El mango vanidoso

El mango vanidoso

El mango vanidoso

El mango vanidoso. Licenciada Tatiana Josefina Martinez Vásquez, escritora venezolana. Cuentos infantiles con valores. Cuentos con moraleja

En lo alto de una mata de mango se escuchaba una algarabía, pero no señor, no eran los pájaros peleándose por los mangos, era aunque usted no lo crea un mango, grande hermoso, rosiamarillo, oloroso, quien discutía con los otros mangos del gajo, en total eran como diez.


¡Yo soy el más grande y el más hermoso! – ¡A mí me van a colocar como una reliquia, me van a llevar a todas partes del mundo, para que todas las personas me admiren por mi elegancia, por mi espectacular color y aroma… mientras que ustedes son pequeños y amarillos, de ser comidos por un cerdo no pasarán! ¡ja, ja,ja!

En eso se le iban las horas al mango, quien discutía todo el tiempo con los demás compañeros del gajo. Uno de los mangos, menos hermoso que el mango vanidoso le dijo: – ¡tranquilo mango odioso, que a cada mango le llega su turno ¡ya verás!

El mango vanidoso se quedó observando al otro mango, pero prefirió callar, ya que pronto el sol se ocultaría. Pasaron solo unos minutos y una brisa fuerte comenzó a mover aquella imponente mata de mango y con el mayor de los asombros el mango vanidoso vio caer a sus compañeros más antiguos del gajo.

¡Corran! ¡Corran!- decía el mango vanidoso. ¡Pero qué locura! ¿A dónde voy a correr si no tengo patas? ¡Estoy enloqueciendo! pero la brisa cesó y el mango suspiró. Al pasar el susto, de sus amigos se rió, quienes fueron llevados en una bolsa por unos niños que correteaban en el patio.

El mango vanidoso, se quedó solo en el gajo y seguía atormentando a los mangos de los gajos vecinos con sus necedades: …que me voy de viaje, que soy más hermoso, que esto y lo otro… ¡Cuando de repente se escuchó tremendo ruido!

Era una bandada de pericos que llegaban a la mata de mangos. ¡Auxilio! ¡Socorro! ¡Que alguien me ayude! – gritaba el mango vanidoso quien vio acercarse un pico muy afilado que… ay, un mordisco al mango ha dado, pobre manguito un hueco tiene en el costado y peor aún al suelo ha sido tirado.

Una vez en el suelo el mango vanidoso ve lo terrible de su fin, por burlarse de sus vecinos del gajo en peor situación ha dado y aunque usted no lo crea ¡hasta un cerdo lo ha pisado!

Así termina la historia del mango vanidoso, quien alardeaba de su suerte, molestaba a los demás creyéndose el mejor.

Fin

Moraleja: Seamos humildes de corazón aunque tengamos muchas virtudes. Respeta a los demás sin importar ideologías. Practiquemos la tolerancia y evitemos la discriminación.

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