El majaz y el añuge


Un majaz al que le iba muy bien sembrando yucas, se comportó muy ingrato con un añuge, su único y fiel amigo de toda la vida. Cuando éste lo visitaba en su casa, el majaz se negaba a recibirlo.

Pero, por circunstancias de la vida, el majaz se enfermó cierto día. Como no tenía otro amigo que le brindara consuelo, no tuvo otra opción que recurrir a añuge y lo fue a visitar. Al ser atendido por el añuge, éste lo encaró y le dijo:

-Si has venido a visitarme, es porque necesitas algún favor mío.

Moraleja: El silencio significa que uno está bien, pero cuando está en problemas amigos y parientes te acuerdas que tienes recién.

Fin

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