Hace mucho, mucho tiempo atrás, vivía en un país llamado Duendelandia, una familia que tenían entre ellos, un duende de color azul .

El duendecito azul vivía paseando entre las florecitas del bosque y los habitantes del pueblo, que ya lo conocían por su gran corazón, lo saludaban admirados.

Un día de verano, hablando con una bella mariposa, se dio cuenta que lo que más anhelaba en su vida era cambiar de color y ser como los demás. La mariposa, preocupada, le propuso ir a ver a un hada llamada Beatriz, que vivía bastante lejos de allí y así encontrar algo que lo ayudase. Los dos, decididos, atravesaron el bosque, y fueron al encuentro del hada.

El hada, con un vestido azul, los recibió con una gran sonrisa. Vivía bajo un gran roble, habitado de pájaros de diversos colores, que la custodiaban. Prestó atención a lo que le contó el duendecito, y luego de unos minutos volvió con una pócima mágica que lo haría cambiar de color.

El hada Beatriz pidió que la tomara y el duendecito, con alegría la probó toda hasta terminarla. Pero sucedió algo inesperado, el duendecito siguió del mismo color, no había sucedido nada de lo esperado.

Muy tristes los tres se despidieron, y el duendecito y la mariposa emprendieron viaje hacia el pueblo… ¡Qué tristeza! Por algo sería…

Cierto día, cuando nuestro amigo se contemplaba en las aguas transparentes de un lago, vio acercarse a un duendecillo del mismo color azul que le sonreía. No podía creer lo que veían sus grandes ojos. Era azul como él, se saludaron, y conversando sin parar se hizo de noche, hasta que las estrellitas aparecieron titilantes en el cielo.

Bajo la luna, la duendecita le contó que ella siempre había tenido ese color, sin embargo siempre había sido muy feliz y él también debía serlo, así habían nacido, por algo sería… Rieron mucho los dos y llegaron a una conclusión: tenían grandes ojos para ver, un gran corazón y además dos piernitas para transitar muchos caminos y jugar ¡Qué más pedir a sus vidas!

El duendecito azul, muy feliz regresó aquella noche a su casita y vivió dichoso el resto de su vida.

Su gran amiguita, azul como él, le había enseñado una gran lección: aceptarse cómo era y disfrutar de las cosas lindas que tenía todos los días…

Fin

El duendecito azul es uno de los cuentos de duendes de la escritora María Alejandra Torigino sugerido para niños a partir de seis años.

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