El egoísmo puede costar caro

El egoísmo puede costar caro

El egoísmo puede costar caro

El egoísmo puede costar caro. Material educativo para niños. Cuentos con moraleja. Cuentos educativos.

 

Atilio era un buen hombre que vivía en una aldea. Su situación era humilde, y a duras penas le alcanzaba para alimentar a su familia.

Se movilizaba a pie por los pueblos vecinos y el suyo, ofreciendo sus servicios. A veces, tenía hasta tres días de viaje, por lo cual llevaba unas pocas herramientas y ropa en una pequeña bolsa.

En algunos pueblos había cosechado amigos, de hecho, a veces comía y dormía en sus casas.

Un día, casi llegando al pueblo de Malaqué, a dos días y medio de su casa, entró a un lago a refrescarse. Para su asombro, encontró que en él había una gran cantidad de monedas de oro, se veían cientos, quizás más. En un año, normalmente, no llegaba a ganar el valor de una.

Primero pensó en ir hasta Malaqué, a sólo media hora de viaje, y pedirle a Eugenio, uno de sus mejores amigos, que le prestara su carreta para cargar y llevar las monedas a su pueblo, pues sería imposible hacerlo a pie. Pero se dio cuenta de que tendría que compartir, al menos algunas, con su amigo.

Para no despertar sospechas, decidió tomar dos de ellas y regresar a su pueblo, donde compraría una carreta para luego volver por el resto. Y así lo hizo.

A los tres días, estuvo nuevamente en el lago pero, para su desgracia, las monedas ya no estaban.

“Si hubiera resignado algunas de ellas” pensó, pero ya era tarde.

Autor: Gustavo Fingier

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