Un paquete de caramelos




Por Gustavo Fingier. Cuentos infantiles con valores

Un paquete de caramelos es un hermoso cuento del escritor argentino Gustavo Fingier sobre cosas simples de la vida a las que se suele restar importancia. Un padre utiliza un cuento corto dentro del mismo cuento para explicar al hijo sobre los regalos que le hace frecuentemente. Cuentos infantiles con enseñanzas.

Un paquete de caramelos

Un paquete de caramelos - cuentos con valores

Estaban Sam y su hijo sentados en la cama charlando, como lo hacían habitualmente después de comer.

Fue entonces, cuando Sam le dio un paquete de caramelos. Él acostumbraba a llevarle alguna golosina un día en la semana. Teddy, luego de agradecerlos le preguntó:

– “¿Cuánto te costó el paquete, papi?”

– “Diez centavos” –le contestó

El niño, de apenas diez años, pensó por unos segundos para luego decirle:

– “Papi, si me comprás uno todos los días, serían tres pesos por mes, que es muy poca plata”.

– “Tenés razón.

– “¡Entonces me vas a traer un paquete todos los días!”

– “No”.

– “Pero si sos muy bueno y podés pagarlo”.

– “Podría decirte simplemente que no porque te haría mal al estómago, pero existe otro motivo que también es importante. Te lo explicaré con una historia”.

“Había una vez un señor llamado Peter, tan bueno como yo, que todas las semanas le llevaba de regalo a su hijo un muñequito.

Cada uno le costaba tan sólo treinta centavos. Como le gustaban mucho, le pidió que se los comprara más seguido.

Peter pensó, “con nueve pesos le podría comprar uno todos los días y su hijo estaría más que contento”.

Y así lo hizo. Pero un día, cuando fue a comprarlo, se dio cuenta que había completado la colección.

Cuando llegó a su casa y le contó a su hijo, éste le preguntó que le había comprado. Como le dijo que nada, se enojó mucho, y de ser el mejor padre pasó a ser el peor.

Ese día, en el negocio de regalos estuvo Tom, quien había tenido un día muy exitoso y nada más lindo que festejarlo con un obsequio para su hijo; Tom también compró un muñequito de la colección, y su hijo se puso muy contento.

Cuando le preguntó cuándo le compraría otro le dijo que quizás el mes siguiente y su hijo se fue feliz a jugar con su regalo.

– “A mí me gustaría que puedas disfrutar de las cosas que tenés, sean pocas o muchas.”

– “Por eso, no te voy a comprar uno todos los días para que, cuando te traiga algo, aunque no me cueste dinero sea una alegre sorpresa.”

– “Son muy pocas las personas que tienen el don de disfrutar lo cotidiano, de valorar lo que, a pesar de ser importante, se hace rutinario.”

– “Se torna tan natural, que uno ni siquiera lo nota.”

– “¿Te acordás cuando volviste del campamento?, estuvimos diez días sin vernos.”

– “Lo primero que hiciste fue darme un abrazo que duró más que los abrazos que nos damos en un mes; y el amor nuestro no fue de ese día, sino que es de siempre pero, como es natural no nos ocupamos de disfrutarlo, de demostrarlo, de vivirlo.”

– “Quizás éstos caramelos sirvan para que juntos apreciemos la linda familia que tenemos y sintamos que su alimento vital es la demostración de amor.”

– “A propósito hijo, ¿me das un abrazo?”

Fin.

Un paquete de caramelos es un cuento infantil del escritor argentino Gustavo Fingier enviado para publicar en EnCuentos.

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