El calcetín mágico de Navidad

El calcetín mágico de Navidad. Marielena Rondinel, escritora peruana. Cuentos de Navidad.

Sandra era una niña tierna de 5 años a quien le gustaba cantar y caminar de la mano de su hermano Bernardo.

Ambos vivían con su madre y abuela en una casa pobre, pero aunque había escasez económica, el amor que entregaban a los niños compensaba ese escenario gris.

A pesar de su corta edad, Sandra sabía de los cuidados que requería la abuela y estaba pendiente de ella, ya que su hermano regresaba en la tarde de la escuela y su madre trabajaba hasta altas horas de la noche.

La abuela acostumbraba a hacerle unas hermosas trenzas en la mañana mientras la pequeña se paraba frente a la ventana para curiosear los adornos de las casas aledañas que cada día eran más llamativos por la cercanía de la Navidad.

Cierto sábado cuando jugaban los niños en el parque, encontraron un calcetín de Navidad, era grande y nuevo, de esos que se cuelgan en las chimeneas para llenarlo de regalos, parecía que se le había caído a alguien y empezaron a preguntar, a las personas que pasaban cerca, si les pertenecía.

Estuvieron así más de dos horas y como nadie lo reclamaba decidieron llevárselo a casa.
Su madre y abuela, estaban preocupadas por la demora pero al verlos llegar tan contentos se tranquilizaron. Sandra les mostraba el calcetín con una gran sonrisa y Bernardo les contó lo sucedido. Como no tenían chimenea, lo colocaron junto a la ventana, luego se fueron a dormir. De este modo, le dio a la humilde casa un poco de colorido.

Cuando todo estaba en silencio, de pronto del calcetín, salió un pequeño pajarito, era tan pequeño que apenas se podía divisar su aleteo pero si se veía una luz brillante que lo rodeaba, era como polvo de estrellas que salía de su cuerpo, era maravilloso.

El pajarito voló dentro de la casa y dejó caer una lágrima al ver la pobreza en la que vivían. Entonces tuvo una idea pero tenía que darse prisa porque faltaban tres días para Navidad y empezó su ardua tarea. Ese mismo día escribió unas notas en unos sobres y los otros días restantes los iba dejando en algún lugar de las casas vecinas.

El 24 de diciembre Sandra y su familia cenaron temprano, era lo habitual. Solo compartieron una taza de chocolate y bizcochos, pero muy abrazados, pidieron a Dios que los mantenga juntos y se fueron a descansar mucho antes de la medianoche.

Llegada la medianoche, se sentía una algarabía en la calle, se escuchaban risas, música y gente celebrando. Unos minutos después el timbre de la puerta, que sonaba incesantemente, terminó despertando a todos y cuando abrieron presurosos, se llenaron de asombro al ver a muchos de sus vecinos con regalos y comida. ¡Era Navidad y ellos estaban allí, era como un sueño!

La madre dejó pasar uno a uno a sus vecinos mientras agradecía su bello gesto. Además le prometieron ayudarla a buscar un nuevo empleo para que su pequeña pudiera estudiar y también con las reparaciones de la casa.

Sandra miró el calcetín y supo que desde el día que lo encontró las cosas habían mejorado, el calcetín era especial. Cerró sus ojitos y agradeció con todo el corazón por el milagro.

La pequeña no se había equivocado, no era un calcetín cualquiera, era mágico y el hogar de un pajarito misterioso, que nos había dado una gran lección.

¿Sabes que decía la nota que dejó?…

“La Navidad es amor, unión y compartir, da siempre lo mejor de ti y serás más feliz”

Fin
© Marielena Rondinel
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Blog: http://felicitygirl2003.blogspot.com

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