Dagoberto, Rigoberto y las cometas


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Dagoberto, Rigoberto y las cometas es uno de los cuentos cortos espirituales de la escritora Liana Castello  sugerido para niños a partir de diez años.

Dagoberto y su fiel amigo pasaban tardes enteras remontando barriletes. Amaban ver cómo las cometas bailaban una danza en el cielo, alegres, felices, casi libres. Mientras lo hacían, mantenían largas conversaciones, algo muy común entre Dagoberto y su gato.

-¿Dónde van las palabras que no se dicen?-Preguntó Dagoberto pensativo.

Su gato lo miró pero no con sorpresa, estaba acostumbrado a las inquietudes de su amigo. Se quedó pensando, intentado dar una respuesta.

-Mnnn, pues no sé, habría que pensarlo-respondió.

-¿Sabes qué Rigoberto?-Preguntó Dagoberto.

-No, tú dime-respondió el gato.

-Creo que quedan dentro de nosotros y no está bueno que eso suceda.

-Puedo imaginar el por qué-dijo el gato-pero prefiero que me lo digas tú.

-Porque las palabras no dichas son como semillas que no pudieron germinar, como flores que se marchitan.

-Tienes razón amigo-dijo entusiasmado Rigoberto-imagina ¿Qué ha de suceder con las “gracias” que no hemos dado? ¿Con el “perdón” que no hemos pedido?

-¿Y con los “te quiero” que no han sido dichos? o ¿Los “¡Qué bella eres!” que se han callado? ¿Sabes?- prosiguió Dagoberto-hay mucha gente que no se anima a decir lo que siente, algo deberíamos hacer.

-Tienes razón-contestó el gato-mientras remontaba su cometa- pero no se me ocurre nada.

-Creo que debemos buscar la forma en que las personas tímidas puedan expresarse, una forma en que, quienes por la razón que fuere no pueden poner en palabras sus sentimientos, puedan expresarlos-Dijo Dagoberto y se perdió mirando cómo su cometa bailaba en el cielo azul.

Mirando esas bellas cometan que giraban y giraban, que iban de un lado hacia el otro, a Rigoberto se le ocurrió una idea y no pudo esperar a contársela a su amigo.

-¿Y si usamos las cometas? Digo, para ayudar a la gente que no puede expresar lo que siente ¿Si usamos las cometas? Preguntó.

Dagoberto sonrió, no entendía bien qué podía tener que ver las cometas con las palabras que no se dicen, pero estaba seguro que su amigo había tenido una gran idea y se dispuso a escuchar. El gato prosiguió:

-Hemos dicho que mucha gente no puede expresar lo que siente ¿verdad?

-Verdad-contestó Dagoberto.

-Sabemos que puede ser timidez, temor, falta de confianza o muchas razones más ¿Cierto?

-Cierto-contestó Dagoberto.

-También sabemos que lo que no decimos nos hace daño y que si no podemos decir las cosas, debemos encontrar otra forma de comunicarnos ¿Me sigues?

-Por supuesto amigo, te sigo-respondió.

-Pues bien-Dijo el gato acomodándose su bigote con una patita

-¿Qué te parece usar cometas para expresarnos?

Dagoberto sonrió, no entendía demasiado, pero dejó que su amigo continuase:

-Podemos acercarnos a las personas que tienen dificultad para expresar lo que sienten y regalarles una cometa “en blanco”, sin dibujos, ni nada.

Dagoberto escuchaba atentamente a su entusiasmado amigo.

-Allí las personas escriben lo que no se animaron a decir, toman la cometa y la remontan para la persona a quien van dirigidas esas postergadas palabras ¡Imagina a alguien que por su ventana ve una cometa con un mensaje de amor, con un pedido de perdón!

-¡Puedo verlo amigo! El cielo repleto de cometas con bellos mensajes, gente que se expresa y gente que sabe lo que la otra siente.

-Puede ser una buena manera de ayudar ¿no crees?-Preguntó el gato.

-Sin dudas, será una bella manera de ayudar, muy bella, manos a la obra-respondió Dagoberto.

Y así fue que los amigos se dispusieron a fabricar cometas y se acercaban con ellas a las personas que por una razón u otra, tenían dificultad para comunicarse.

Y fue así también que el cielo se pobló de hermosas palabras, de sentimientos expresados, de declaraciones de amor. Quienes remontaban las cometas se sentían felices pues, por primera vez, podían decir lo que sentían y quienes las recibían también porque “escuchaban” de un modo particular algo que seguramente habían estado esperando hace mucho tiempo.

Nunca hubo en el reino un cielo más hermoso, ni más lleno de sentimientos.

Fin

Todos los derechos reservados por Liana Castello

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Dagoberto, Rigoberto y las cometas es uno de los cuentos cortos espirituales de la escritora Liana Castello  sugerido para niños a partir de diez años.

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