El Pegater


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El Pegater

El Pegater. Angeles Marenco, niña escritora de diez años. Un cuento sobre criaturas fantásticas. Una fábula sobre la felicidad. Ilustraciones de Angeles Marenco.

El Pegater es una criatura mística que vive en un lugar hermoso, con caramelos, hamburguesas y miles de cosas más.
Le encanta jugar y divertirse. Su nombre es Pegater porque su cara es de perro, su cuerpo es de gato y su cola es de hámster. Sólo que no siempre iba a ser todo feliz, pues había un lugar malvado y horrible llamado Mortosair. Ahí vivía el amargado rey Mortigor. Era una criatura malvada y horrible.

Era una criatura con cabeza y cuerpo de halcón y patas de araña. Tenía un horrible compañero llamado Tiraón. Tiraón era una criatura con cabeza de tiburón, cuerpo de araña y cola de tigre. Ellos querían destruir la felicidad y un día Tiraón volvió a Mortosair con una noticia.

La noticia era que existía un lugar feliz y adorable. Rápido, se la fue a contar a Mortigor. Ellos quería destruir a ese lindo lugar llamado Felizdad, en el que vivía la criatura más feliz del mundo: el Pegater. Ellos lo querían matar. Cuando el Pegater se enteró que había un lugar horrible y triste llamado Mortosair quiso ir a poner a todos los que vivían ahí felices y con esperanzas, pero su amigo Pancho el perro le dijo que ni la felicidad misma podía ponerlos felices a los habitantes de Mortosair y el Pegater le dijo que lo podía intentar. Cuando el Pegater llega a Mortosair vio que era un lugar horrible, feo, sucio, etc.

El pensó que tal vez su amigo podía tener razón. Muy rápido corrió Tiraón a decirle a Mortigor que el Pegater estaba allí. El Pegater tenía mucho miedo y por eso, se volvió para Felizdad. Cuando llegó su amigo Pancho el perro le dijo que no importaba, que de todo ese mundo feliz que haya un lugar triste como Mortosair siempre iba a haber.

El Pegater le dijo que tal vez tenía razón. Tiraón y Mortigor estaban enojadísimos porque no pudieron matar al Pegater. Tiraón le dijo que de todo ese mundo que haya un lugar feliz como Felizdad siempre iba a haber.

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Fin

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