La piedrecilla que lloraba

La piedrecilla que lloraba

La piedrecilla que lloraba. Miguel Angel Ramos Inga. Escritor. Cuento Espiritual.

Un día un caminante andaba perdido por el campo, estaba muy preocupado porque era muy tarde y no recordaba por donde era su casa, entonces escuchó que alguien sollozaba y sollozaba, – ¿de dónde vendrá aquel llanto? – se preguntaba y entonces, fijó su mirada hacia abajo.

Caminante: ah, eras Tú piedrecilla, dime ¿Por qué lloras?

Piedrecilla: porque nadie me quiere y todos me ignoran.

Caminante: por qué dices esas cosas tan feas piedrecilla.

Piedrecilla: porque dicen que soy muy duro y frio, amorfo o sin forma, que ando haciendo caer a las personas, y que además…y que además no tengo sentimientos y que soy indiferente con los demás.

Caminante: pero piedrecilla no tienes por qué estar triste por eso que dicen los demás, ¿acaso no te quieres?

Piedrecilla: si me quiero pero..pero ellos dicen eso y me duele mucho.

Caminante: mira piedrecilla si dices que te duele es que si tienes sentimientos, es una gran virtud.

Piedrecilla: ¿una virtud?

Caminante: es cuando uno posee una gran cualidad y autoestima y tú tienes muchas piedrecilla.

Piedrecilla: ¿Cómo cuales? Podrías decírmelo por favor.

Caminante: si eres duro es porque eres muy fuerte y resistente.

Piedrecilla: si verdad, no me había dado cuenta, cuéntame más caminante por favor, por favor.

Caminante: está bien pero con calma. Si eres frio es porque el calor mas fuerte no te puede derretir, si eres amorfo es que eres diferente a los demás, si haces caer a las personas es que eso le ayuda a levantarse con mas animo y no eres para nada indiferente sino no te hubiese importado lo que digan los demás.

Piedrecilla: ¿Por qué?

Caminante: porque el indiferente es aquella persona que no presta atención a los pensamientos y sentimientos de los demás y porque he escuchado Tu has prestado atención a los pensamientos y sentimientos de aquellas personas.

Piedrecilla: ¡si es verdad! Entonces si tengo muchas virtudes y mucha autoestima. Gracias caminante ya no voy a llorar mas, me has ayudado mucho te lo agradezco.

Entonces la piedrecilla dejo de sollozar, pero antes de dejar al caminante y hizo un último favor, se le puso en su camino y el Caminante tropezó y en ese instante como por arte de magia el caminante dijo: “ah, ya me acorde por donde era mi hogar, si no me hubiese tropezado tal vez no me acordaría, gracias piedrecilla” Y así fue como termino todo, la piedrecilla contenta y el Caminante en su hogar.

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Fin

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