El anillo


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El anillo

El anillo. Almudena Hernández, escritora española. Cuento de princesas. Historias de amor de princesas.

En el castillo de Villa Fontana vivían tres hermanas con sus padres, los reyes. Disfrutaban de sus ropas de gala, los baños relajantes con su espuma y un montón de gente a la disposición de ellas y el resto de la familia real. La hermana mayor, Virginia, iba a casarse con un apuesto caballero de Villa la Rosa.

Villa la Rosa era un pueblo vecino, amigos de muchos siglos. La segunda princesa, Leonor, pasaba por una de las etapas más bellas del amor.

Con diecinueve años estaba profundamente enamorada del príncipe del pueblo Villa la seca. Un príncipe bastante atractivo, dulce y que sabía conquistar día tras día a su amada.

¿Nos falta una verdad?

¡Claro que sí! La princesa Mercedes. Una belleza natural, frágil, un rostro pálido y sus grandes ojos azules como el cielo; los cuales había heredado de su padre, el rey. Mercedes tenía dieciséis años y a ella le encantaba estar en palacio. Sus padres, le presentaron varios pretendientes pero sin éxito alguno.

Su madre, la reina Cristina, le hizo un regalo. Un regalo muy valioso para ella. Sus palabras fueron:

-Cariño, no sé cuándo te casarás. Tus hermanas están con sus amados y no sé qué pasará contigo. Pero te regalo este anillo que me dio tu abuela; nunca te olvides que tus padres te quieren muchísimo. Si algún día te hiciese falta el dinero, no lo dudes, véndelo. La fortuna que conseguirás es tan grade que podrás vivir toda tu vida.

Mercedes encantada y emocionada se puso el anillo. Su madre le dijo que cuando fuese al bosque que se lo quitase, porque allí vivía la bruja Clotilda. Si la viese con el anillo seguro que se lo quitaría ya que la bruja era muy pobre. Mercedes se fue al bosque a recoger fresas y cuando se dio cuenta llevaba el anillo.

Se asustó, pero se apresuró para recoger las últimas que quedaban. De repente:

-¡Ya eres mía!- dijo la bruja.

-¡Socorro, socorrooo!!!-gritaba Mercedes.

-¡Cállate, o te mataré!- le decía la malvada bruja a Mercedes.

De repente, apareció un caballero en su caballo blanco para salvar a la princesa; Clotilda con su magia, le lanzó un cocodrilo al caballero. El cocodrilo con sus afilados dientes puntiagudos hirió gravemente al caballo; el caballero fue ágil y rápido, dio un gran salto para salvarse y fue corriendo hasta coger a la princesa. La cogió, corriendo y corriendo en volandas a la princesa llegaron a palacio.

-Muchas gracias caballero-dijo llorando la princesa.

Él se quitó la armadura y cuando la princesa Mercedes vio el rostro de su caballero, vio aquel niño con el que jugaba de pequeña y los separaron. (En aquellos años las niñas solo podían jugar con las niñas).

-¡Marcos! ¡Eres tú! Siempre has estado en mi corazón. Nunca te he olvidado-dijo Mercedes.

-¡Oh! ¡Mercedes!. He seguido tu vida siempre a escondidas, nunca pude olvidarme de ti. Siempre he estado viéndote. Mis padres me traían princesas de países muy ricos, ellas mujeres hermosas pero yo solo pensaba en ti.

Y así, la princesa Mercedes y el príncipe Marcos de la Villa del Norte se enamoraron; fueron felices para siempre. Todos los reyes de las Villas se juntaron y realizaron las tres bodas juntas. Mercedes, que aún conservaba el anillo, fue a su madre y le dijo:

-¡Gracias mamá! Pero esto te pertenece a ti, yo ya tengo el mayor tesoro a mi lado. El anillo me trajo la suerte del amor y encontrar a Marcos. Es mágico y quiero que te de a ti toda su magia. La reina emocionada abrazó a su hija.

-¡Te quiero Mercedes!-dijo la reina Acto seguido, la reina cogió a su marido, miró el anillo y se dijo a sí misma:

-Gracias mamá, siempre estás ahí, te quiero y sé que la magia es del cielo de donde tú estás. Cogió el anillo y lo guardó en el sitio que le pertenecía.

Y todos fueron felices con sus respectivos amados y amadas.

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Fin

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