que atrajo a los visitantes de la playa.

Ellos no solo las aplaudieron sino que pedían Bis…Bis…Bis….Más…Más…y más. Y desde entonces cada verano, la playa se llena de alegría porque jugando a la mancha cada nota musical representa un sonido y la batuta las va combinando de forma tal, que se produce lo que todos llamamos música.

Si quieres escucharlas puedes viajar a esa playa imaginaria y disfrutar de su música en compañía de la brisa del mar y de sus calentitas arenas.

Chau…chau…¡Qué tengas un Buen Viaje!

Fin

La playa musical es uno de los cuentos infantiles de la escritora Ana María Hermina sugerido para niños a partir de siete años.

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