Sólo con un soplido


Imprimir Imprimir

Sólo con un soplido es uno de los cuentos de gigantes escrito por Gisela de la Torre sugerido para niños a partir de los siete años.

El enano José Alberto iba por una pradera con un bolso a cuestas. De pronto se encontró con Genaro, un hombre de tan elevada estatura que tal podía calificársele de un gigante, que lo miró de arriba abajo, se burló de él, luego lo insultó. El enano continuó su marcha sin hacerle caso. El otro, molesto por su indiferencia trató de golpearlo. José Alberto lo esquivó y se echó a correr.

—Ya sabía yo. Aparte de enano, eres cobarde —y fue tras él.
José Alberto se encaramó en una piedra, sacó de su bolso un insecto y le susurró. En cuanto el hombre se acercó le dijo:

—Tratas de abusar de mí por mi tamaño. Ten cuidado, porque a veces los pequeños pueden vencerte.

—A Genaro nadie lo ha vencido; ya verás —.Trató de alcanzarlo, no obstante, el insecto, solo con un soplido, lo hizo caer de bruces.

Desconcertado se levantó, miró a José Alberto y le preguntó quién lo había ayudado, no obtuvo respuesta. Se dijo entonces que ese enano era un demonio y se echó a correr.

Luego regresó y lo agarró por un brazo. Al momento sintió en su mano un picotazo tan fuerte que gritó de dolor. Vio al insecto zumbándole cerca e intentó matarlo, sin imaginarse siquiera que éste había sido el causante de su caída, pero no llegó a alcanzarlo. Nuevamente quiso acercarse a José Alberto, éste corrió y se escondió detrás de un árbol. Lo descubrió a los pocos instantes, caminó de prisa hacia allí. Cuando estuvo a punto de atraparlo, un nuevo soplido lo alzó y arrojó al suelo. Chilló de sufrimiento y creyó que se le habían partido los huesos.

Sintió una carcajada, vio al insecto que otra vez lo elevó, estrellándolo contra un árbol y le dijo en tono amenazador:

—No te burlarás más de mi amigo. Si algún día se te olvida lo que te sucedió ahora, te lo haré recordar, pero de otra manera.

Rápidamente se introdujo en el bolso del enano, quien se alejó al momento.

—Cuidado conmigo—gritó Genaro despechado—.Cuando me vuelva a encontrar con ustedes, me desquitaré.

Al cabo de unos días, Genaro se encontró de nuevo con el enano y salió corriendo.

—Desquítate ahora que ando solo —le dijo José Alberto y era verdad, pues el insecto esa vez andaba por otra parte.

El gigante desde cierta distancia le vociferó que en otra ocasión, pues tenía prisa.

—Pero yo no —le dijo el insecto cuando llegó a su lado, lo sopló con más fuerza que nunca y lo derribó otra vez —. Eso es para que aprendas a no burlarte ni maltratar a los más pequeños. Siempre estaré pendiente de ti.

Desde entonces, Genaro tuvo en cuenta lo que aprendió, muy a pesar suyo, con José Alberto y el insecto.

Fin

Cuento sugerido para niños a partir de siete años

Puedes seguir leyendo: Cuentos Clásicos en Encuentos

Sólo con un soplido es uno de los cuentos de gigantes escrito por Gisela de la Torre sugerido para niños a partir de los siete años.

Imprimir Imprimir