Entonces… ¿Con quién chateé? es uno de los cuentos de misterio de la escritora Raquel Eugenia Roldán de la Fuente para adolescentes, jóvenes y adultos.

Carolina estaba muy atareada, por lo que ese día no se sentó frente a la computadora cuando ésta se encendió automáticamente, como estaba programada para hacerlo todos los días a la misma hora.

Tenía que terminar primero de doblar la ropa, acomodar los libros y forrar los cuadernos que le habían pedido las nuevas maestras en la escuela. Tenía que apurarse, pues luego de recoger a los niños tenía que llevarlos al dentista, su cita era temprano; la ventaja es que ya estaba la comida lista, por lo menos el arroz y la ensalada, y completaría con pechugas empanizadas.

Se sentó en uno de los sillones para forrar los cuadernos sobre la mesita de centro, haciendo a un lado el florero, y desde ahí podía ver la pantalla encendida al otro lado de la sala, esperando que alguien iniciara sesión. Pensó en apagarla, pero decidió apagar sólo el monitor. Ya tendría tiempo de sentarse más al rato a checar su correo electrónico, pues esperaba noticias de unos parientes.

Casi dos horas después, cuando terminó de forrar los cuadernos, apagó la máquina. Ni modo, ya era hora de ir por los niños, así que tendría que esperar hasta la noche para revisar su correo.

Luego de dar de cenar a los niños y acostarlos bajó a la cocina y se preparó un té, fue a la sala y encendió la computadora. Apenas estaba abriendo su correo cuando recibió un mensaje instantáneo de Nayeli.

“Hola, veo que no te pudiste volver a conectar al mediodía, como me dijiste en la mañana” −decía el mensaje.

“No, no me conecté en la mañana, ni tampoco al mediodía, no tuve tiempo”, respondió Carolina.

“Ay, claro que te conectaste en la mañana, ¿ya se te olvidó?”

“No, mujer, no me conecté”

“¡Claro que sí!, me dijiste que ibas a forrar los cuadernos de tus hijos y que tenías que llevarlos al dentista a la salida del colegio”.

Carolina se sorprendió muchísimo.

“Pues sí, sí tenía que hacer todo eso, pero no te lo dije porque no me conecté”.

“Y también me dijiste que ya tenías lista la comida, arroz y ensalada, y que sólo al momento prepararías las pechugas empanizadas”.

“Pues sí, eso hice de comer, pero no me conecté”, respondió Carolina, más sorprendida todavía.

“¿Cómo que no te conectaste?”

“No, no me conecté. Se encendió la computadora automáticamente, como siempre, pero ni siquiera inicié sesión”.

“A lo mejor Carlos se conectó como si fueras tú, queriendo hacerme una broma”, sugirió Nayeli.

Carolina se quedó pensando un momento. Su marido a veces era bastante bromista, pero no era posible: él había salido desde en la mañana a ver clientes y era la hora que aún no regresaba.

Además, ella había estado allí toda la mañana y nadie se había conectado en su máquina.

“No, no puede ser, él no…” Pero Carlos podría haberse conectado en otra máquina y entrar a su sesión. Era un poco rebuscado pensarlo, pero podría ser. Pero no, Carlos tenía mucho trabajo y, además, él no sabía qué iban a comer ese día, ella lo decidió hasta luego de que él se fue.

En ese momento entró su esposo y ella le preguntó, aunque ya sabía la respuesta:

“Oye, ¿tú te conectaste en la mañana en mi sesión, y platicaste con Nayeli?”

“¿Cómo…?”

“Sí, dice Nayeli que en la mañana hablamos por el mesinger ella y yo, pero yo no me conecté en todo el día, sino hasta ahorita”.

“No, yo tampoco. No tuve tiempo, pero además no habría podido. Donde anduve hoy ni siquiera tienen computadoras…”

“¿Lo ves?”, informó a Nayeli, “él tampoco se conectó hoy…”

“Y entonces, ¿con quién chateé…?”

Fin

Entonces… ¿Con quién chateé? es uno de los cuentos de misterio de la escritora Raquel Eugenia Roldán de la Fuente para adolescentes, jóvenes y adultos.

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