La noche que vi llorar a la luna


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La noche que vi llorar a la luna

La noche que vi llorar a la luna. Cuentos para reflexionar.

El país donde viví hasta el año 19…. está situado al norte de Sudamérica, cuenta con una gran variedad de paisajes, tanto en costas como en alta montaña. Fue mi gran pasión recorrerlo en mis días de descanso en busca de los sitios que me llamaban la atención.

Logré visitar muchos lugares de interés turístico y cultural. Hoy cuando está despuntando el alba y se acerca un día pleno de calor como suele acontecer en esta época de verano, mi espíritu sale a desandar por aquellos caminos y sitios visitados.

Me dirigiré a la Guajira, tierra de bellas playas en el mar Caribe, zonas semidesérticas, climas calientes y vegetación escasa, donde el agua se evaporó para nunca más volver. Las condiciones climáticas unidas a la escasez de agua y la esterilidad de la tierra hacen que sus habitantes vivan en condiciones bastante difíciles.

Arribo en primer lugar a la ranchería del viejo “Chema”, habitada por indígenas

– ¡ Maria…María!. – ven pronto

– Ya voy Emilia

– ¡María, ayúdame! …, ¡El niño está muy mal! Creo que amaneció peor que ayer. Tengo miedo de que se me vaya. – La fiebre está muy alta, María, y los medicamentos no llegan. Mandé traer el agua esta mañana pero aún tardará en llegar.

La madre, – Emilia – una aborigen muy joven y con poca experiencia en la crianza, toma desesperada en sus brazos la pequeña criatura que desde hace días se encuentra postrado debido a su estado de salud debido a la desnutrición que padece.

Su situación no le ha permitido dar una buena alimentación a su hijo y ahora ve con resignación como la vida se desvanece en su retoño. Lleno de tristeza y con la impotencia de no poder hacer nada por aquella madre y su hijo abandono el lugar y me dirijo a la ranchería “la salina “ la cual está a pocos metros del mar ….. un bello paisaje, pero con una pobreza enorme..

– ¿José que te dijo el “chamán“ ¿Cuándo puede venir a curar la niña?

– Ay Carmen, ese hombre está muy ocupado y no podrá venir hasta la semana entrante, lo único que dijo fue que rezáramos mucho y tuviéramos paciencia…

– Mijo, pero con eso no salvaremos la niña, ya son muchos días que lleva enferma. Al atardecer esta niña, aborigen también muere postrada en su lecho de enferma allá en la humilde ranchería victima también de una grave desnutrición.

Regreso a mi rancho. Y las sombras de la noche empiezan a cubrirlo todo. En el horizonte aparece la luna que en esta época se ve más cercana y toma un color rojizo debido al verano. Es una belleza este fenómeno.

La observo y de pronto algo llama mi atención:ante mis ojos veo un par de lágrimas…..no, no son las mías….¡son de la luna! ¡Si de la luna! Ha sido un día muy triste….y la luna también ha llorado.

Fin

La noche que vi llorar a la luna es uno de los cuentos para padres del escritor Alberto Suárez Villamizar sugerido para adolescentes, jóvenes y adultos.

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