Lola la gaviota atrevida

Lola la gaviota atrevida

Lola la gaviota atrevida

Lola la gaviota atrevida. Karen Krik, escritora argentina. Cuento infantil de animales. Cuentos de gaviotas.

Esta historia ocurrió hace mucho años, cerca de la mitad del mundo, en las cálidas aguas del Pacífico meridional. Como era habitual, las olas golpeaban las playas cubiertas de sol y llenas de peces, ¡si!, peces, de todo tipo, un verdadero festín para una gaviota.

Las gaviotas sobrevuelan las aguas cercanas a la costa, miran fijamente a través del agua y se zambullen en picada para sacar su comida. Es mucho trabajo, mucho desgaste de energía, pero….es lo que hay que hacer para comer…es lo que pensaba Lola.

Lola con tanta zambullida se cansaba mucho y empezó a pensar de qué manera sería más fácil conseguir su alimento. Un día, descansando sobre una tibia roca del acantilado, alcanzó a divisar unos barcos. Mientras los miraba, se dio cuenta que al costado de la embarcación, salían unas cosas llenas de comida……!si!, esas cosas eran las redes del barco pesquero, que asomaban llenas de comida ante los ojos de Lola.

Lola decidió quedarse en el acantilado por unos días, quería observar muy bien el movimiento del barco y pergeñar el ataque comando. A los pocos días, Lola se dio cuenta de que el barco salía todas las noches al mar, después de unas horas, ya en el amanecer, volvía con esas bolsas llenas de comida, fabuloso cargamento…

Lola creyó que si seguía al barco, encontraría el fantástico lugar del cual salían tantos peces. Y así fue, Lola voló de noche siguiendo la luz que salía del barco. Voló aproximadamente dos horas, hasta que de repente, el barco se detuvo. Al detenerse encendió luces tan fuertes, que parecía que el mismo sol había salido…!que increíble!, pensaba Lola. Los peces venían a la luz y entraban a esas bolsas, y eso era el gran secreto.

Lola creyó que no era justo, ella debía volar horas y horas, fijar la vista (lo que le hacía doler la cabeza), y al final, con suerte…pescaría uno o dos peces por día…y este barco, en menos de dos horas capturaba cientos de miles de deliciosos peces… Lola aprovechó la quietud del barco para posarse sobre uno de los mástiles.

Desde allí seguía estudiando cómo llegar fácilmente a los peces. De la red salían unos canastos que se metían a una parte que Lola no podía ver. Entonces, decidió ir más allá. Se escondió de los hombres del barco y cada vez se acercaba más y más a esos lugares cerrados. En un descuido, cuando nadie la veía, Lola pudo meterse a la sala de controles.

No tenía miedo, ella sólo quería su comida fácilmente, entonces comenzó a picotear los botones para ver qué accionaban. Comenzó con uno muy brillante, color naranja, que le llamó mucho la atención, pero resultó ser el que lanza las redes al agua. Después aplastó el otro botón que le pareció muy bonito, era el más grande y de color rojo, pero como Lola no sabía leer, no se dio cuenta de lo que hacía. ¡Era el botón que detenía el barco!

Cuando Lola aplastó ese botón, vinieron enseguida dos hombres muy grandotes, con cara de pocos amigos, y se enojaron muchísimo con Lola. Le empezaron a gritar y a revolear las gorras que llevaban puestas. Lola se asustó mucho y salió volando por la puerta, tratando de salvar su vida. ¡Estuvo cerca!, pensó. Lo que le ocurrió a Lola, fue muy feo, pero el deseo de conseguir tanta comida fresca fue más fuerte que ella, así que decidió volver nuevamente.

Lola era una gaviota muy atrevida, no medía riesgos y decidió irse sola otra vez a intentar suerte en el barco. Otra vez, con sigilo, se metió al barco. Sus amigas gaviotas la miraban desde lejos y le gritaban:-“Lola, vuelve, eso es muy peligroso, los humanos te pueden matar, vuelve Lola, vuelve”-, pero Lola no quiso escuchar a sus amigas y se metió al barco.

Esta vez estuvo atenta a que los humanos no la vieran, tampoco apretó ni el botón rojo ni el naranja, entonces, observando cuidadosamente, decidió probar con otros botones, no eran tan bonitos como los otros, pero debía probar…..picoteó uno azul, otro negro, otro verde….. el barco prendía las luces, se movía para atrás, se atascó la canasta con pescas…todo un desastre gracias a los picotazos de Lola. Los hombres corrieron nuevamente tras Lola, gritándole: -“Pajarraco feo, gaviota entrometida, fuera del barco”- , y le lanzaron sus gorras y todo lo que podían.

Sus amigas desde afuera escuchaban el alboroto y pensaron que ya le matarían….así que decidieron ir en su ayuda…!!!Por suerte! Lola estaba acorralada en un rincón y tres hombres rudos se acercaban a ella, cuando sus cinco amigas: Peni, Lili, Martha, Flopi y Jazmìn entraron a la cabina sin pensarlo dos veces, en vuelo rasante con sus alas extendidas y sus picos abiertos… picotearon a los hombres y Flopi le dijo a Lola :-“apúrate, sal de ahí, nosotras te cubrimos”- Las amigas desconcertaron a los hombres y Lola y sus amigas pudieron salir vivas.

¡Que susto!, pero gracias a Dios salieron vivas y todas juntas. Esta vez Lola se asustó, pero pensó que valdría la pena intentarlo una vez más. Los hombres del barco ya estaban alertas, y ahora le resultó más difícil ingresar, de hecho, no pudo hacerlo. Lola volaba y volaba muy cerca del barco, sobre todo muy cerca de los peces.

Los pescadores se dieron cuenta de que Lola en realidad no quería molestarlos, sino que solamente iba detrás de la comida, por lo que se apiadaron de ella y le dieron un delicioso, jugoso y gran pescado. Lola tomó su pescado y salió volando feliz a través del cielo azul, fue muy rápido a avisarles a sus amigas lo que había sucedido.

Al día siguiente, Lola volvió al barco, los pescadores ya no la asustaban, ni le tiraban cosas…simplemente la saludaban con una sonrisa…. Al ver esto, Lola llamó a sus amigas y las seis gaviotas revoloteaban cerca del barco. Al ver esto, los marineros entendieron lo que Lola quería y decidieron darle un pescado diario a Lola y a sus amigas.

Sus amigas no lo podían creer. Lola fue tan atrevida que hasta arriesgó su vida para conseguir comida….y lo logró. A partir de ese día, Peni, Lili, Martha, Flopi y Jazmìn, siempre tuvieron comida e hicieron nuevos amigos: los pescadores.

Lola les avisaba si vendría una tormenta o vientos fuertes, y así Lola, sus amigas y los pescadores, vivieron felices por muchos años, cuidando los unos de los otros.

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Fin

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